
Martes 06 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 20:08hs. del 06-10-2026
Y el día llegó. Ese día que durante años quisimos negar. Ese día que parecía lejano, imposible, casi una traición al calendario. Hoy Messi se pone por última vez la camiseta de la Selección Argentina frente a su gente. Y uno descubre que hay despedidas que no necesitan decir adiós: alcanza con mirar una camiseta, escuchar el himno y saber que después de esta noche ya nada será exactamente igual.
Se va Messi de la Selección. Pero no se va solamente un futbolista. Se va una parte de nuestra historia. El chico al que alguna vez le dijeron pecho frío, el que perdió finales, el que fue cuestionado, el que volvió cuando podía haberse quedado en su casa, el que finalmente levantó la Copa América, la Finalissima y esa Copa del Mundo que parecía perseguirlo como una obsesión.
Hoy el Monumental no va a despedir solamente al capitán. Va a despedir al pibe que nos hizo gritar, llorar, putear, abrazarnos con desconocidos y creer otra vez. Al tipo que convirtió una pelota en una obra de arte y una camiseta en una bandera.
Y quizás lo más hermoso sea que Messi se va de la Selección habiendo conseguido aquello que parecía imposible: que hasta los que alguna vez lo criticaron terminaran entendiendo que estaban viendo algo irrepetible.
Hoy no se termina el fútbol de Messi. Se termina su historia con la celeste y blanca.
Porque los ídolos también tienen fecha de salida.
Las leyendas se quedan jugando para siempre en la memoria.
Y que esta noche dure todo lo que tenga que durar.
Porque hay noches que uno sabe, mientras las está viviendo, que algún día va a extrañar.