
La semana arrancó con una suba del petróleo tras el recrudecimiento de la tensión en Medio Oriente por el anuncio sobre el cierre del Estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso.
La semana arrancó con una suba del petróleo tras el recrudecimiento de la tensión en Medio Oriente por el anuncio sobre el cierre del Estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso. Queda así en suspenso la posibilidad de una pronta baja de los precios de la nafta.Luego de la volatilidad con la que cerró la semana pasada este lunes el Brent –referencia que se usa en la Argentina para determinar los precios de los combustibles– subió hasta 8% y llegó a US$ 82 ante los temores de una nueva interrupción del suministro que generó la escalada con los últimos ataques y el pesimismo de los Estados Unidos sobre las perspectivas de un acuerdo nuclear que terminaron con la breve tregua.Esta situación rompió la frágil calma diplomática que llevó al barril cerca de los US$ 75 a principios de julio por el entendimiento alcanzado para ponerle fin a la guerra. Cuando estalló el conflicto el 28 de febrero se encontraba en US$ 76 mientras que en enero perforó los US$ 60. En cambio en el momento de mayor incertidumbre se disparó hasta US$ 120.Frente a este panorama en el sector ya revisan al alza las proyecciones para el segundo semestre y descartan un abaratamiento inmediato de los combustibles. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señaló que los valores promedio del barril podrían terminar 2026 entre 20% y 25% por encima de los de 2025. Se basó en la advertencia de la Agencia Internacional de la Energía de que una tensión prolongada retrasará la reconstrucción de las reservas mundiales de petróleo y perturbará el equilibrio esperado.Las petroleras habían anticipado que era clave esperar a que la cotización internacional se estabilice para recién ahí analizar los próximos movimientos. En ese sentido tanto YPF como las compañías privadas alineadas a ella absorbieron el aumento parcial de 1% en los impuestos sobre los Combustibles Líquidos y el Dióxido de Carbono que dispuso el Gobierno el 1° de julio y mantuvieron los precios con mínimas variaciones.En YPF creen que de retomarse la baja global podrán salir más rápido del buffer mecanismo de amortiguador que sirvió para contener la fluctuación del Brent y evitar traslados al cliente. Pero reconocen que la baja en los surtidores no será inmediata aún más en este contexto. Por el contrario se mantendrán los precios para recuperar las subas que no se aplicaron desde el 1° de abril cuando se activó el sistema al desacoplar los precios internos de los internacionales y vender por debajo de la paridad de importación.En otra empresa resaltan que “en la medida en que continúe la restricción del Estrecho y no se regularice el comercio por él no se producirá una baja de precios”. Ahora estiman que el abaratamiento podría llegar eventualmente en septiembre en vez de en agosto.Para el Gobierno el impacto local es el único motivo que podría interrumpir la desaceleración de la inflación que se logró en mayo y junio y que se espera que se repita en julio. El mes pasado el rubro 'transporte' tuvo un alza de 2% inferior al 21% de la medición general lo que amortiguó temporalmente los costos logísticos y significó un alivio para fabricantes y vendedores de productos de consumo masivo y otros bienes.Resta saber qué hará el Gobierno en agosto con los impuestos luego de que en julio difirió una vez más el grueso del aumento pendiente.De la nafta más barata a una de las más carasLa industria sostiene que falta recuperar un 15% pese a que los aumentos superan el 20% y la súper se mantiene por encima de $ 2.000. En poco tiempo la Argentina pasó de tener la nafta más barata de América del Sur a una de las más caras.Con los precios atrasados por los subsidios el litro costaba US$ 06 en enero de 2021 según la serie histórica de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha).Desde que se desreguló el mercado se dio una tendencia alcista en la evolución en la que el litro pasó de US$ 07 en diciembre de 2023 a US$ 1 en marzo de 2025. En el inicio de la guerra el precio promedio subió a US$ 11 y llegó a US$ 13 valor en el que se mantiene según la plataforma internacional GlobalPetrolPrices.