
Familias de las 28 Viviendas del Hipotecario -ubicadas entre la avenida Maipú, Tilcara, Los Tehuelches y Tupungato- aseguran que los delincuentes ingresan una y otra vez a los patios y casas, trepan muros de más de 2,5 metros y escapan por las medianeras.
Familias de las 28 Viviendas del Hipotecario -ubicadas entre la avenida Maipú, Tilcara, Los Tehuelches y Tupungato- aseguran que los delincuentes ingresan una y otra vez a los patios y casas, trepan muros de más de 2,5 metros y escapan por las medianeras. Una familia sufrió tres incursiones en pocos días y denunció que llamó a la Comisaría 15ª, pero los efectivos "nunca aparecieron". "Estamos encerrados y ellos andan por nuestros techos", resumió una de las víctimas.
La inseguridad se instaló en el barrio Concepción y el reclamo de los vecinos apunta directamente a una respuesta policial que consideran escasa e inefectiva. Mientras las familias refuerzan rejas, levantan muros, colocan alambrados y suman cámaras, los delincuentes continúan entrando a patios, caminando por los techos y escapando por las medianeras durante la noche y la madrugada.
En los últimos días, una familia de la manzana comprendida por las calles Tilcara, Los Atacamas y Los Calchaquíes sufrió al menos tres incursiones. La primera terminó con el robo de una bicicleta: el ladrón la levantó mediante una soga, la pasó por encima de la medianera y escapó por calle Los Atacamas con ella en dirección a la Terminal.
Días después volvieron a ingresar al mismo domicilio y revolvieron los elementos que había en el fondo. Pero la pesadilla no terminó allí. Ante la reiteración de los hechos, los propietarios instalaron una cámara con alarma de movimiento y esta madrugada detectaron una nueva presencia. Al verse descubierto, el intruso saltó el muro y huyó atravesando patios vecinos. En su fuga dejó abandonados un pantalón corto y un par de zapatillas.
La familia alertó inmediatamente a través del grupo de seguridad del barrio y se comunicó con la Comisaría 15ª, dependencia con jurisdicción en la zona. Según denunciaron, "nunca aparecieron". Recién durante la mañana arribaron efectivos del GRIM 5, después de un llamado al 911.
Los efectivos recorrieron el lugar y retiraron las prendas abandonadas por el sospechoso aunque, de acuerdo con el relato de la damnificada, tuvieron que pedirle una bolsa de residuos para trasladar los elementos porque no contaban con nada para hacerlo. La explicación que recibieron fue que el delincuente posiblemente se desprendió de la ropa para modificar su apariencia y evitar ser reconocido durante la huida.
El episodio profundizó el enojo de los vecinos, que cuestionan la falta de patrullajes y, especialmente, la ausencia de una respuesta rápida cuando advierten movimientos sospechosos.
"Perdimos la seguridad. Estamos encerrados y ellos andan por nuestros techos, bajan a nuestros patios y revisan nuestras cosas como si fueran sus casas. Siento mucha impotencia porque no tenemos respuestas. Ya no estamos seguros ni en nuestras propias casas", expresó indignada una de las víctimas.
Los hechos, además, no serían aislados. En viviendas de la misma manzana ya denunciaron el robo de tres garrafas y distintos objetos. Incluso, de otra propiedad los delincuentes llegaron a llevarse un sillón de metal.
La sensación que se extiende entre las familias es que las medidas particulares de seguridad resultan insuficientes frente a delincuentes que parecen moverse sin mayores obstáculos por patios y techos. Y el interrogante que repiten resume el malestar ante una respuesta que consideran prácticamente inexistente: "¿Para qué sirve el grupo de seguridad si cuando avisamos no vienen?".