
Tomás Silva, Franco Zapiola y Bruno Sepúlveda analizan la previa de un nuevo choque frente al Bicho en Vicente López. Su palabra en exclusiva con TyC Sports.
Tomás Silva, Franco Zapiola y Bruno Sepúlveda analizan la previa de un nuevo choque frente al Bicho en Vicente López. Su palabra en exclusiva con TyC Sports.
Vaya una definición de diccionario para entender lo que es un "clásico". Dice la RAE, a través de su servicio Enclave: "un encuentro deportivo, por lo común futbolístico, entre dos equipos de máxima rivalidad". La de Platense y Argentinos Juniors comenzó el 23 de noviembre de 1980 y se perpetró el 30 de mayo de 1999. Entre esos casi diecinueve años, dos buenas para el Bicho y dos muy malas para el Calamar: una clasificación frustrada —y sospechosa de ser incentivada— a los cuartos del Nacional 80' en el último acto de un joven pero ya brillante Diego Maradona; y un empujón, solitario gol de Jorge Polo Quinteros mediante, para caer en un descenso bravo y no breve.
Fueron dos décadas ininterrumpidas vagando por las catacumbas del Ascenso. El fenómeno barrial que entrecruza a Saavedra y a la Paternal volvió a la Primera División el 21 de febrero del 2021, triunfo por la mínima de Tense. Once clásicos y cinco años después, se volverá a repetir este fin de semana. Y en Vicente López, en exclusiva con TyC Sports, ya palpitan el partido.
Platense vs. Argentinos, por el Torneo Clausura: dónde ver en vivo, formaciones y horario
"Estamos todos trabajando, la verdad es que el grupo está muy bien", avisa Tomás Silva, lateral izquierdo, al término de uno de los últimos entrenamientos previos al choque dominguero en Zufriategui y Liniers. Titular por su proyección pero cuestionado por alguna que otra desatención, Silva también habla de su rol como marcador de punta. Y de lo que le pide Martín Palermo, técnico-ídolo: "Primero estar cerrado y defender, tapar la subida ya sea del extremo o del lateral; y obviamente, con el correr de los minutos, empezar a aportar en ataque". Nada menor para un equipo que, dice también, "trata de llegar por los costados, con centros". En la victoria frente a Estudiantes por los cuartos de final de la Copa Argentina, uno de sus cuatro envíos al área terminó en la cabeza de Gonzalo Lencina. Y en la clasificación a la semifinal frente a Atlético Tucumán.
Quien conoce el juego del ex-San Lorenzo es Víctor Cuesta. Zaguero de 37 años, con un documento en el que figuran, entre otros números, tres partidos y un gol con la Selección Argentina en la Copa América 2016, cuenta desde esta última semana con un diploma que lo certifica como entrenador. "Espero disfrutar un par de años más como jugador", desea, igualmente, el oriundo de La Plata al lado de Nicolás Oroz, exponente del juego de pases cortos de Argentinos, en las oficinas de la Liga Profesional.
Silva, sin mencionarlo directamente, elogia al ex-Independiente: "Cuando hay un central de pie natural te facilita quizás un poco más la salida por abajo, saber que tiene el perfil para jugártela o para un pelotazo largo, porque a veces a los chicos que son derechos les cuesta más la salida". Cuesta es zurdo y juega por izquierda. Por su sector, espejo de una banda derecha del Bicho que tiene al creativo Hernán López Muñoz, habrá un tránsito congestionado.
Tomás Silva, en exclusiva con TyC Sports
El gol de Lencina para que Platense le gane 1-0 a Estudiantes
Franco Zapiola supo ser un habitué abierto y profundo en la misma banda que Cuesta y Silva buscarán cerrar esta tarde. Hoy son otros tiempos. También, otros minutos: si en el primer semestre fue el futbolista más determinante de una inédita e histórica fase de grupos de la Copa Libertadores (ver su doblete ganador frente a Corinthians en São Paulo), en el segundo ha alternado suplencias generales con titularidades particulares (desde que Palermo volvió a Vicente López, arrancó en cinco de catorce partidos). La mayoría de veces, por adentro. Dícese de "mediapunta": un delantero atrás de otro delantero.
"Cuando jugaba por afuera era solo complementarse con el lateral, pero tendía a meterme en el medio. Acá hay menos espacio y hay que buscar soluciones rápidas", analiza el surgido en Estudiantes de La Plata. Y revela: "Es una función que de más chico la he hecho, no tanto en Primera, pero he jugado ahí". Dice también que se siente cómodo y que le gusta ese rol. Y que "obvio que uno siempre quiere jugar", pero que "tiene que ir acomodándose y buscando su mejor versión en la posición que lo vea el técnico que está en el momento".
Respecto a El Partido, Zapiola (tres titularidades frente al Bicho, sin goles ni asistencias, desde su llegada en julio de 2024) apunta a seguir la senda transitada frente al Pincha y Vélez, al que le rascó un punto en Liniers con un derechazo agónico desde afuera del área. "Entender que quizá el rival juega bien y le gusta tener la pelota, pero que cuando la recuperamos hay que cuidarla y después atacar e ir para adelante". Sobre si puede ser el encargado de darle ese descanso tan necesario a los suyos entre tanto apuro en el juego —y no solo en el juego—, responde sencillo (y socioafectivo): "Creo que ya me conozco bastante con mis compañeros y ellos saben lo que les puedo dar".
Franco Zapiola, en exclusiva con TyC Sports
(2-2) El gol de Zapiola para Platense ante Vélez
Bruno Sepúlveda, en cambio, todavía se está adaptando a la realidad calamar. El 30 de agosto, un doblete frente a River en el debut de Leonardo Ponzio como técnico millonario fue su último acto con la camiseta de Banfield. También su boleto directo a Platense, diezmado por las lesiones en su punta de ataque. Llegó el 2 de septiembre. Debutó el 8 en el Maracaná. Fluminense fue su víctimario en Río de Janeiro y su víctima en Vicente López: un testazo goleador en las alturas —cortesía de un centro-pase de Guido Mainero, "un gran ocho" en palabras de Sepúlveda— ilusionó al barrio, pero no fue suficiente para seguir dándole vueltas al continente. Su lugar en el once, igualmente, quedó consolidado.
"Toda mi vida fue igual en el sentido del sacrificio y de las ganas. Eso no va a cambiar nunca", dispara quien rompiera redes en el Taladro y, antes de eso, en Barracas Central, Arsenal de Sarandí y Estudiantes de Río Cuarto. Capaz de ayudar al equipo cuando el cansancio apremia como "doble cuatro, doble tres o doble cinco", Sepúlveda sabe que el gol en la Copa "ya es pasado". Y que debe demostrar que merece seguir siendo titular: "Si vos dejas todo en el entrenamiento, después en el partido se hace más fácil".
En cuanto a lo colectivo, elabora: "Estamos enfocándonos en estar cortos y, las veces que podamos robar, salir de contragolpe, porque hay jugadores rápidos para hacerlo". Uno de ellos es Nicolás Retamar, volante ofensivo tirado a la izquierda que supo ganarse un lugar por su verticalidad y su polivalencia. Su perfil, derecho e invertido, es una ventaja para un delantero de área. Sepúlveda lo sabe y lo hace saber: "Con Estudiantes, hablé con él para que trate de enganchar y tirar un centro rápido. Lo hizo muy bien, y con Vélez también, pero no la llegué a conectar. Creo que, si seguimos trabajando eso, los goles van a venir solos".
Bruno Sepúlveda, en exclusiva con TyC Sports
El gol de Bruno Sepúlveda para Platense ante Fluminense.
Ninguna de las fuentes existía cuando la bronca de la popular visitante de la calle Gavilán devino en incidentes en La Paternal de 1980. Casi cuarenta y seis años de ascensos, descensos y permanencias después, Calamares y Bichos volverán a demostrar por qué un clásico no requiere de una historia centenaria para ser y parecer. Silva, Zapiola y Sepúlveda esperarán destacarse y salir en la tapa (o en las tendencias) del lunes.
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