
Uno por uno, enterate como rindió cada jugador, su presición en el partido, goles, tarjetas y más! El festejo llegó sobre el final del alargue, de un partido peleado y en el que el equipo sufrió. Puntos bajos, mucho corazón y una figura muy especial.
El festejo llegó sobre el final del alargue, de un partido peleado y en el que el equipo sufrió. Puntos bajos, mucho corazón y una figura muy especial.
Argentina y su 11 para jugar contra Suiza. Los de Scaloni siguen avanzando en el Mundial. EFE/EPA/AMY KONTRAS
Respondió en la primera exigencia fuerte del Mundial: Embolo le ganaba a Licha y eligió bien al tirarse casi a barrer. Ganó el duelo y salvó el empate. En el ST sacó un cabezazo fácil y luego -en un minuto- uno muy exigido y enseguida un remate tremendo de Xhaka tras el cual se encargó de levantar a la gente con Argentina apremiada, justo antes del gol de Ndoye, en el que no tuvo mucho que hacer. Descolgó un centro difícil en el alargue.
Sufrió con Ndoye todo el partido y lo vio pasar en el desmarque con el que el 11 quedó apuntando al arco en el 1-1. En el comienzo se había asociado como no lo había hecho hasta acá en ataque, pero fue un intento que no sobrevivió al retroceso de Argentina después del 1-0.
En general mantuvo la solvencia de siempre, cortando avances casi como último recurso. Quedó sin mucho que hacer en la combinación entre Xhaka y Ndoye en el gol del 1-1. Salió en el ET del alargue tocado.
Salida como siempre, acertó mucho porque se animó con suficiencia. Cometió algún que otro error por su tendencia a salir lejos y a animarse a jugar incluso en campo contrario. En el final de los 90’ ensayó una tijera perfecta que no fue gol de milagro. En el alargue, antes del gol de Julián, era casi un enganche.
Personalidad para cubrir su zona, contra un Embolo que fue incisivo y veloz. Sumó mucho en presión y en pelear cada pelota como la última. Cuando Suiza se quedó con 10, salió para que entre en su sector Nico González.
Arrancó mejor que en los partidos anteriores y fue importante en la lucha con Ndoye y Xhaka. Perdió una pelota en un avance en el que relevaba a Molina y que pudo terminar en algo peligroso. Redondeó un partido tan discreto como los anteriores y salió reemplazado cuando Argentina se decidió a sumar más gente en ataque.
Presionó en campo rival y jugó rápido con Messi en un avance. En medio de una posesión perdida, recuperó con una barrida que fue el inicio de una contra desperdiciada en ataque. Otra vez, todo pasó por él, pero Argentina tuvo menos dominio del juego y eso le sacó brillo. Frente a él Embolo simuló para que lo amonesten, y en la revisión el VAR dejó a Suiza con 10. Terminó exhausto y salió tocado.
El gol contra Egipto definitivamente no le cambió su presente sin brillo. Lo mejor suyo fue cuando intentó asociarse en corto con Paredes y con Messi, pero siempre terminó en el mismo embudo en el que entró Argentina en la mayor parte del partido. En el comienzo del alargue salió para que entre Thiago.
Perdió una pelota en el comienzo en zona peligrosa por no jugar rápido. Ganó de arriba en dos córners seguidos y en el segundo puso al equipo 1-0. Un león para defender la pelota cuando la tuvo. Partido para justificar su titularidad en el Mundial.
Arrancó esperando su momento y le llegó rápido con dos córners muy bien pateados, los dos a la cabeza de Mac Allister: el segundo fue el 1-0. Lastimado en su ojo derecho, participó poco pero activó en el final de los 90’ y pudo definirlo dos veces. Tuvo alma para buscar hasta el final aún cuando desde lo físico no daba más. Festejó con la certeza de que el equipo lo puede llevar también a él si no brilla.
El esperado gol le llegó en el momento más importante: recibió del Flaco López, encontró el espacio y la clavó en el ángulo con un derechazo preciso y con su sello. Físicamente dio mucho más que en los partidos anteriores y recuperó más presionando. Mientras pudo, fue la descarga del equipo en los momentos más difíciles, aunque no fueron tantas las veces que lo encontraron.
Buscó ser profundo y pesar en el área rival, pero no prosperó más que en una que buscó con optimismo contra la línea de fondo y forzó un centro que no fue gol de Alexis por poco. En el alargue, lo lesionaron y parecía cambio seguro, pero se la bancó y terminó recuperando una pelota en la previa del tercer gol.
La lucha de siempre, la falta de fortuna acostumbrada. No llegó a desviar con el taco la tijera de Lisandro en el final de los 90’. Salvó una pelota complicadísima en defensa que pudo ser el 1-2. Y tuvo premio mayor por buscar hasta el final la contra con el tiempo cumplido para meter el 3-1.
Entró con más ímpetu de ataque que Molina, aunque en un momento en el que Suiza estaba replegado. Intentó con centros ante el cerrojo.
La decisión de Scaloni que mostró la intención de ir por el partido. Buscó, intentó y se asoció pero sin claridad. Pudo meter el tercero, que en el rebote encontró Lautaro.
Entró por Cuti en el final y aportó juego aéreo en los aprietes de Suiza cuando quedó en desventaja en el alargue.
Su ingreso fue el definitivo manifiesto de Scaloni de intentar ganar aún cuando las piernas no daban más. Recibió en el área después del mejor intento de Messi en el segundo tiempo del alargue, rebotó para Julián y le dio espacios para el golazo del 2-1. Lo amonestaron luego por los festejos.
El trabajo de laboratorio dio sus frutos con el primer gol y se lo reconoció de inmediato a Samuel, el encargado de trabajar la pelota parada. No pudo resolver la arremetida suiza que terminó en empate, pero con paciencia y tardó en hacer los cambios. Igual, mandó al equipo a ganar antes de los penales y lo logró.
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