
Una donación viajó en avión desde Rosario y atravesó Mendoza a contrarreloj, escoltada por la Policía. Por qué los médicos eligieron conservar el original en vez de reemplazarlo.
Una donación viajó en avión desde Rosario y atravesó Mendoza a contrarreloj, escoltada por la Policía. Por qué los médicos eligieron conservar el original en vez de reemplazarlo.
Un miércoles, a eso de las 8 de la mañana, quienes manejaban por el Acceso Norte, en Mendoza, vieron pasar una ambulancia escoltada por patrulleros y agentes de tránsito. Adentro viajaba un corazón que había llegado en avión desde Rosario. Iba en una caja de preservación, con soluciones frías y estériles.
Su destino era el Hospital Italiano de Guaymallén. Ahí esperaba un hombre de 68 años con el corazón prácticamente agotado. Rendía menos del 20%, y su cuadro se había deteriorado tanto que lo habían sumado a la lista de emergencia nacional.
Lo que pasó después en el quirófano no fue un trasplante de manual. Al paciente no le quitaron su corazón: le agregaron otro. Hoy, en su pecho, laten dos.
"Tenemos dos corazones anatómicamente enteros", sintetizó Claudio Burgos, director de Cirugía Cardiovascular y Trasplantes del Hospital Italiano de Mendoza y cirujano argentino al frente del equipo. Cada uno, aclaró, aporta su mitad del trabajo.
Por qué no le sacaron el corazón enfermo
El hombre arrastraba una enfermedad terminal del músculo cardíaco. Era consecuencia de una valvulopatía severa, es decir, una falla grave en las válvulas. Pero el verdadero nudo del caso estaba en otro lado: una hipertensión pulmonar muy marcada.
Según explicó Burgos, la presión en los pulmones ronda normalmente los 20 milímetros de mercurio. La de este paciente la triplicaba con creces.
Ahí estaba el escollo. Un corazón joven y sano, colocado de la manera clásica en reemplazo del enfermo, no habría tenido resto para empujar la sangre contra semejante resistencia.
La vuelta de tuerca fue el llamado trasplante heterotópico. El lado derecho del corazón original todavía aguantaba esa presión, así que el órgano se quedó en su lugar para bombear hacia los pulmones. El donado, en tanto, tomó la posta de la circulación hacia el resto del cuerpo.
Esta estrategia, además, evita un trasplante cardiopulmonar cuando los pulmones no están enfermos. Así no se usan órganos que podrían destinarse a otros pacientes.
¿Cómo entran dos corazones en el tórax? El cirujano lo describió como una disposición en espejo. Ambos se conectan a través de las aurículas: el propio ocupa parte del espacio del pulmón izquierdo y el nuevo se acomoda hacia el lado derecho.
Se trata de una indicación rarísima. De los más de 400 trasplantes cardíacos que lleva hechos el equipo, solo 12 habían sido de este tipo. Este fue el número 13: apenas un 3% del total.
La cirugía en sí fue solo una parte de la hazaña. Burgos remarcó que la logística pesa tanto como el bisturí, porque toda la cadena debe completarse en unas cuatro horas:
Ablación del órgano en Rosario.
Envasado en condiciones de preservación.
Traslado por tierra hasta el quirófano.
Por eso resultó decisivo el operativo que despejó el camino entre el aeropuerto El Plumerillo y el hospital, por la Costanera, el Nudo Vial y el Acceso Este. En una carrera así, el reloj no perdona.
El paciente salió bien del quirófano y pasó al postoperatorio inmediato. Aun así, el especialista pidió cautela, porque en las primeras horas pueden presentarse complicaciones como:
De acuerdo con el cirujano, habrá que esperar al menos 72 horas para confirmar que todo marcha bien.
Consultado sobre la donación, Burgos dejó un mensaje para las familias. Nadie sabe de qué lado le tocará estar, si como donante o como receptor, y por eso conviene pensarlo y decidirlo cuando se está sano.
En la Argentina, desde la sanción de la Ley Justina (27.447), toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos, salvo que haya dejado expresada su negativa. Esa voluntad puede registrarse o consultarse en el sitio del Incucai o a través de Mi Argentina.