
La médica nutricionista y diabetóloga Marianela Ackermann analizó el impacto del aumento en la dosis de semaglutida a 7,2 miligramos tras los recientes estudios clínicos. La especialista destacó que el tratamiento permite una pérdida de peso superior al 20% con un claro predominio de masa grasa. Asimismo, remarcó la importancia crucial del acompañamiento médico y de mantener pautas de nutrición y ejercicio para garantizar resultados sostenibles.
Lunes 12 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 09:11hs. del 12-10-2026
En declaraciones vertidas durante una entrevista con Radio Sudamericana, la médica nutricionista y diabetóloga Marianela Ackermann brindó detalles sobre la actualización en las indicaciones de la semaglutida para el tratamiento de la obesidad. "Es una ampliación de indicación de semaglutida para obesidad, a partir del estadio llamado step up se mostró que la dosis de 7,2 miligramos logra mayor efectividad, un descenso de peso de más del 20%", explicó la profesional respecto a los resultados presentados en los recientes ensayos clínicos.
La especialista enfatizó que el incremento de la dosis no busca responder a patrones estéticos, sino a una mejora integral del estado de salud del paciente. "No se trata de bajar más kilos sino de mejorar la presión, apnea del sueño, colesterol, diabetes, glucosa y articulaciones, es decir, mejorar la calidad de vida", aclaró Ackermann, señalando que este esquema no aplica para todos los casos de forma indiscriminada.
Según detalló la diabetóloga, la indicación de una dosis superior responde a criterios específicos dentro del seguimiento clínico de cada individuo. "Utilizamos una dosis alta en personas que no lograron los objetivos con la dosis baja o en personas que requieren, por motivos de salud, continuar bajando de peso; a mayor dosis, mayor respuesta", precisó. Además, indicó que el esquema inicial no se altera y que la progresión se realiza gradualmente: "En todos los pacientes se inicia de la misma manera, una persona puede pasar de 2.4, que era la dosis máxima, a 7.2".
Ackermann advirtió enfáticamente sobre la necesidad de mantener un estricto control profesional durante el proceso para evitar complicaciones metabólicas y digestivas. "Tiene que ser indicado y supervisado por un médico especialista, no es de venta libre", aseveró, agregando que la medicación "no reemplaza el trabajo nutricional". Al respecto, advirtió que "sin esto se pueden tener más efectos adversos porque se enlentece la digestión, y si el plan alimentario no tiene en cuenta este mecanismo puede causar náuseas o alteraciones gastrointestinales".
Respecto a la composición corporal durante el tratamiento, la especialista subrayó que los datos científicos confirman que el descenso afecta principalmente al tejido adiposo. "El estudio mostró que el 84% del total del peso perdido corresponde a masa grasa y menos del 16% a masa libre de grasa", señaló. Para preservar la masa muscular, Ackermann recomendó mantener una alimentación adecuada y entrenamiento constante: "Las dos estrategias esenciales para no perder músculo son comer la suficiente proteína y hacer ejercicios de fuerza".
Por último, la médica se refirió a la disponibilidad del fármaco en el país y a sus costos dentro del mercado de la salud. "En Argentina tenemos dos laboratorios que tienen autorización, una es la versión original y la otra es sintética pero con el mismo principio activo, ambas drogas tienen la aprobación de la ANMAT", confirmó Ackermann. Asimismo, reconoció que "son medicamentos que tienen un alto costo global debido a la investigación que conlleva sacarlos al mercado".