
Frente a las primeras señales del fenómeno de El Niño previstas para octubre y noviembre, especialistas del INTA Corrientes validaron una técnica de separac
Frente a las primeras señales del fenómeno de El Niño previstas para octubre y noviembre, especialistas del INTA Corrientes validaron una técnica de separación con alambrado de por medio que reduce el estrés en los terneros, acelera la adaptación al alimento y mejora la ganancia de peso.
Ante la llegada de condiciones climáticas adversas vinculadas al fenómeno de El Niño, estimadas para los meses de octubre y noviembre, el sector productivo busca alternativas para mitigar los efectos en los rodeos. En este marco, el INTA Corrientes lleva adelante diversos ensayos e innovaciones enfocados en optimizar la herramienta del destete precoz en la ganadería regional.
Mercedes Pereira, integrante del Grupo Ganadero del INTA Corrientes, detalló que, aunque el destete precoz es una práctica con más de 20 años de investigación, el desafío actual radica en reducir el elevado estrés que padece el animal al ser separado de su madre a los 60 días de vida. En el esquema tradicional, los terneros pasaban varios días sin comer, balando y demorando su adaptación al alimento.
Para contrarrestar esta problemática, el equipo probó una variante que consiste en mantener a la vaca y al ternero separados únicamente por un alambrado de por medio, impidiendo la amamantación. Con esta medida se interrumpe la bajada de leche (evitando que la vaca continúe gastando requerimientos nutricionales y demore su posterior preñez), al tiempo que se le permite al ternero ver, olfatear y permanecer cerca de la madre.
"Lo que vimos nosotros es que estos terneros que tenían a la vaca al lado estaban mucho más tranquilos, agarraron el alimento más rápido y cuando lo fuimos a pesar había una ganancia de peso diferencial versus aquellos a los cuales le sacamos la vaca definitivamente", destacó Pereira.
Según concluyó la especialista, esta alternativa reduce significativamente el estrés en ambas partes. Asimismo, al cabo de una semana las vacas se adaptan y se retiran del alambrado, validando una opción sencilla y eficiente para la producción ganadera local.