
Los distintos organismos públicos y de la sociedad civil avanzan con planificación. La meteoróloga Matilde Rusticucci advierte que el fenómeno sería más intenso que los registrados en 1983 y 1997-1998".
Los distintos organismos públicos y de la sociedad civil avanzan con planificación. La meteoróloga Matilde Rusticucci advierte que el fenómeno sería más intenso que los registrados en 1983 y 1997-1998".
OCTUBRE Y NOVIEMBRE APARECEN COMO MESES CRÍTICOS POR LAS LLUVIAS LOCALES, MIENTRAS QUE LAS CRECIENTES DE LOS RÍOS PODRÍAN EXTENDERSE HASTA EL OTOÑO.
Octubre y noviembre podrían concentrar los mayores excesos de precipitaciones en la región, con un escenario que podría extenderse hasta diciembre. Así lo advirtió la meteoróloga Matilde Rusticucci, quien vinculó las perspectivas con la evolución del fenómeno de El Niño. El riesgo, sin embargo, no terminaría con las lluvias locales. Las precipitaciones en las cuencas de Brasil podrían sostener la creciente de los ríos Paraná y Uruguay hasta marzo. El panorama exige una mirada regional y una preparación anticipada: el agua que cae lejos de Corrientes también puede incidir sobre sus costas y sus poblaciones ribereñas.
El fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad superior a la de algunos de los episodios más severos registrados en las últimas décadas, incluidos los de 1983 y 1997-1998. La advertencia corresponde a Matilde Rusticucci, licenciada en Ciencias Meteorológicas, profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet, quien señaló que el noreste argentino afronta meses de riesgo por el exceso de precipitaciones y la posible persistencia de las crecientes de los ríos Paraná y Uruguay.
"Este Niño es mucho más intenso que los Niños anteriores", sostuvo la especialista, al comparar las condiciones actuales con las de aquellos episodios históricos. Según explicó, las señales de un fenómeno particularmente fuerte aparecieron entre febrero y marzo, cuando los pronósticos ya anticipaban un escenario de lluvias abundantes para la primavera. La evolución observada desde entonces reforzó la preocupación por sus posibles consecuencias.
Por su parte, en Corrientes, según explicó el director de Defensa Civil, Bruno Lovison, Corrientes refuerza la preparación ante las lluvias y organiza centros de evacuación. "La provincia –dijo- ajusta los protocolos de emergencia ante un escenario de lluvias intensas y una creciente sostenida de los ríos Paraná y Uruguay. El objetivo es anticiparse a las contingencias y garantizar una respuesta rápida para las familias que deban abandonar sus hogares", dijo a NORTE de Corrientes .
Bruno Lovison, confirmó que los equipos provinciales y municipales trabajan en la coordinación de la asistencia en terreno y en la puesta a punto de los centros de evacuación. El jueves pasado hubo una nueva reunión para determinar los espacios que serán destinados para este fin aunque aún no brindó mayores detalles. La tarea incluye el fortalecimiento de los mecanismos institucionales para agilizar la apertura de esos espacios cuando la situación lo requiera.
Aunque los niveles de los ríos aún se encuentran lejos de los valores de alerta, la tendencia ascendente obliga a mantener la vigilancia. En Paso de los Libres ya se registran evacuaciones preventivas y, en la Capital, algunas familias optaron por dejar sus viviendas ante el avance del agua.
Los pronósticos anticipan un período de especial atención durante los próximos meses, con la posibilidad de lluvias abundantes asociadas al fenómeno de El Niño. Frente a ese panorama, la preparación adquiere un valor central: organizar los recursos, coordinar a los municipios y disponer de lugares seguros antes de que la emergencia imponga sus tiempos.
Estos trabajos son necesarios porque el impacto –dijo Rusticucci-; no se limita a las precipitaciones de una jornada ni a las tormentas aisladas. La principal inquietud radica en la continuidad de las lluvias y en la cantidad de agua que podría acumularse en las cuencas que alimentan a los grandes ríos de la región. En ese contexto, Corrientes ocupa una posición especialmente sensible, tanto por las lluvias locales como por el agua que llega desde otras provincias y desde el sur de Brasil.
El Niño se origina en el océano Pacífico ecuatorial, donde aumenta la temperatura de la superficie del agua. Ese calentamiento altera la circulación de la atmósfera y modifica las trayectorias de los sistemas de tormentas. Como consecuencia, algunas regiones reciben precipitaciones por encima de sus valores habituales, mientras que otras pueden atravesar períodos más secos.
Rusticucci explicó que el aumento de la temperatura del océano favorece una mayor disponibilidad de energía y humedad para la atmósfera, condiciones que pueden dar lugar a tormentas más intensas. En el caso del noreste argentino, ese mecanismo eleva la probabilidad de lluvias abundantes y persistentes, con consecuencias sobre los cursos de agua, las zonas bajas y las comunidades expuestas a inundaciones.
"Cuando tenemos más temperatura, en general tenemos más energía en la atmósfera, más tormentas y más potencia", señaló. La especialista remarcó que el escenario exige atención porque las precipitaciones no solo pueden ser intensas, sino también prolongarse durante varios meses.
La región bajo vigilancia comprende Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Entre Ríos y el norte de Santa Fe. Allí, la combinación de lluvias locales y aportes de agua desde las cuencas superiores puede agravar los efectos de cada nuevo episodio. Por esa razón, una jornada sin precipitaciones no necesariamente implica una mejora sostenida de la situación: el nivel de los ríos también depende de lo que ocurre aguas arriba.
La duración del fenómeno y los límites del pronóstico
Rusticucci advirtió que el escenario de lluvias intensas podría extenderse hasta el otoño, aunque todavía no hay certezas sobre la duración del fenómeno hasta el año próximo. La perspectiva más firme alcanza hasta marzo, con posibles efectos prolongados sobre los ríos Paraná y Uruguay.
La especialista destacó que el monitoreo de las precipitaciones y de las cuencas será clave para anticipar crecientes y reducir riesgos. Para Corrientes, la prevención y el seguimiento de los informes oficiales serán fundamentales ante un período que podría combinar lluvias abundantes e inundaciones prolongadas.
La especialista aclaró que aún no existen certezas sobre la intensidad del fenómeno durante un año completo. Sin embargo, las señales de un episodio fuerte se detectaron desde febrero y marzo, lo que motivó advertencias anticipadas a las autoridades y a la población. La evolución de las lluvias y los niveles de los ríos determinará el alcance de los riesgos en los próximos meses.
Aunque el noreste argentino se encuentra entre las zonas con mayor riesgo de lluvias excesivas, el comportamiento de El Niño presenta diferencias dentro del país. Rusticucci explicó que los pronósticos también contemplan menores precipitaciones y temperaturas más elevadas en sectores del noroeste, especialmente en áreas de Jujuy y Salta.
La especialista mencionó, además, excesos de lluvia en otras regiones, entre ellas Mendoza y Cuyo. El panorama, por lo tanto, no supone una distribución uniforme del agua, sino un patrón con contrastes entre distintas zonas del territorio nacional.
En Sudamérica, el sur de Brasil y el noreste argentino figuran entre las áreas que pueden recibir precipitaciones importantes, mientras que otros sectores podrían atravesar condiciones más secas. Esa diversidad obliga a interpretar los pronósticos según cada región y evita trasladar una única previsión a todo el país.
Tapa del Sábado 10 de Octubre de 2026