
El show de la última joya de las Inferiores, que venía de un unipersonal de lujo en Córdoba, le puso el moño a otro señor partido del equipo de Arruabarrena, que por momentos nos transporta a finales de los años 90. Que sigan los éxitos.
El show de la última joya de las Inferiores, que venía de un unipersonal de lujo en Córdoba, le puso el moño a otro señor partido del equipo de Arruabarrena, que por momentos nos transporta a finales de los años 90. Que sigan los éxitos.
“Bienvenidos al templo del fútbol”, reza una de las paredes del gimnasio de la Sociedad de Fomento Barrio El Zorzal, en General Pacheco, el primer club que vio a Leonel Benjamín Flores haciendo lo que quería con una pelota. Y no es una manera de decir. A los 5 años ya tiraba chilenas. Y hacía goles de chilena.
Boca venció 3-0 a Unión con dos de Flores y estiró su invicto a 16 partidos
Allá era Benja para todos. El hijo de Ariel y Yésica. El pibe de La Cava, barrio popular de Beccar, San Isidro. El que maravillaba a propios y les mostraba el DNI a extraños para confirmar lo que veían sus ojos: un benjamín jugando como un grande.
Era tan bueno que lo querían de todos lados. Entonces Benja también jugaba en Ballester Centro, de la liga de San Martín, hasta que lo vio Ramón Maddoni y se lo llevó para Parque, el Harvard del baby fútbol, mientras desembarcaba en 2014 en las Infantiles de Boca. Pero como siempre había tiempo para un partidito más, hasta vistió los colores verde y amarillo de Barrufaldi, de Bella Vista, donde conoció a Tomás Aranda y juntos fueron campeones.
Algo parecido le pasó por estos días a la nueva joya del CABJ. Deslumbró en los entrenamientos en Ezeiza con la Selección, festejó a lo grande en Rosario con el Xeneize, regó de fútbol Córdoba en 12 minutos con la Albiceleste, se tomó un avión, durmió un par de horas y fue a Boca Predio, su segundo hogar, para ponerse a las órdenes de Arruabarrena, el padre de la criatura, y en media hora despejó las dudas de algún que otro escéptico que quedaba por ahí: dos golazos, uno mejor que el otro, para ponerle el moño a otro señor partido de este Boca noventoso que maneja los partidos con aplomo y nunca pierde su esencia, ni aun perdiendo 2-0. ¿No, Racing?
Milton Delgado (¡qué partido completo del mejor socio de Paredes, llenó todos los casilleros de un doble 5!) y Charly Lozano (¡qué momento del uruguayo, pleno de confianza al atacar y firme al defender!) completaron el podio del local, que primero sacó la diferencia y luego la justificó ante un Unión cuyo DT la vio venir: “Boca es imbatible, no se le puede ganar”, había dicho Madelón en la previa, entre risas. Post partido lo repitió, ya sin mostrar los dientes.
El gol de Leonel Flores para Boca ante Unión (2-0)
El gol de Leonel Flores para Boca ante Unión (3-0)
El Vasco armó un equipo serio, que sabe a qué juega, se desdobla en ataque y siempre tiene el arco rival entre ceja y ceja. La Bombonera lo disfrutó desempolvando un atractivo cancionero que le puso buena música a una noche de viernes redonda.
Di Lollo marcó su sexto gol, todos de cabeza, la mitad con centros de Paredes, que erró 12 pases y es noticia. Lo que no es noticia es su jerarquía para destacarse aun jugando a velocidad crucero. Brey respondió bien cuando tuvo que cortar abajo. Herrera no tuvo su mejor partido pero lo supo sobrellevar. Blanco está volviendo a su prime y se asoció bien con Villa, que en su nueva faceta de centrador, tuvo más buenas que malas. Ascacíbar siempre está cerca del gol. A Velasco, de buenas intenciones y no tan buenas resoluciones, le seguimos pidiendo más: ahora le tocará recuperarse de un desgarro. Y a Merentiel le pasó el partido de largo.
El gol de Lautaro Di Lollo para Boca frente a Unión (1-0)
Palacios volvió a aprovechar sus minutos (¿reemplaza a Alan?), Valencia (todavía estoy gritando el 3-2) demostró por qué pese a su heroica gesta de Rosario aún está lejos de pedir titularidad y Ángel Romero no sumó una asistencia por Enner y no consiguió un penal porque no se tiró ante un burdo empujón. A propósito, ¿escucharon a algún fanático del tiempo libre reconocer las dos rojas omitidas por Martínez Beligoy y Bresba (VAR) por planchas fuleras a Ascacíbar (1T, partido 1-0) y Di Lollo (2T, partido 1-0)? No les dio ni para tuitear “grises”. Gracias por su silencio.
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