
La plaga de la chicharrita - insecto vector que propaga la enfermedad del achaparramiento del maíz - continúa en pleno retroceso en gran parte del área agrícola nacional despejando el horizonte para que se concrete una campaña maicera récord estimada por la Bolsa de Cereales de…
La plaga de la chicharrita - insecto vector que propaga la enfermedad del achaparramiento del maíz - continúa en pleno retroceso en gran parte del área agrícola nacional despejando el horizonte para que se concrete una campaña maicera récord estimada por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) en 66 millones de toneladas.Según un nuevo informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis en la segunda quincena de septiembre se registró una nueva retracción de la plaga en las cinco regiones maiceras del país con "una marcada caída en los niveles de abundancia y un crecimiento de las localidades sin presencia del insecto".El relevamiento indicó que "las áreas endémicas - NOA y NEA - son las que presentan valores ligeramente superiores a los de un año atrás en tanto que el Litoral el Centro Norte y el Centro Sur se encuentran prácticamente igual que a esta altura de 2025".No obstante desde la Red remarcaron que esta situación promisoria no debe llevar a bajar la guardia ya que “resulta clave mantener un monitoreo activo y sistemático de Dalbulus maidis” enfocado en dos aspectos fundamentales: el manejo de los maíces voluntarios (guachos) para evitar el “puente verde” que le permita al vector y sus patógenos pasar de una campaña a la otra; y el monitoreo frecuente de la chicharrita en lotes con maíz de primera desde la emergencia del cultivo para detectar una eventual presencia del vector tempranamente lo que da ventajas para definir estrategias de control y así poder minimizar futuros daños.En el NOA donde el 5% de las trampas se ubicó en lotes de maíz temprano la retracción de las poblaciones de chicharrita fue notoria: el 24% de las localidades de la región no registraron capturas y la categoría de menor abundancia (1 a 4 adultos por trampa) fue la predominante con el 42% del total. Huasa Pampa (Tucumán) fue la única localidad en la categoría de mayor abundancia (más de 100 adultos por trampa). El promedio regional se redujo un 54% desde la primera quincena de septiembre de 1815 a 834 adultos por trampa aunque sigue levemente por encima del 474 de un año atrás.En la otra región endémica el NEA también se consolidó la tendencia a la retracción de la plaga: un 58% de las localidades registró ausencia de chicharritas y un 21% tuvo la presencia más baja mientras que la mayor abundancia se dio en la localidad formoseña de Comandante Fontana. El promedio regional fue de 685 adultos por trampa un poco por encima del de hace un año (440). El 29% de las trampas estuvo instalado sobre maíces tempranos.En el Litoral donde el 67% de las trampas se ubicó en cultivos de maíz la ausencia de Dalbulus maidis abarcó el 85% de las localidades y el resto tuvo la categoría más baja de presencia. El promedio de capturas volvió a ser mínimo (036 chicharritas por trampa) muy similar al del mismo período de 2025 (014).En la región Centro Norte las localidades sin capturas de chicharrita aumentaron del 61% al 75% mientras que un 21% registró la categoría más baja y el resto (4%) no superó los 20 adultos por trampa. El promedio regional fue ínfimo de 06 adultos por trampa prácticamente igual que hace un año (041). El 28% de las trampas estuvo ubicado en lotes con maíz.Finalmente en el Centro Sur donde el 12% de las trampas estuvo instalado sobre maíces tempranos el 98% no registró detecciones del insecto vector. El promedio de capturas fue de 002 chicharritas por trampa idéntico a igual período de 2025.