
Flávio Bolsonaro lideró el escrutinio desde temprano, consiguió en el final dos puntos de ventaja, y encarará el balotaje del 25 de octubre desde una posición de fortaleza. Para Lula, obligado a remontar, el escenario es complejo.
Flávio Bolsonaro lideró el escrutinio desde temprano, consiguió en el final dos puntos de ventaja, y encarará el balotaje del 25 de octubre desde una posición de fortaleza. Para Lula, obligado a remontar, el escenario es complejo.
Con el escrutinio concluido, la diferencia a favor de Flavio Bolsonaro sobre Lula da Silva disminuyó: 47,16% para el senador derechista, contra 45,01% el actual presidente. Se confirma así la segunda vuelta el domingo 25 de octubre; pero los cómputos desafiaron lo que anticipaban las encuestas, inclusive aquellas que en esta primera ronda le daban abajo a Lula por solo un punto. Es el caso de la consultora Atlas/Intel.
Lo cierto que la distancia es ahora muy negativa para el presidente brasileño que busca su cuarto y último mandato. Son poco más de dos puntos a recuperar para vencer al adversario. Y eso lo obligará a algún viraje en las tres semanas de campaña que restan para el balotaje, como por ejemplo una nueva denuncia que comprometa al senador Flávio, o tal vez una estrategia de comunicación más contundente del equipo de campaña del Partido de los Trabajadores, pero será difícil para Lula mantener su sillón en el Palacio del Planalto.
Estos datos indican que la votación en los estados del Nordeste, que siempre dieron un buen volumen de electores al presidente brasileño, esta vez no fueron suficientes como para evitar un resultado que el líder histórico brasileño no esperaba. Es probable que haya influido el desempeño moderado de su gestión. Después de todo, desde 2023 hasta ahora tuvo que cogobernar con una coalición de centro derecha, dominante en el Congreso, que le restó mucho margen de maniobra en sus planes sociales, y creó una circunstancia muy negativa: el elevado endeudamiento de 80% de las familias brasileñas.
En el gobierno de Lula juzgaron que esa situación, socialmente complicada, podía resolverse con dos medidas: una de ellas consistió en prohibir las apuestas online, con la idea de que era una de las fuentes principales de las deudas. Pero la otra, que tuvo un peso determinante, fue la elevada tasa de interés (entre las más altas del mundo) que impidieron a los ciudadanos hacer frente al pago de préstamos y tarjetas de crédito.
En los 21 días que faltan para la segunda vuelta no será nada fácil considerar como Lula conseguirá una reversión de los porcentajes. Si Flavio Bolsonaro consigue mantener su liderazgo y llegar a la presidencia del país, se sabe cuál será la conducción de la economía: “A tijeretazos” como él mismo definió. Desaparecerán ministerios, habrá un crecimiento importante del desempleo público y, como suele ocurrir con estas “soluciones” vendrá la caída del PBI, del consumo, de la inversión pública. Y a esto se sumará una relación “excelente” con el gobierno de Donald Trump, que no se caracteriza por ser democrático.
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