
La aventura nació durante un asado y terminó convirtiéndose en un proyecto que movilizó a toda una comunidad. El vehículo fue restaurado por sus propios dueños y tiene una identidad inspirada en la Fórmula 1.
La aventura nació durante un asado y terminó convirtiéndose en un proyecto que movilizó a toda una comunidad. El vehículo fue restaurado por sus propios dueños y tiene una identidad inspirada en la Fórmula 1.
Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino, tres amigos de Esperanza, Santa Fe, viajarán hasta San Pablo, Brasil, a bordo de un Renault 6 restaurado por ellos mismos para alentar a Franco Colapinto en el Gran Premio de Fórmula 1. La travesía contempla unos 2.200 kilómetros y demandará aproximadamente tres días de viaje por ruta, con salida prevista para el 2 de noviembre y destino en el circuito de Interlagos.
La iniciativa surgió durante un asado en el taller mecánico donde los amigos trabajan con motores de competición. Mientras compartían la comida, vieron un video de otras personas que habían realizado una extensa travesía en un vehículo antiguo y comenzaron a imaginar una aventura similar.
La idea inicial era solamente una ocurrencia entre amigos, pero rápidamente empezó a tomar forma. Después de decidir que el destino sería Brasil para ver correr al piloto argentino, comenzaron a buscar un Renault 6 que pudiera convertirse en el vehículo de la expedición.
Finalmente, encontraron una unidad que llevaba años parada y decidieron recuperarla. Los tres participaron de los trabajos de restauración, que incluyeron tareas sobre el motor, la caja de cambios y la carrocería, además de los preparativos necesarios para afrontar un recorrido de miles de kilómetros.
El automóvil fue bautizado como Alpine A527, en referencia al equipo de Fórmula 1 para el que compite Colapinto, y recibió una decoración inspirada en los colores de la escudería, junto con las banderas de Argentina y Brasil. La transformación convirtió al vehículo en una de las principales atracciones del proyecto, que también despertó el interés de vecinos y seguidores del automovilismo.
Para afrontar el recorrido, los amigos preparan herramientas, repuestos y elementos para acampar y cocinar durante el trayecto. La intención es compartir el viaje y resolver sobre la marcha las necesidades que puedan surgir en la ruta, sin depender exclusivamente de alojamientos y servicios.
Antes de la partida, el proyecto ya había generado repercusión en Esperanza, donde familiares, amigos y vecinos acompañaron la iniciativa. El grupo incluso organizó una peña para presentar el vehículo restaurado y agradecer la colaboración recibida durante los trabajos.
La meta final será llegar a Interlagos para presenciar el Gran Premio de São Paulo y alentar a Colapinto desde las tribunas. Lo que comenzó como una broma durante una reunión terminó convirtiéndose en una aventura que combina amistad, mecánica y pasión por el automovilismo.