
En la previa de la despedida del capitán frente a Benín, la Selección aprovechó dos amistosos contra rivales de bajo vuelo para prepararse para una nueva era. Las variantes ensayadas por el cuerpo técnico y sus ecos en el estilo de juego.
En la previa de la despedida del capitán frente a Benín, la Selección aprovechó dos amistosos contra rivales de bajo vuelo para prepararse para una nueva era. Las variantes ensayadas por el cuerpo técnico y sus ecos en el estilo de juego.
Mientras el mundo se prepara (o cree prepararse) para que la brillantísima estrella de Lionel Messi se apague en la noche del cielo albiceleste el próximo martes frente a Benín en el Monumental, Lionel Scaloni ya piensa en lo que vendrá. Si el "después de Messi" asomaba como un período oscuro e incierto años antes de que las coronaciones de gloria fueran rutinarias, las sendas goleadas en los poco exigentes amistosos frente a Bolivia y Burkina Faso arrojaron un poco de luz al final de un túnel y al comienzo de otro. Conocé qué es lo que tiene en mente el entrenador de la Selección Argentina para "reemplazar" (o intentarlo) al Gran Capitán.
Cómo reemplazó Scaloni a Messi y tres claves tácticas de la "nueva" Selección
Tanto frente a la Verde como contra el seleccionado sub-23 de los Potros, Scaloni paró un 4-4-2 nominal. Respecto al equipo subcampeón del mundo en Norteamérica 2026, en la confección de ese sistema —el predilecto por el técnico oriundo de Pujato, especialmente para ordenarse sin la pelota— Lisandro Martínez y el flamante capitán Cristian Cuti Romero permanecieron como los primeros atacantes del arco rival y los últimos defensores de la valla de Emiliano Dibu Martínez; Alexis Mac Allister alternó soltura por delante de Exequiel Palacios frente a los bolivianos con más ataduras junto a Enzo Fernández ante los burkineses; y Lautaro Martínez y Julián Álvarez, delanteros de toda la cancha, compartieron la punta de ataque desde el arranque por undécima y duodécima vez, según aporta el colega Silvio Maverino. Las principales novedades, sin embargo, llegaron por las bandas.
Por izquierda, la ausencia de Nicolás Tagliafico en el lateral fue el disparador del debut de Román Vega en Córdoba y de la reaparición de Facundo Medina en Núñez. Por derecha, en cambio, Agustín Giay parece haberse adueñado por completo de un puesto que, repartido entre Nahuel Molina y Gonzalo Montiel durante los últimos cinco años, ha sido uno de los grandes dolores de cabeza de la Selección. Por delante de ambos marcadores de punta, dos nombres que ilusionan: Nicolás Paz —según los hinchas encuestados por TyC Sports, el favorito para heredar la "10"— y Gianluca Prestianni. Uno, indescifrable con sus giros y pases entre líneas en la "zona Messi"; el otro, desequilibrante en el mano a mano entre la raya zurda y el centro. Ambos a perfil cambiado.
Más allá de las características individuales, desde lo estructural se vio a una Selección Argentina más posicional. Con la ocupación racional de los cinco carriles de la cancha (izquierdo, intermedio izquierdo, central, intermedio derecho y derecho) y la circulación rápida como banderas, fue un equipo más rígido y menos fluido. Con tres a cinco futbolistas detrás de la línea de la pelota y de otros cinco a siete por delante de ella, no tuvo complicaciones para encontrar líneas de pase por adentro ni para hallar en aclarado a sus jugadores abiertos. Y, en los pocos tramos sin el balón, mostró agresividad y se valió de sus distancias cortas entre jugadores para recuperar y volver a atacar. Sin Messi, la cuota de genialidad descenderá inevitablemente. La presión alta, autora intelectual del segundo tanto en el Kempes y del 2-0 y el 5-0 en el Monumental, seguramente sea más sostenida y sostenible.
Argentina encontró una fórmula para atacar sin Messi: carriles, alturas y velocidad
Lo bajaron a Giay y penal para Argentina ante Burkina Faso
Diallo, en contra, marcó el segundo de Argentina sobre Burkina Faso
Prestianni tuvo su estreno en las redes con Argentina ante Burkina Faso
Nico Paz marcó el cuarto de Argentina sobre Burkina Faso
Julián se sacó la mufa y metió el quinto de Argentina ante Burkina Faso
Contra Bolivia, el vuelo ofensivo de Vega le permitió a Prestianni caer más hacia adentro. Frente a Burkina Faso, en cambio, la presencia de un central devenido lateral como Medina —comúnmente más retrasado para armar una salida de tres junto a Licha y a Cuti— implicó que el ex-Vélez jugase más abierto y profundo. Más gravitante en el segundo (con gol y asistencia) que en el primer amistoso, el delantero del Benfica parece ser la apuesta para recuperar a ese factor desequilibrante que se fue con Ángel Di María una vez logrado el bicampeonato de América en 2024. Y Leonel Flores —joya de 19 años de Boca, récord con sus tres partidos en cuatro días—, su más inmediato perseguidor en la línea de sucesión del eterno Fideo. Nicolás González deberá hacer de tripas corazón para reconquistar un terreno aparentemente perdido con ambas apariciones.
Giay y Nico Paz anticipan una pequeña gran sociedad por el flanco diestro. Uno con resto físico y lectura para pasar al ataque por afuera y el otro incisivo e indescifrable entre líneas, su tándem garantiza equilibrio en la búsqueda corta y en la larga. En la recámara, un viejo conocido del fútbol argentino como Santiago Simón, lateral/volante por derecha de buenas migas en un Toluca campeón fuera de los focos que lo encandilaron en River. Y dos creativos como Franco Mastantuono y Matías Soulé, adaptables entre el centro y la derecha y con complementariedades con Paz a ser probadas. Giuliano Simeone, pistón por ese andarivel, tampoco merece ser olvidado. Pero, como González por el lado opuesto, deberá convencer con más rupturas y más llegadas al gol para colar su despliegue entre tanto talento.
Por el centro, sobran las variantes. Con la continuidad del histórico trinomio Lo Celso-Paredes-De Paul en duda, Alexis y Enzo prometen ser los sabios de la tribu mediocampista, entre los cuales se mete también un clásico del ciclo como Palacios y se asoman Valentín Colo Barco y Ezequiel Equi Fernández, hijos de Boca Predio tan capaces de organizar en la base como de acelerar en tres cuartos. Y si esa punta de ataque Lautaro-Julián experta en "entrar y en salir" debe desarmarse por alguna situación, José Manuel Flaco López y Santiago Castro levantan la mano como alternativas de juego más directo. Todo ello, a la espera de un Joaquín Panichelli que rozó la convocatoria al Mundial antes de que una lesión ligamentaria de la que se sigue recuperando lo sacase de los veintiséis en marzo.
Mastantuono metió su primer gol en Argentina contra Burkina Faso
Simeone sentenció la goleada de Argentina sobre Burkina Faso
"Quisiera no decir adiós, pero debo marcharme", canta Gilda. La canción se llama "No es mi despedida". Sí lo será, al menos de ese verde césped tan transitado y regado de genialidades con la Albiceleste, para un símbolo espiritual como Messi. Pero semillero de talentos —unos duraderos, otros más efímeros, todos imbuidos por "la Nuestra"—, el fútbol argentino está mejor preparado que hace ocho años para afrontar el salto al abismo. En aquel entonces, después de la debacle en el Mundial de Rusia 2018, un Lionel carecía de socios en la cancha y el otro de autoridad en su condición de técnico interino. Hoy, Messi se está yendo con laureles eternos que supo (y le supieron) conseguir. Y Scaloni, con su continuidad pendiente de una firma pero encaminada por su deseo, ya está pensando en lo que vendrá.
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