
La fuerte crecida en el río Paraná provocó que las represas hidroeléctricas Itaipú y Yacyretá abrieran esta semana sus compuertas y vertieran agua -desaprovechando parte de su energía- río abajo para regular el caudal.
La fuerte crecida en el río Paraná provocó que las represas hidroeléctricas Itaipú y Yacyretá abrieran esta semana sus compuertas y vertieran agua -desaprovechando parte de su energía- río abajo para regular el caudal. Sin embargo al mismo tiempo Yacyretá está generando energía eléctrica a casi plena capacidad con 18 de sus 20 máquinas lo que abarata el costo para el sistema argentino en su conjunto.La represa Itaipú es compartida entre Paraguay y Brasil en las cercanías de Ciudad del Este y Foz do Iguaçú -a unos 25 kilómetros de la triple frontera-; y más adelante en el cauce unos 400 kilómetros al sudoeste está Yacyretá otra represa binacional en este caso entre las localidades de Ayolas (Paraguay) e Ituzaingó (en Corrientes Argentina).Cómo funciona la represa de YacyretáYacyretá es administrada por una entidad binacional compuesta por autoridades de ambos países y su función como la de otras represas es regular el caudal de agua para evitar inundaciones además de aprovechar la energía cinética para generar electricidad a costo bajísimo (ya que el "combustible" de las máquinas es el mismo agua).Según el Informe Hidrológico emitido este martes 13 de octubre por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) los caudales afluentes a Yacyretá "se mantienen por encima de los valores promedio desde septiembre (37%) y en lo que va de octubre (40%) que fueron de 12.339 m³/s y 14.400 m³/s respectivamente en la serie 1971-2025".Las previsiones hidrológicas indican una tendencia creciente en los caudales afluentes con precipitaciones y crecidas hasta los 39.000 m³/s (es decir 39 millones de litros de agua por segundo). La cuenca del río Iguazú tuvo en los últimos días cinco veces más lluvia que lo estimado y se sumó al alto caudal del Paraná.En el Puerto de Ituzaingó se esperaban para hoy niveles de agua de entre 350 y 480 metros llegando hasta 5 metros en los próximos días. En todos los casos supera el nivel de alerta de 350 metros y el nivel de inundabilidad de Ayolas (en el otro margen del río) de 450 metros.Frente a estas situaciones la decisión de abrir las compuertas de una represa depende de los jefes técnicos administradores -en este caso la EBY que lo informó este lunes- en función del nivel de agua en el embalse (la cota) y los pronósticos. Primero se abrió el vertedero sobre el brazo Aña Cuá -que tiene demorada una obra empezada en 2019 para generar más energía- y luego el vertedero principal.Con todo fuentes oficiales consultadas por Clarín explicaron que "no se informó ningún riesgo respecto a las instalaciones porque esta es una crecida importante pero no inusual"."La central fue diseñada para un caudal de 95.000 m3/s y tiene capacidad de descarga por ambos vertederos de 110.000 m3/s. No hay riesgo de que se rompa la represa" garantizó la EBY ante la pregunta de este medio.La energía de Yacyretá más barataAsí Yacyretá puede generar energía eléctrica a la mayor potencia disponible con unos 2600 megavatios (MW) entre ambos países. Por sus máquinas pasan unos 13.000 metros cúbicos por segundo -13 millones de litros de agua- y se está vertiendo -desperdiciando su energía- el resto que este lunes fueron unos 16 millones de litros de agua por segundo.Por la elevación del nivel del río el salto de agua es menor y se empeora el rendimiento de la represa. El efecto no es tan grande en Yacyretá como en la represa hidroeléctrica binacional de Salto Grande ubicada en el río Uruguay frente a las costas de Entre Ríos en donde de 1.890 MW de la central se están usando menos de 1.200 MW por un "ahogamiento por vertido".Aun así la energía hidroeléctrica de Yacyretá a 28 dólares por megavatio-hora (MWh) y un plus de US$ 10 que se le paga a Paraguay por la compra de una parte de su electricidad sustituye energía térmica de mayor costo a un promedio de cerca de US$ 40.Es decir los hogares comercios e industrias argentinos tienen un leve alivio en los costos de la energía y el Gobierno puede reducir los subsidios eléctricos al achicarse la brecha entre lo que pagan los usuarios y su costo real.