
Juan Andrés Gómez fue figura en España, una lesión lo obligó a retirarse a los 31 años y regresó a Curuzú Cuatiá, Corrientes, para ayudar a los talentos del interior a conseguir una oportunidad.
Juan Andrés Gómez fue figura en España, una lesión lo obligó a retirarse a los 31 años y regresó a Curuzú Cuatiá, Corrientes, para ayudar a los talentos del interior a conseguir una oportunidad.
Juan Andrés Gómez pasó de trabajar en una imprenta para sostenerse en Buenos Aires a convertirse en campeón de América y despertar el interés de dos gigantes europeos. Después de una carrera atravesada por el sacrificio y una lesión que precipitó su retiro, el Negro regresó a Curuzú Cuatiá. Desde allí, con 55 años, trabaja como intermediario y busca acercar jóvenes futbolistas a distintos clubes.
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Su primera oportunidad estuvo en las Inferiores de River. Gómez debía levantarse a las cinco de la mañana, cumplir su jornada laboral y trasladarse hasta Núñez para entrenarse. “Hubo días en los que me caía por el cansancio. Cuando volvía del trabajo, en lugar de seguir hasta el estadio, me bajaba para ir a dormir”, reconoció en una entrevista con Infobae. Sus ausencias provocaron que quedara libre, pero no abandonó el fútbol y consiguió incorporarse a Argentinos Juniors.
Después de cuatro temporadas en el Bicho, fue contratado nuevamente por el Millonario, esta vez para integrar el plantel profesional. Allí ocupó un lugar fundamental en el equipo de Ramón Díaz: fue el único futbolista que disputó los 14 partidos de la Copa Libertadores de 1996. “Hay muchos grandes jugadores con más cartel y trayectoria que yo que no tuvieron la suerte de ganar esa Copa. Yo estuve un año y la ganamos”, valoró.
Durante su paso por River, Gómez también tuvo la oportunidad de enfrentar a Diego Maradona en el Superclásico del 26 de noviembre de 1995. El defensor fue elegido como la figura del encuentro por encima del Diez y de Enzo Francescoli, dos de los máximos referentes de aquella jornada. “Di varios batacazos en un año. Después de un Superclásico terminé siendo la figura de la cancha por encima de Maradona y Francescoli”, recordó el correntino.
En diciembre de 2019, Gómez volvió a encontrarse con Maradona en el estadio de Argentinos durante el partido solidario organizado en homenaje al fallecido periodista Sergio Gendler. El Diez, por entonces entrenador de Gimnasia, no pudo jugar porque había sido operado recientemente, pero acompañó a las glorias del Bicho y fue el gran protagonista de la jornada. Allí, el exdefensor compartió nuevamente un momento con quien había enfrentado en aquel Superclásico y se tomó una foto junto a él. “Es como volver de vacaciones a la casa de mamá”, expresó Diego durante su emotivo regreso a La Paternal.
Su rendimiento le permitió marcharse a la Real Sociedad, donde superó un comienzo complicado y terminó transformándose en uno de los favoritos de los hinchas. Las actuaciones del defensor despertaron el interés del Milan y la Juventus, dos potencias de aquella época. Sin embargo, Gómez rechazó ambas posibilidades: “Era muy feliz en San Sebastián y decidí quedarme. Hoy me doy cuenta de que estuvo bien”.
Más adelante aceptó la propuesta del Atlético de Madrid, pero una grave lesión en un tobillo modificó sus planes. Pasó cerca de dos años buscando una recuperación que nunca llegó y decidió retirarse con apenas 31. En agosto de 2003 fue despedido en el Vicente Calderón ante aproximadamente 45 mil espectadores y después regresó a Corrientes acompañado por sus amigos. “Salí de mi pueblo con dos objetivos: triunfar en el fútbol y regresar cuando terminara mi carrera”, explicó.
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Después del retiro, compró camiones, abrió una escuelita de fútbol y participó de un proyecto inmobiliario, aunque algunas de esas apuestas terminaron mal. “Hice muchas cagadas en negocios de los que no tenía ni idea porque me fueron llevando y arrastrando. Invertí en camiones que después tuve que vender, pero lo importante es que corté a tiempo”, reconoció. Actualmente trabaja como intermediario y utiliza sus contactos europeos para acercar juveniles del interior a distintos clubes: “No es que no tengan talento, sino que no tienen oportunidades”.
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