
El Calamar y el Pincha se enfrentan en un cruce clave para las aspiraciones de ambos equipos, aquejados por la irregularidad en el día a día. Los aspectos tácticos a tener en cuenta para un duelo que promete desde el juego.
El Calamar y el Pincha se enfrentan en un cruce clave para las aspiraciones de ambos equipos, aquejados por la irregularidad en el día a día. Los aspectos tácticos a tener en cuenta para un duelo que promete desde el juego.
Platense y Estudiantes salen a la cancha en San Nicolás. Es la tarde del 20 de diciembre de 2025 y el Calamar -campeón primerizo en el primer semestre y navegante a la deriva durante el segundo- y el Pincha -derrotado en la Supercopa Internacional por Vélez y victorioso en la final del Torneo Clausura por penales ante Racing- se debaten el Trofeo de Campeones, último de los no pocos títulos del fútbol argentino en el año. Remontará y ganará el León, con corazón y centros al área. Otra derrota más para el Marrón, enemistado en el historial frente a los de albirrojo (dos victorias en diez partidos desde la vuelta a la Primera División en 2021).
Nueve meses después, otro mata-mata los encuentra. Esta vez, en Florencio Varela, a casi 300 kilómetros del Estadio San Nicolás de los Arroyos hacia el sur.
Ya no están Walter Zunino ni Eduardo Domínguez. Martín Palermo, criado en La Plata e idolatrado en La Boca -siempre con el gol entre ceja y ceja-, es el puente que une a Calamares y Leones; Alexander Medina, el Cacique que también supo romper redes en tierras uruguayas y que se ha convertido en habitué en pagos argentinos de la raya para atrás. Dos entrenadores, dos vocaciones ofensivas. Solo un cupo para jugar contra Atlético Tucumán. Y muchas urgencias en el día a día, apaleadas por épicas en los días importantes. A continuación, las claves que pueden llevar a sus dirigidos a imponerse en un partido de alto vuelo.
Platense vs. Estudiantes, por la Copa Argentina: formaciones, horario y dónde ver en vivo
La espalda de los volantes pinchas y la entrelínea calamar
El castigo al mediocampo de Estudiantes -y a mucho más que su mediocampo- fue intenso en la tarde de sábado santiagueña: Gabriel Neves se fracturó la muñeca derecha en una caída temprana y a su recambio, Jalil Elías, una lesión muscular grado 2 en el isquiotibial de la pierna izquierda lo sacó de la cancha a los ocho minutos de juego. Dos posibles volantes centrales perdidos en cuestión de veinte minutos. "Está complicado", avisa una fuente cercana al club.
En ese marco, Ezequiel Piovi quedará huérfano de un acompañante que le permita al más que determinante Alexis Castro soltarse para explotar una de sus grandes virtudes: la llegada al área, atributo que selló la clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores frente a Corinthians y que abrió el resultado en la derrota contra Rosario Central. Sin un volante de ida y vuelta definido, el Pucho tendrá que retrasarse en el triángulo invertido que suele plantear el Cacique Medina y colaborar más en tareas de contención.
De lo contrario, el punto débil del Pincha estará muy claro: detrás y a los costados de Piovi, habrán espacios mayúsculos que un equipo ofensivo, acostumbrado a escalar con ambos laterales -aunque con un Tomás Palacios que, liberado por la Selección Argentina, debería compensar menor vuelo con mejor retroceso-, podría llegar a sufrir.
El gol de Gonzalo Lobos para Lanús contra Estudiantes (1-0)
El penal que le cobraron a Central a instancias del VAR
Y es que, aunque sin un faro entre líneas consolidado, Platense busca sobrecargar esos espacios con las internadas de sus extremos -habitualmente Guido Mainero por derecha y, en alternancia reciente, Gastón Togni y Nicolás Retamar por izquierda- junto a su enganche, rol en el que Franco Zapiola ha perdido un terreno ganado por Bautista Merlini. En términos numéricos, el Calamar suele atacar en un 3-1-6 cuando se planta en campo rival. Uno de los volantes centrales (Martín Barrios o Maximiliano Amarfil) más bajo y el restante (Pablo Ferreira o Iván Gómez) alto como primer pasador. Y dos laterales subidos para que, justamente, los de afuera se cierren detrás del delantero Bruno Sepúlveda.
La contracara de esto es que Tense, aunque de horizonte protagonista pero de presente relegado, tiene problemas para juntar a sus futbolistas talentosos. Eso se traduce en un fútbol más directo con envíos frontales que, a mayores distancias entre jugadores, menores posibilidades tendrán de ser capturados. Y mayor peligro de sufrir al contragolpe, escenario que explotó Fluminense con Agustín Canobbio para eliminarlo de la Copa Libertadores y que otros dos punteros de alto voltaje, como Joaquín Tobio Burgos y Fabricio Pérez, podrían aprovechar también.
El gol de Guido Mainero para Platense ante Fluminense
El gol de Canobbio para Fluminense ante Platense
La izquierda de Platense y la derecha de Estudiantes, dudas a partes iguales
Los zurdos Víctor Cuesta y Tomás Silva arrancaron desde el banco en la vuelta de los cuartos frente al Flu. La razón estuvo (está) entre ambos: un espacio tendiente a ser abierto y fácilmente aprovechado por anticipaciones a destiempo del primero y malos perfiles en la marca del segundo, responsable de no pocos goles en contra del Marrón. Palermo tomó decisiones y mandó a la cancha a los diestros Agustín Lagos y Mateo Mendía, ambos a perfil cambiado. El único gol del rival vino desde el otro lado.
Partiendo desde la premisa de que es probable que se repita buena parte de la formación que ganó y perdió en Vicente López, Lagos tendería a defender mejor a un extremo zurdo al perfilarse hacia su pierna hábil en el seguimiento de su enganche para adentro. También a atacar más por el carril central que por el exterior y, en ese caso, a lucir una pegada que desató un grito sagrado y amagó otro en los empates frente a Peñarol por la fase de grupos de la Gloria Eterna y por el Torneo Clausura ante Boca.
De todas formas, el traumatismo sufrido por Juan Ignacio Saborido en su rodilla izquierda (entra en su lugar Fabricio López, sin minutos desde su llegada en agosto) acota las posibilidades en el lateral diestro, por lo que Silva (con sus ya descritos problemas defensivos) o el juvenil Celías Ingenthron partirían con mayores posibilidades por ese flanco. Y eso tendría sus ecos en el sistema.
Que el ex-Vélez y Atlético Tucumán invirtiese su función implicaría que quien jugase por delante abriese más su posición para no perder amplitud ni profundidad cuando la pelota estuviese por izquierda. Si el lateral es un zurdo natural, en cambio, la cosa cambia. La velocidad de Retamar lo hace adaptable al rol y su instinto para cargar el área es una buena alternativa para atacar el segundo palo cuando el juego circule por derecha; su perfil cambiado, además, le liberaría el sector a Silva o Ingenthron para encontrarlo lanzado y buscar con centros cruzados.
El gol de Hulk para el 2-0 de Fluminense analizado
El gol de Mainero para que Platense se lo empate 1-1 a Estudiantes
El otro lado del espejo arroja dudas en el Pincha también. Si Eros Mancuso -como Lagos, también de dotado y probado golpeo- parece haberle ganado la pulseada a Eric Meza en el puesto de "4", los vaivenes en el nivel del explosivo Fabricio Pérez y la lesión del referente Joaquín Correa le abrieron las puertas al llegado Baltasar Rodríguez, con un punto de partida abierto pero un desarrollo del juego interior. Con la posible vuelta al once de Pérez, Baltasar pasaría a jugar en el centro. Sabe el Cacique que un perfil desequilibrante puede ser clave por ese costado.
Y la respuesta está en el último cruce entre ambos: pase largo de Neves, diagonal de Edwuin Cetré -sí, en ese flanco débil entre Silva y Cuesta- y centro pinchado para la aparición de Adolfo Gaich en el área chica. Combinación de protagonistas poco habituales en el primero de los dos goles del triunfo de un León que, como ahora, tenía la cabeza puesta en un mata-mata.
Y si en el 1-0 hubo injerencia directa de un extremo, en el 2-1 uno de los laterales hizo lo suyo: un cambio de frente de Tobio Burgos para la subida de Meza, junto a su posterior cesión de cabeza para que Guido Carrillo llegue y le rompa el arco a Juan Pablo Cozzani, fueron determinantes para explotar y ganar, una vez más, al endeble sector izquierdo calamar. Abrir el juego para lastimar por el lado opuesto: he aquí la cuestión.
El gol de Gaich para que Estudiantes le gane 1-0 a Platense
El gol de Carrillo para que Estudiantes le gane 2-1 a Platense
Vivir del gol en delanteras de cosechas magras
Martín Palermo convirtió un auditorio de la boquense Usina del Arte en la Bombonera el martes pasado. Entre los "Muchas gracias, Palermo" y las demostraciones efervescentes de amor xeneize hacia el ídolo devenido entrenador, el Titán resumió en una frase la razón de ser de diecinueve años como futbolista profesional: "Yo vivía del gol". Entre los siete centrodelanteros de su Platense (Tomás Nasif, Augusto Lotti, Héctor Bobadilla, Gonzalo Lencina, Luciano Giménez, Nicolás López y Bruno Sepúlveda), se cuentan ocho goles en 2026. Casi tantos como el personal disponible.
Ese déficit en el área rival, entre otros déficits, es el que ha privado al Marrón de ganar más partidos este año. Y el que lo ha llevado, múltiples lesiones mediante, a acumular arietes pero no gritos en consecuencia. Las frustraciones en la generación de fútbol, además, lo han hecho recurrir al juego directo más de lo necesario. La fórmula del doble nueve le dio resultado a Palermo en su redebut-triunfo frente a Independiente en Avellaneda; el parado posterior en un 4-2-3-1 con un enganche hace menos fructífero saltarse el medio. Menos frente a una zaga de prestancia como la que forman Leandro González Pírez y Santiago Núñez.
Y es a partir de ese punto con el que volvemos a lo anterior: si Tense sufre más de lo que disfruta llevando la iniciativa, tal vez le convendría ceder un poco pelota y territorio para, una vez recuperada la pelota, salir rápido con espacios a partir de la velocidad de Retamar y de Mainero por las bandas. La cabeza de Sepúlveda, delantero de mejorable juego fuera del área pero de instinto dentro de ella, sería un faro más luminoso llegando que estando.
El gol de Bruno Sepúlveda para Platense ante Fluminense.
Si Palermo forjó su expertiz en la definición en la Plata, Carrillo siguió su estela y la mantuvo durante más tiempo. Una contractura sufrida en Santiago del Estero mantuvo al símbolo de Estudiantes en vilo hasta último momento. Finalmente dirá presente en Florencio Varela, aunque seguramente desde el banco. La baja del aguerrido -aunque en baja- Nacho Vázquez y el ingreso del corrector Mateo Mendía lo habrían hecho ideal para la tarea del cuerpeo con los centrales. Tomar la posta será tarea de Gaich; alimentarlo, de los extremos Tobio Burgos y Pérez.
Si en Vicente López las cuentas ofensivas de los delanteros están en rojo, en la ciudad de las diagonales sobresale el amarillo: tres delanteros (Carrillo, Gaich y Lucas Alario), catorce goles. Un promedio de poco más de cuatro tantos en un año que entra en su recta final y en el que la irregularidad, como para el Calamar, también ha sido una malaria. En los mata-mata, el chip cambia. Y el colectivo, con presión, pierna fuerte y llegada al área, compensa lo individual.
El remate al palo de Adolfo Gaich para Estudiantes contra Lanús
Platense y Estudiantes. Estudiantes y Platense. Una rivalidad insurgente con denuncias lanzadas al aire que echan leña al fuego, si es que acaso no basta con el juego. Por momento, templanza y experiencia en estas instancias, el Pincha puede estar un escalón por encima del Calamar. Pero tan infinito este juego, los pronósticos quedan deshechos cuando la número cinco empieza a rodar y el público a vibrar. Será otro capítulo imperdible. Y la táctica tendrá una película aparte.
Palermo y Estudiantes, otra vez cara a cara: su amor por el club y el "sueño" de dirigirlo
Liga Profesional de Fútbol
Pese a la suspensión de Aprevide, Platense afrontará el clásico ante Argentinos con público
Estudiantes y Platense definen al último semifinalista en Varela
"Los vamos a matar" y más bombas: qué les dijeron Verón y los dirigentes de Estudiantes a Herrera
Rojo se acerca a Estudiantes: ¿qué torneos podría jugar?
Marcos Rojo habló con Milito y no se entrenó: Estudiantes lo espera, pero Racing se plantó