
Fue uno de los destacados en la victoria ante Estudiantes RC: tuvo que reemplazar a Almada y, en los 68’ que jugó, supo fabricar chances de peligro.
Fue uno de los destacados en la victoria ante Estudiantes RC: tuvo que reemplazar a Almada y, en los 68’ que jugó, supo fabricar chances de peligro.
Lautaro Pereyra, en el Monumental. Foto: prensa River
Seis meses después de su debut y en su partido N°13 en la Primera de River, otra vez, Lautaro Pereyra se ganó los aplausos del Monumental: fue uno de los destacados en la victoria ante Estudiantes RC.
Contra los cordobeses, Pereyra tuvo una tarea exigente: ocupar el lugar de Thiago Almada, quien, pese a recibir el alta médica tras sufrir un desgarro, comenzó el partido en el banco. Fue uno de los jugadores más desequilibrantes de River en ataque, con voluntad para buscar variantes y generar peligro. Aunque le faltó precisión en la definición -remató seis veces y dos disparos fueron al arco, sin poder convertir, se destacó como uno de los puntos más altos. "Muy contento por el grupo y por el partido que hice. Después de 21 días costó la verdad, nos faltó cerrarlo a lo último pero el grupo hizo un gran esfuerzo", dijo post partido.
Lo más importante, pensando en lo que viene, es que Pereyra respondió a la confianza de Leonardo Ponzio. En la semana previa a este partido, cuando ya se perfilaba que Almada no estaría desde el arranque, el juvenil disputó el puesto con Juan Cruz Meza, ganó la pulseada y se quedó con la titularidad. Ante Estudiantes, aprovechó la oportunidad y cumplió con las expectativas del CT.
Dentro de la cancha, jugó suelto y ahí estuvo una de las claves de su actuación. Alternó con Tomás Galván por dentro y por fuera, se movió con libertad y buscó constantemente entrar en contacto con la pelota. En total, registró 57 toques, apenas tres fallidos, y completó uno de los tres regates que intentó, una muestra de su intención de encarar y desequilibrar en el uno contra uno. En la distribución, Pereyra se hizo cargo de la pelota: completó 24 de 32 pases. "Soy encarador, tengo velocidad y me gustan los mano a mano. ¿Referente? Neymar", contó.
Si bien se mostró activo y encontró espacios para llegar al área, le faltó precisión en el último toque para coronar su actuación con un gol. Esa fue su cuenta pendiente, aunque el contexto invita a mirar más allá de la falta de eficacia: River dominó ante un rival de menor jerarquía y volvió a ganar, mientras que Pereyra aprovechó sus minutos de calidad para mostrar condiciones y personalidad. La definición es un aspecto por pulir, pero tendrá tiempo para hacerlo. De cara a un futuro cercano en el que el equipo necesitará respuestas desde sus jóvenes, el juvenil empieza a dar señales de que puede ser una alternativa de peligro.
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