
El traslado de estupefacientes plantea un desafío constante para las fuerzas de seguridad, que deben detectar sustancias ocultas en vehículos, equipajes y distintos tipos de cargas.
El traslado de estupefacientes plantea un desafío constante para las fuerzas de seguridad, que deben detectar sustancias ocultas en vehículos, equipajes y distintos tipos de cargas. En ese contexto, quienes intentan transportarlas recurren a diferentes métodos para disimular su presencia y evitar que los controles permitan descubrirlas. El uso de aromas intensos, envoltorios y compartimentos ocultos forma parte de las estrategias que pueden aparecer durante los procedimientos de fiscalización.Un caso registrado en Corrientes expuso una de esas modalidades: cuatro paquetes con cogollos de marihuana estaban recubiertos con café, en un intento de enmascarar el olor de la droga. Sin embargo, la maniobra no pasó inadvertida durante un control de Gendarmería Nacional sobre la Ruta Nacional Nº 12, donde la intervención de un perro antinarcóticos permitió localizar la sustancia.El procedimiento se realizó sobre el kilómetro 1.274 de la ruta, a la altura de paraje Filadelfia, en Ituzaingó. Allí, efectivos del Escuadrón 47 controlaron un Renault Kwid ocupado por dos hombres mayores de edad que viajaban desde Posadas, Misiones, hacia Ituzaingó.De acuerdo con la información oficial, el indicio que despertó las sospechas apareció cuando el conductor bajó la ventanilla para continuar con el control de la documentación. En ese momento, los uniformados percibieron un fuerte olor a cannabis mezclado con aroma a café.Ante esa situación, y con conocimiento de la Fiscalía Federal de Corrientes, los gendarmes solicitaron la intervención de Roque, un can antinarcóticos que inspeccionó el interior del vehículo y marcó un sector debajo del asiento del acompañante.Allí encontraron cuatro paquetes amorfos recubiertos con café que contenían una sustancia vegetal. Las pruebas de campo Narcotest confirmaron que se trataba de cogollos de marihuana, con un peso total de 2 kilos y 322 gramos.En ese marco, por disposición del Juzgado Federal de Garantías de Corrientes, los efectivos incautaron la totalidad de la droga, mientras que los dos ocupantes del automóvil quedaron supeditados a la causa por una presunta infracción a la Ley 23.737.
El episodio permite observar cómo un control de rutina puede derivar en el hallazgo de estupefacientes a partir de indicios que, en principio, podrían pasar inadvertidos. En este caso, la combinación de olores fue determinante: mientras el café habría sido utilizado para disimular la presencia de marihuana, el olor percibido por los gendarmes motivó una revisión más exhaustiva.La situación también pone de relieve la importancia de los procedimientos de inspección y del trabajo de los equipos especializados. La intervención de Roque resultó clave para localizar los paquetes en un sector del automóvil que no estaba a simple vista.Las modalidades para ocultar sustancias pueden variar según las circunstancias de cada traslado. Por eso, los controles no se limitan a verificar documentación o constatar el contenido visible de un vehículo, sino que también pueden incluir inspecciones más profundas cuando aparecen elementos que despiertan sospechas.En el caso ocurrido en paraje Filadelfia, el recurso elegido para intentar enmascarar el olor no impidió que la droga fuera detectada. Los cuatro paquetes quedaron secuestrados y la investigación continuó bajo la intervención de la Justicia Federal.