En el Monumental, el equipo de Lionel Scaloni hizo lo que debía ante un rival juvenil que había llegado al país apenas horas antes
Domingo 04 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 09:14hs. del 04-10-2026
La selección argentina goleó 7-0 a Burkina Faso en el Monumental, aunque el resultado explica apenas una parte de un amistoso que desde la previa tuvo características muy particulares. El conjunto africano aterrizó en Ezeiza apenas cinco horas antes del comienzo, presentó una formación completamente distinta a la de su último encuentro —con otro entrenador incluso— y no ofreció resistencia ante el equipo de Lionel Scaloni. La enorme diferencia quedó expuesta desde el comienzo: a los 36 minutos, la Argentina ya ganaba 5-0.
El partido necesitó apenas dos minutos para mostrar el desnivel. Agustín Giay atacó por la derecha, ingresó al área y Moumouni Diallo lo derribó. José Cabero sancionó penal y amonestó al defensor. Lautaro Martínez ejecutó hacia la derecha de Razak Guira, que adivinó y rechazó, pero el delantero aprovechó el rebote para convertir el 1-0. Con ese tanto llegó a 42 con la camiseta argentina e igualó a Sergio Kun Agüero en el tercer puesto de la tabla histórica de goleadores.
Burkina Faso no tuvo tiempo para acomodarse. A los 8, Julián Alvarez recibió dentro del área y remató; la pelota se desvió precisamente en Diallo, cambió su recorrido y terminó dentro del arco para el 2-0. Cuatro minutos más tarde llegó el tercero: Lautaro avanzó con libertad y asistió a Gianluca Prestianni, que apareció solo por el primer palo y definió sin oposición.
A esa altura, la diferencia excedía ampliamente el marcador. Argentina atacaba prácticamente sin obstáculos, recuperaba rápido y volvía a quedar en posición de gol. Burkina Faso no lograba siquiera acercarse al área de Dibu Martínez. Guira, pese a todo, tuvo algunas intervenciones destacadas: a los 7 había achicado ante Prestianni y a los 20 voló para desviar una definición de Lautaro después de una asistencia de taco de Julián.
El cuarto llegó a los 34. Alexis Mac Allister lanzó un pase frontal para Nico Paz, que quedó solo frente al arco. El mediocampista no pudo resolver inicialmente con la zurda, pero acomodó la acción y convirtió de derecha. Apenas dos minutos después, Prestianni volvió a desbordar con absoluta libertad y encontró con un pase atrás a Julián, que cruzó el remate para establecer el 5-0.
La Argentina sostuvo una actitud profesional pese al contexto. Corrió, presionó, disputó cada pelota y mantuvo la intensidad durante la primera parte. Pero la escasa oposición convirtió al encuentro en una prueba difícil de dimensionar: Burkina Faso no registró llegadas de peligro y la selección acumuló situaciones ante un adversario que había atravesado una preparación completamente anormal.
Con el partido resuelto, Scaloni transformó el segundo tiempo en un banco de pruebas, cambiando a los 11 que habían empezado en la cancha. Con varios debuts: Tomás Palacios, Matías Soulé y Santiago Castro.
El sexto llegó a los 11 minutos de la segunda parte. Facundo Medina avanzó por la izquierda y buscó a Lautaro, que frenó dentro del área y encontró libre a Mastantuono. El juvenil definió para ampliar una goleada que hacía rato estaba sentenciada.
El ritmo decayó y Burkina Faso apenas consiguió aproximarse. Uno de sus pocos avances terminó en un pedido de penal que Cabero desestimó, sin que la acción siquiera concluyera con un remate al arco. Sobre el cierre, Mastantuono buscó otro tanto con un tiro libre desde la derecha, pero Guira volvió a responder.
Cuando parecía que el 6-0 sería definitivo, todavía quedaba un gol. En el último minuto, Valentín Barco picó un centro desde la izquierda y Giuliano Simeone apareció para conectar de cabeza y establecer el 7-0. El lateral derecho improvisado también se sumó así a una goleada que tuvo seis goleadores distintos.
El 7-0 cerró una noche extraña en el Monumental. La Argentina cumplió con lo que tenía por delante, no relajó su intensidad y aprovechó el segundo tiempo para darles minutos a varios futbolistas. La magnitud de la diferencia y las condiciones excepcionales en las que Burkina Faso afrontó el encuentro, sin embargo, dejaron inevitablemente abierta una pregunta más amplia: cuánto pudo sacar Scaloni de una prueba en la que casi nunca hubo equivalencias.