
Pablo Jerez integró el histórico equipo de Carlos Bianchi que conquistó América y derrotó al Milan, pero una enfermedad de Zoe alteró su carrera y lo llevó a desprenderse de sus recuerdos más valiosos.
Pablo Jerez integró el histórico equipo de Carlos Bianchi que conquistó América y derrotó al Milan, pero una enfermedad de Zoe alteró su carrera y lo llevó a desprenderse de sus recuerdos más valiosos.
Pablo Jerez tocó el cielo con Boca en 2003, cuando ganó el Torneo Apertura, la Copa Libertadores y la Intercontinental bajo la conducción de Carlos Bianchi. Apenas unos meses después, su vida cambió por completo: su hija Zoe nació con serios problemas de salud y él comenzó una lucha que lo llevó a vender sus camisetas y a trabajar como remisero para sostener a su familia.
Fue campeón con River, perdió siete departamentos y ahora trabaja de remisero
Formado en las Inferiores del Xeneize, Jerez debutó en Primera durante el ciclo del Virrey y formó parte de uno de los planteles más exitosos de la historia del club. Además de los tres títulos obtenidos en 2003, también conquistó la Copa Sudamericana de 2004. Sin embargo, su crecimiento deportivo quedó condicionado por la situación que atravesaba fuera de la cancha.
“Mi hija tuvo meningitis por un virus intrahospitalario y sufrió hidrocefalia y una gran infección”, contó Jerez en diálogo con TyC Sports en 2019. Los médicos llegaron a advertirle que Zoe podía quedar postrada y en estado vegetativo. Él decidió guardar silencio en Boca porque quería conservar su lugar: “No dije nada en el club porque estaba en un buen momento, pero mi cabeza no estaba en orden y fui decayendo. De a poco me fui excluyendo”.
La entrevista de Jerez con TyC Sports en 2019, cuando contó su mal momento
Las necesidades económicas aumentaron y el defensor debió desprenderse de las casacas que había utilizado durante su carrera. “Llegué a vender las camisetas de Boca. No me quedó otra que tomar la decisión”, reconoció. También condujo un remís con un auto prestado para sumar ingresos: “No tengo un oficio ni una formación. La última vez que tuve que salir a trabajar lo hice como remisero”.
Jerez continuó jugando en el Ascenso porque mantenerse como profesional le permitía conservar la obra social que cubría los medicamentos, la escuela y el transporte de Zoe. En ese contexto, Midland le renovó el contrato y Boca volvió a abrirle sus puertas para trabajar en el fútbol femenino. Allí comenzó como coordinador y posteriormente se incorporó al cuerpo técnico de Las Gladiadoras, con las que alcanzó la final de la Copa Libertadores de 2022.
En 2024, su familia localizó una de las camisetas que había vendido y logró comprársela a un coleccionista para devolvérsela. Se trataba de la número 14 de mangas largas que Jerez había utilizado durante el inolvidable 2003. “No pude aguantar tanta emoción. Gracias a toda mi familia”, escribió al reencontrarse con aquella reliquia. Después de haber resignado uno de sus mayores tesoros para ayudar a su hija, el campeón mundial pudo recuperar una parte de su historia.
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