
El aumento de los costos fijos y los nuevos hábitos de consumo hicieron que varios comerciantes dejen la peatonal y zona de influencia. Según Enrique Collante
El aumento de los costos fijos y los nuevos hábitos de consumo hicieron que varios comerciantes dejen la peatonal y zona de influencia. Según Enrique Collantes, parte de los negocios se está instalando en avenidas y zonas residenciales para reducir gastos y acercarse a los clientes.
El mapa comercial de la ciudad de Corrientes atraviesa una transformación que comienza a hacerse visible en las calles del microcentro. La presencia de locales vacíos en la peatonal Junín y sus calles transversales se convirtió en una postal cada vez más frecuente, en un contexto marcado por los altos costos que deben afrontar los comerciantes y por un cambio en los hábitos de consumo.
Sin embargo, detrás de las persianas bajas no siempre hay un comercio que dejó de funcionar. Parte de los negocios que abandonan el centro están optando por trasladarse hacia otros puntos de la ciudad, especialmente avenidas y barrios que en los últimos años incorporaron una mayor oferta comercial.
El fenómeno combina dos factores: los costos de mantener un local en el microcentro y una creciente preferencia de los consumidores por realizar sus compras cerca de sus domicilios. Así lo explicó a diario época Enrique Collantes, referente correntino en la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) e integrante de la Asociación de la Producción, la Industria y el Comercio (APICC).
"Es cierto que hay varios locales vacíos, con solo dar una vuelta por Junín uno ya observa ese panorama", reconoció. Pero inmediatamente planteó una segunda parte del escenario: "También hay que reconocer que muchos negocios abandonaron el microcentro y se establecieron por fuera de las cuatro avenidas". La aclaración permite poner el foco en un fenómeno que va más allá del cierre de comercios.
No se trata únicamente de pequeños comercios que buscan una alternativa al centro. También hay establecimientos de mayor dimensión que encuentran en esas zonas una posibilidad para desarrollar su actividad con una estructura de costos diferente.
El fenómeno genera una situación particular: mientras algunas persianas se bajan en el microcentro, nuevos comercios aparecen en otras zonas. La actividad no necesariamente desaparece. Se desplaza.
Uno de los motivos centrales señalados por el sector comercial es el costo de los alquileres. Sostener un local en una zona céntrica implica afrontar un gasto fijo que puede representar una carga significativa para un comercio que atraviesa un período de ventas moderadas. A ese desembolso se suman los servicios, salarios, impuestos, mantenimiento y otros costos operativos que debe afrontar cualquier negocio.
Pero el factor económico no termina en el alquiler. Hay otro elemento que, según el referente empresarial, está modificando la relación entre los consumidores y el centro de la ciudad. El consumidor busca comprar cerca de casa. La expansión del comercio hacia los barrios también está relacionada con una modificación en los hábitos de los consumidores. La posibilidad de realizar una compra a pocas cuadras del domicilio comenzó a adquirir mayor importancia, especialmente en un contexto donde las familias administran con mayor cuidado sus gastos. Collantes sostuvo que "la gente se está acostumbrando a consumir en cercanías de su domicilio".
El cambio puede parecer pequeño, pero tiene consecuencias sobre toda la estructura comercial. Si un vecino puede comprar alimentos, ropa, artículos para el hogar o determinados productos sin trasladarse hasta el centro, la necesidad de realizar ese viaje disminuye. Y en la decisión también entra en juego el costo del traslado. "Muchos ya no quieren tomar un colectivo o pagar un remís o Uber", señaló Collantes. La explicación muestra que para el consumidor el precio de un producto ya no es el único elemento que importa. También pesan el tiempo y el dinero necesarios para llegar hasta el lugar donde se realiza la compra.
La actividad comercial correntina comienza a distribuirse de otra forma.
El microcentro continúa siendo un punto central para la economía de la ciudad, pero ya no concentra de manera exclusiva las compras cotidianas. El consumidor tiene más opciones cerca de su casa y los comerciantes, frente a los costos que implica sostener un local céntrico, evalúan nuevas alternativas.
El resultado es un cambio que puede profundizarse con el tiempo: menos concentración comercial en el microcentro y mayor presencia de negocios en zonas residenciales y avenidas de los barrios. Las persianas bajas de Junín son, así, apenas una parte de la historia.
Fuente: diarioepoca.com.ar