
El humor social y las expectativas de los argentinos consolidan un escenario de profunda división entre el respaldo al rumbo político de mediano plazo y la asfixia económica cotidiana.
El humor social y las expectativas de los argentinos consolidan un escenario de profunda división entre el respaldo al rumbo político de mediano plazo y la asfixia económica cotidiana. De acuerdo con el último Monitor Global elaborado por la consultora Ipsos sobre una muestra representativa procesada a finales de junio de 2026, Argentina exhibe una configuración de prioridades marcadamente diferente al promedio global.
La falta de inserción laboral se convirtió en el principal flagelo del país: el desempleo fue seleccionado por el 57% de los consultados como uno de los temas más preocupantes, una cifra que no registró variaciones respecto al mes anterior pero que acumula una suba de 5 puntos en el último año y duplica la media mundial, fija en un 29%.
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El mapa de las inquietudes ciudadanas demuestra que las consecuencias directas de la recesión y el reajuste de la actividad económica dominan la agenda de los hogares, desplazando a problemáticas históricas. El ranking local ubica en segundo lugar a la pobreza y la inequidad social con un 42% de las menciones, seguida por la inflación con un 39%.
A pesar de que la disparidad de precios domésticos se mantiene entre las más altas del bloque de países evaluados —superando la tasa global del 32%—, el indicador muestra un alivio estructural frente a los picos históricos del país.
La lista de las cinco principales preocupaciones locales se completa con el crimen y la violencia (35%), que experimentó una fuerte caída de 10 puntos respecto al año pasado, y la educación (31%), un rubro donde la sociedad argentina se posiciona como la más preocupada de los 30 países relevados por la metodología de Ipsos.
Una mejora interanual que choca con la realidad del bolsillo
La lectura del clima general ofrece una marcada paradoja metodológica al evaluar la dirección del viaje institucional. Actualmente, el 57% de los argentinos considera que las cosas en el país van por el camino equivocado, frente a un 43% que opina que se transita en la dirección correcta.
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Aunque la visión crítica sigue siendo mayoritaria, la serie histórica de largo plazo de la consultora revela que el optimismo respecto al rumbo general experimentó una notable recuperación, escalando 12 puntos porcentuales en la comparación interanual frente a junio del año pasado.
Con este registro, Argentina se posiciona mejor que el promedio de la economía global, donde el pesimismo alcanza al 62% de las poblaciones y la dirección correcta se reduce al 38%.
Sin embargo, este voto de confianza hacia las metas oficiales choca de frente con la evaluación estricta del presente material. Al indagar sobre el estado de la economía actual, un abrumador 77% de los consultados locales la califica como "mala", reflejando un empeoramiento de 3 puntos respecto al mes anterior y una caída acumulada de 11 puntos en comparación con las expectativas vigentes un año atrás.
La brecha sitúa a la opinión pública nacional en un extremo de insatisfacción material que supera al promedio global —donde el descontento económico se ubica en el 64%— y expone que la descompresión de las variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en un alivio real para el consumo de los hogares en el entramado urbano.