
En su mensaje posterior al 3-0 a Benín, en medio del Monumental, Leo reveló públicamente lo que deja más allá de lo futbolístico.
En su mensaje posterior al 3-0 a Benín, en medio del Monumental, Leo reveló públicamente lo que deja más allá de lo futbolístico.
El mensaje final de Messi. Foto Juano Tesone
Más allá de las lágrimas del final, de la emoción, el llanto de Enzo F., del canto de todo el equipo para homenajear a Messi, el 10 se paró frente a la gente y se puso, una vez más, el traje de líder. De argentino y de fana de la Selección. Pero esta vez desde otro lugar: altruista desde el primer minuto de una nueva era, pensando en lo que viene y en los que deberán tomar la posta. En ese raid de palabras que empezó con el recuerdo de papá Jorge, el mejor del mundo bajó línea para los que estaban en el Monumental y para los que miraban por televisión.
¿Qué hizo? Se paró como un hincha más. Dijo que va a bancar en las buenas y en las malas y lo hizo extensivo a todos. Dejó de lado, para proteger a los suyos y para que no se hablen más pavadas, cualquier especulación sobre aquella final: “No pasó nada raro”. Borrón y cuenta nueva.
Pero, sobre todo, puso el énfasis en lo que viene. Habrá momentos bravos. Habrá recambio. Habrá nombres nuevos. Y ahí, justamente ahí, habrá que bancar y apoyar. Porque venimos de seis años dulces y difícilmente se pueda estar cerca de semejante ciclo sin atravesar, ahora, un período de transición.
Detrás suyo escuchaban los de la vieja guardia y los de la nueva. Los que ya tienen recorrido y los que recién empiezan a asomar: Nico Paz, Mastantuono, el chico Flores. Y para todos ellos habló Leo. De lo que no se ve en la cancha, pero que sí tiene una influencia enorme: la fortaleza del grupo.
Remarcó que esa unión fue fundamental durante todo este último tiempo para conseguir lo que se consiguió. Y también bajó línea para que esa armonía interna pueda continuar, con Scaloni y su cuerpo técnico como sostén de una estructura que, después de tantos años, ahora empieza a renovarse.
Messi ya es un hincha más. Un hincha sin campo de acción. Sin capa de salvador. Sin la obligación de resolverlo todo dentro de la cancha. Pero con un peso específico que probablemente nadie más tenga. Y en su último día, frente a su gente, les dejó algo en claro a todos: habrá que bancar. En las buenas y en las malas.
Esta vez, ya sin él como as de espadas.
"Soy un agradecido a Dios de ser argentino. Orgulloso de ser argentino y de haber cumplido el sueño con todos ustedes. Muchas gracias, los quiero". Video: @Hernanclaus @catasarra
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