
El ministro de Economía aseguró que el Gobierno seguirá bajando impuestos y regulaciones y anticipó que, después de 2031, avanzará con una reforma para simplificar el sistema tributario.
El ministro de Economía aseguró que el Gobierno seguirá bajando impuestos y regulaciones y anticipó que, después de 2031, avanzará con una reforma para simplificar el sistema tributario. También defendió el RIGI, y sostuvo que la Argentina está en condiciones de iniciar “20 años de crecimiento”.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que el Gobierno tiene proyectada una reforma tributaria para después de 2031, con el objetivo de simplificar el sistema impositivo argentino. Durante su participación virtual en el 62° Coloquio de IDEA, el funcionario defendió el rumbo económico y aseguró que la estrategia continuará basada en la baja de impuestos, la reducción de regulaciones, la mejora de la infraestructura y la disminución del costo financiero.
A su vez, sostuvo que el RIGI funciona como un régimen de transición hasta que la economía argentina pueda converger hacia un esquema general con reglas similares.
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En una charla con el presidente del Coloquio, Fabián Kon, Caputo señaló que la reforma tributaria debe pensarse en dos etapas. Por un lado, destacó las reducciones de impuestos que el Gobierno viene implementando en la medida en que el resultado fiscal lo permite. “Ya hemos bajado tres puntos de producto de impuestos y el año que viene probablemente estemos bajando un punto más con los anuncios hechos ya hace un tiempo”, sostuvo.
En esa línea, afirmó que hacia el final del mandato de Javier Milei se habrán reducido otros cuatro puntos del producto en materia tributaria. El ministro remarcó que el Gobierno priorizó avanzar con recortes graduales en lugar de esperar a tener las condiciones políticas necesarias para encarar una modificación integral del sistema.
“Para poder cambiar todo eso necesitás, obviamente, primero sentarte con los gobernadores, convencer a los gobernadores y también mayoría en las cámaras”, explicó. Según Caputo, esa necesidad de coordinación entre Nación y provincias fue una de las razones por las que el Ejecutivo optó por avanzar primero con bajas impositivas mientras se prepara una reforma estructural.
La reforma tributaria y el horizonte de 2031
Consultado específicamente sobre la posibilidad de una reforma impositiva, Caputo anticipó que el Gobierno ya tiene diseñada una iniciativa para simplificar el sistema. “Post 2031 va a haber una reforma tributaria de simplificación impositiva y demás”, afirmó.
El ministro sostuvo que la estructura tributaria argentina es “desastrosa desde todo punto de vista” y cuestionó la cantidad y complejidad de los impuestos que existen actualmente. En particular, apuntó contra los tributos provinciales y municipales, a los que ubicó entre los principales obstáculos para la competitividad.
“Los impuestos más distorsivos son a nivel provincial y municipal. Eso es lo que más hiere la competitividad hoy en Argentina”, afirmó.
En ese sentido, planteó que las provincias y los municipios deberían acompañar el proceso de reducción de impuestos iniciado por la Nación. Como ejemplo, mencionó que ya hubo un gobernador que anunció la eliminación de Ingresos Brutos para la industria y consideró que otros distritos podrían avanzar en la misma dirección.
“La idea es que la economía argentina converja al RIGI”
Otro de los ejes de la exposición fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Caputo explicó que el objetivo del programa no es mantener indefinidamente un sistema impositivo diferencial, sino utilizarlo como una herramienta de transición mientras Argentina avanza hacia un esquema de reglas generales más competitivo.
“La idea del RIGI no es que sea siempre un régimen especial, sino que la economía argentina converja al RIGI”, afirmó.
Según detalló, la necesidad de crear un régimen especial estuvo vinculada con la falta de confianza generada durante décadas por cambios de reglas y ruptura de contratos. En ese contexto, sostuvo que no era posible aplicar inmediatamente las condiciones del RIGI a toda la economía porque habría implicado un costo fiscal que el país no podía afrontar.
El ministro afirmó que hasta ahora fueron aprobados proyectos por más de US$ 56.000 millones y que hay otros US$ 150.000 millones de inversiones “viniendo”. A su entender, esos proyectos también contribuyen a generar previsibilidad sobre los futuros flujos de dólares y, junto con la estabilidad fiscal y monetaria, a sostener la estabilidad cambiaria.
Riesgo país: una parte externa y otra vinculada a las elecciones
Caputo también se refirió al fuerte aumento del riesgo país registrado en las últimas semanas. Señaló que el indicador pasó de un promedio cercano a los 450 puntos básicos a ubicarse alrededor de los 600 y sostuvo que la suba responde tanto al contexto internacional como a factores domésticos.
“Es mitad atribuible al contexto internacional, sin duda, que está afectando a todos los países”, afirmó. En particular, mencionó el nivel de tasas internacionales y el aumento del precio del petróleo como factores que impactan sobre el riesgo, la inflación y el nivel de actividad.
La otra mitad, según su explicación, está vinculada con el temor de algunos inversores a un eventual regreso de la Argentina a las políticas económicas del pasado. “Eso ha generado un cierto temor a volver al infierno”, señaló.
En este punto, Caputo sostuvo que el Gobierno no considera un escenario de regreso a las políticas anteriores como su escenario base, aunque aseguró que se prepara ante esa posibilidad. “No esperamos eso como escenario base, creemos que no va a pasar ahora, como digo, nos preparamos para eso porque es nuestra responsabilidad”, afirmó.
El ministro consideró que la percepción de riesgo está exagerada y sostuvo que la estabilidad puede abrir un período prolongado de expansión. “Si vos generás previsibilidad y estabilidad, que es lo que nosotros estamos generando, se van a venir 20 años de crecimiento y es el momento para aprovecharlos”, afirmó.
“La devaluación es simplemente sueldos miserables”
Caputo también rechazó utilizar una depreciación del peso como herramienta para mejorar la competitividad. Según el ministro, el camino elegido por el Gobierno pasa por reducir impuestos y regulaciones, mejorar la infraestructura y disminuir el costo financiero.
“No creemos que ese camino sea devaluando como típicamente quieren algunos economistas, algo que obviamente nunca funcionó en Argentina”, sostuvo. Y agregó: “La devaluación es simplemente sueldos miserables para la gente y Argentina tiene todo para ser competitivo”.
Para Caputo, Argentina cuenta con recursos naturales y capital humano suficientes para competir internacionalmente, siempre que el Estado genere las condiciones para que las empresas puedan invertir y producir.
Reforma laboral e informalidad
El ministro también abordó el problema de la informalidad laboral y defendió la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Aseguró que uno de los objetivos fue reducir los incentivos para mantener trabajadores fuera del sistema formal.
En ese sentido, señaló que la reforma redujo las cargas patronales del 20% al 2%, con el argumento de que una menor diferencia de costos entre contratar formalmente y mantener trabajadores en negro debería favorecer la registración.
Caputo reconoció, sin embargo, que los efectos de las reformas estructurales no son inmediatos. “Todos estos cambios son paulatinos”, sostuvo, y pidió contemplar que las transformaciones económicas requieren tiempo después de décadas de políticas que calificó como incorrectas.
También se refirió a los trabajadores pluriempleados y al monotributo y señaló que el esquema actual requiere una revisión, al considerar que la cantidad de contribuyentes necesaria para financiar determinadas prestaciones es elevada.
La reforma previsional será la última
Por último, Caputo planteó que la reforma previsional será la última de las grandes modificaciones estructurales. Explicó que el Gobierno no quiere definir un nuevo esquema jubilatorio sobre la base de una fotografía de la economía actual, sino después de conocer cuál será la capacidad de generación de recursos de la Argentina en los próximos años.
“La reforma previsional tiene que ser la última de las reformas”, afirmó. Según explicó, antes de modificar el sistema previsional es necesario determinar cómo impactarán la reforma tributaria, una eventual mayor formalización laboral y un período prolongado de crecimiento sobre los recursos disponibles.
“Nosotros no podemos encarar una reforma previsional hoy, asumiendo que este es el estado natural del país. Nosotros estamos en un proceso de transformación”, sostuvo.
En ese marco, Caputo insistió en que el objetivo del Gobierno es consolidar primero la estabilidad fiscal y monetaria, avanzar con reformas tributarias y laborales y generar las condiciones para que la economía pueda sostener un período prolongado de crecimiento.
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