
La víctima recibió patadas y palazos en todo el cuerpo; además de varios impactos de gomerazos y una certera cuchillada en el pecho, que afortunadamente tocó un hueso y no llegó al corazón. La agresión se produjo, a 200 metros de una comisaría.
La víctima recibió patadas y palazos en todo el cuerpo; además de varios impactos de gomerazos y una certera cuchillada en el pecho, que afortunadamente tocó un hueso y no llegó al corazón. La agresión se produjo, a 200 metros de una comisaría.
Un joven repartidor que esperaba recoger un pedido de hamburguesas de un local gastronómico en el barrio Laguna Seca el domingo por la noche, terminó gravemente herido de una puñalada en el pecho, varios cortes en el rostro y su boca, luego de que cinco delincuentes, la mayoría menores, lo atacaran en la vereda, le robaran su caja térmica y la bicicleta en la que hacía el reparto. Uno de los agresores, luego del brutal asalto, posó con el cuchillo que hirió al trabajador y subió la foto a sus redes sociales. Ayer por la mañana, la Policía logró capturarlo en un asentamiento, donde se escondía, y también atrapó a tres de sus secuaces. "Pensé que me moría ahí mismo. Estoy harto de la inseguridad en las calles", contó la víctima a diario época.
El ataque ocurrió alrededor de las 19:30, sobre calle Resoagli al 2800, en el sector de las 260 Viviendas del barrio Laguna Seca, frente a un local gastronómico, que ya sufrió numerosos robos y cuyas cámaras testificaron decenas de ataques tipo "piraña" de bandas de delincuentes de los barrios La Olla y Loma Linda, que atacan salvajemente a vecinos de la zona.
Frente a la puerta del local se encontraba Gabriel, un estudiante de Ingeniería de la UNNE, que paga sus estudios trabajando como delivery de una aplicación. Aguardaba la entrega de un pedido, cuando irrumpieron en escena cinco sujetos, la mayoría de ellos menores de entre 16 y 17 años, que sin mediar palabras lo atacaron bestialmente.
Primero uno se pone a su costado y le disparó una piedra de un hondazo en el rostro. Un segundo delincuente sacó de su cintura un enorme cuchillo, tipo carnicero, y se lo clavó directamente en el pecho, mientras que un tercer maleante le lanzó otro piedrazo con una gomera por detrás. Como si la agresión no fuera suficiente, un cuarto ladrón, que portaba un palo, lo golpeó reiteradas veces en la cabeza, las piernas y el torso; mientras que el quinto cómplice se llevó la bicicleta y la caja térmica de la víctima. Gabriel estaba en el piso, sentado sobre sus piernas y sin reaccionar. Sangrando por el pecho, la cara y la boca. Una vecina que vio el ataque intercedió para que los delincuentes lo dejaran, mientras rapiñaban sus pertenencias.
El dueño del local, que se encontraba en la cocina preparando el pedido, escuchó los gritos del ataque, que duró unos segundos y salió tras los delincuentes. Dos motociclistas que pasaban por la calle, también los persiguieron y uno de ellos alcanzó a golpear a uno de los bandidos, pero todos lograron fugarse. La ambulancia no llegó al lugar. Los efectivos de la comisaría Octava, que se encuentra a 200 metros, llegaron varios minutos más tarde y lo trasladaron hasta una salita de emergencias del barrio, luego fue trasladado al Hospital Escuela.
En diálogo con diario época, Gabriel, que desde la mañana y hasta pasadas las 15 estuvo en la comisaría esperando que le tomen la denuncia, indicó: "No me esperaba semejante ataque. Ya me habían robado el celular una vez, pero no fue con tanta violencia. No me dieron tiempo ni a defenderme. Jamás pensé que me iban a apuñalar. Sentí que me moría ahí mismo y que no podía hacer nada", enfatizó.
El chico es estudiante de Ingeniería, tiene 27 años y solventa sus estudios trabajando como delivery para una aplicación buscando comida de locales gastronómicos. "Sí, estoy cansado de la inseguridad porque uno se esfuerza por conseguir sus cosas para que te la quiten y encima te lastiman. En la caja térmica, tenía las herramientas de la bicicleta y me dejaron sin mi medio de trabajo. Mi mamá y mi tía se angustiaron al enterarse como casi me matan", concluyó. Tras el incidente, el dueño de la hamburguesería, dijo que lo ayudaría a tener de nuevo una bicicleta y una caja para que el joven no deje de trabajar. Frente a su local ocurrieron decenas de asaltos violentos con la misma modalidad y quedaron filmados.
Tras conocerse el hecho, la Policía puso en alerta a todos sus investigadores para hallar a los involucrados en el ataque. Pero uno de ellos, quien apuñaló a Grabriel, jactándose de lo hecho cometió el peor error, ya que luego de la agresión, posó en una foto con el cuchillo usado en el brutal asalto y encima, lo publicó en sus redes sociales. Algo que terminó por delatarlo. La fuerza de seguridad lo identificó de inmediato, fue a su casa, pero su familia dijo que se había ido.
Su rostro se difundió rápidamente en las redes sociales y gracias al compromiso de algunos vecinos, el sujeto de alias "Maxi", de 17 años, fue identificado ocultándose en el asentamiento ubicado por calle Alberdi al 2500, en inmediaciones del barrio Galván, donde ayer por la mañana, efectivos de la Comisaría Segunda lograron capturarlo. Usaba la misma ropa y zapatillas que tenía durante el ataque, salvo por una campera negra. Deambulaba portando un cuchillo, que no sería el mismo con el que atacó e hirió al delivery. Terminó alojado en la comisaría y a disposición de la Justicia. La causa en manos de la fiscal Ibarra, fue caratulada como "Robo calificado en poblado y en banda, calificado por el uso de arma y lesiones".