
Los pobladores de la zona reconstruyeron ante el Tribunal Oral Federal las primeras horas de búsqueda y complicaron la postura de la defensa.
Los pobladores de la zona reconstruyeron ante el Tribunal Oral Federal las primeras horas de búsqueda y complicaron la postura de la defensa.
El juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña sumó este martes una jornada determinante con el reinicio de las audiencias ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes. En un clima de alta expectativa judicial y social, la atención del debate estuvo centrada de manera exclusiva en las declaraciones testimoniales de los pobladores del paraje Algarrobal, el sector rural de la localidad correntina de 9 de Julio donde el niño de cinco años fue visto por última vez el 13 de junio de 2024. La audiencia, presidida por el juez Fermín Ceroleni y desarrollada en las instalaciones del Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional, contó además con la presencia física en el recinto del juez Simón Pedro Bracco, magistrado proveniente de General Roca, Río Negro, quien habitualmente sigue las alternativas de las jornadas mediante el sistema de videoconferencia. La convocatoria de la jornada incluyó a seis testigos clave: Raúl Anselmo Chamorro, Agustina Chamorro, Ramón Robledo, Argentina Maldonado, Mariana Galarza y Carlota Moreira.
Fuentes confiables dijeron que el primer testigo aportó datos precisos sobre la fisonomía del terreno y confirmó conocer el sector exacto donde posteriormente las fuerzas de seguridad hallaron un calzado vinculado a la investigación. Chamorro subrayó ante los jueces del Tribunal Oral Federal que en todos sus años de residencia en el paraje Algarrobal jamás había escuchado sobre la desaparición de un menor, caracterizando a la zona como un paraje tradicionalmente tranquilo y de poco tránsito.
Las declaraciones vertidas por las familias Chamorro y Robledo responden a una pieza clave dentro de la estrategia diseñada por la fiscalía de la causa. Las propiedades rurales de estos pobladores se encuentran ubicadas en los alrededores directos de la vivienda de Catalina Peña, la abuela de Loan, y muy cerca del terreno del naranjal hacia donde se dirigió la criatura antes de su extravío. A través del minucioso relevamiento de estos inmuebles y el aporte directo de sus residentes, el Ministerio Público Fiscal logró ratificar un dato central para la causa: la zona donde ocurrió la desaparición no era un paraje deshabitado ni totalmente desolado, como intentó sostener la defensa en las etapas iniciales de la investigación para justificar la falta de indicios o la demora en el alerta.
Entre los testimonios más contundentes de la mañana estuvo el de Ramón Robledo, un vecino cuya finca se sitúa a escasos 500 metros de la vivienda de Catalina Peña. Robledo relató con precisión que fue Antonio Benítez, uno de los principales imputados que tiene el expediente, quien se acercó a notificarle sobre la desaparición cerca de las 15:30 de aquel 13 de junio. En sus palabras ante el tribunal, el testigo detalló que notó a Benítez sumamente preocupado cuando le advirtió que se había perdido una criatura en el sector. Robledo explicó que pocos minutos después apareció en la escena José Peña, padre del menor, momento en el cual la comunidad comprendió la gravedad institucional del hecho al saber que se trataba de un niño de apenas cinco años. Inmediatamente, Robledo junto a su padre montaron a caballo para rastrillar minuciosamente los campos linderos donde creían que el nene podría haberse resguardado, aunque el resultado de la búsqueda fue completamente negativo.
Por su parte, Agustina Chamorro, nieta de Raúl Chamorro, aportó detalles minuciosos sobre los movimientos registrados durante las primeras horas del operativo informal montado por los allegados. Chamorro declaró que vio a Laudelina Peña en el terreno y conoció en esa misma circunstancia a Mónica Millapi. Según expuso la testigo, las mujeres sostuvieron que el pequeño Loan se había perdido en dirección al naranjal y que en ningún momento pudieron determinar la dirección exacta que tomó al alejarse del grupo. Al igual que los demás integrantes de su familia, Agustina confirmó que Benítez fue la primera persona en avisarles sobre el hecho y remarcó la profunda angustia que manifestaba el padre del nene. La joven describió que la búsqueda familiar se extendió a pie y luego a caballo a lo largo del campo de su abuelo, un predio de aproximadamente 200 hectáreas, finalizando la jornada cuando la Policía de Corrientes solicitó autorización formal durante la noche para ingresar a la propiedad y continuar los rastrillajes oficiales.
La declaración de Raúl Anselmo Chamorro resultó fundamental para la causa debido a la ubicación estratégica de su vivienda, situada a solo dos mil metros de la casa de Catalina Peña. Chamorro, un poblador de vasta trayectoria en el lugar, recordó que fue Antonio Benítez quien le dio la noticia de la pérdida del nene y remarcó un detalle no menor: él fue el único integrante del grupo inicial que salió a buscar a Loan en dirección hacia la ruta, preguntando de manera insistente a los vecinos si habían divisado al pequeño.
Tapa del Miércoles 14 de Octubre de 2026