
El nuevo temblor mantuvo en vilo a la población. El presidente pidió calma, mientras varios países ofrecen su ayuda.
El nuevo temblor mantuvo en vilo a la población. El presidente pidió calma, mientras varios países ofrecen su ayuda.
Este viernes por la tarde, a las 15:25 horas (hora local), una fuerte réplica de 6,6 de magnitud volvió a sacudir el territorio de Panamá, sumándose a una secuencia de más de 95 movimientos posteriores al devastador terremoto principal. El fenómeno generó graves daños materiales y obligó al sistema estadounidense a emitir una alerta de tsunami por posibles olas peligrosas en toda la zona costera del océano Pacífico, aunque afortunadamente, el Gobierno panameño confirmó que hasta el momento no hay personas fallecidas.
El evento principal había ocurrido al mediodía (12:56 horas) con una magnitud de 7,7, posicionándose como uno de los movimientos telúricos más graves en la historia reciente de Centroamérica. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), tanto el primer sismo como la nueva réplica tuvieron su epicentro cerca de la localidad de Pitaloza Arriba (provincia de Herrera), con una profundidad muy superficial de apenas 10 kilómetros, lo que provocó que la sacudida se sintiera con muchísima fuerza.
Ante el pánico generado en la capital, donde miles de vecinos salieron a las calles, el presidente panameño, José Raúl Mulino, utilizó sus redes sociales para llevar tranquilidad. "No se debe usar lo sucedido para generar alarmas y desorden", afirmó el mandatario. Por su parte, la subdirectora de Protección Civil (Sinaproc), Malitzie Rivera, aclaró: "Al momento, no hay víctimas reportadas realmente. Hay personas lesionadas que han sido trasladadas a los centros de salud".
Como medida preventiva, el Ministerio de Educación decidió suspender las clases y cerrar las oficinas administrativas.
A nivel internacional, el sismo se llegó a percibir en algunas zonas de Colombia y Costa Rica. Rápidamente, el sistema de alertas de Estados Unidos advirtió sobre la posibilidad de un tsunami en las costas de Panamá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, México y Hawái. En Sudamérica, el Servicio de la Armada de Chile estableció un estado de precaución para la lejana Isla de Pascua, ordenando a las personas alejarse al menos 80 metros de la playa.
Frente al difícil momento, distintos líderes de la región enviaron su apoyo. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, expresó: "¡Panamá no está sola! Cuenten con el respaldo de Colombia", mientras que el mandatario de Guatemala, Bernardo Arévalo, también ofreció asistencia directa. Al mismo tiempo, la Embajada de Estados Unidos se encuentra evaluando la situación de sus ciudadanos residentes en el país afectado.