
El índice aumentó 0,2 puntos respecto de agosto y alcanzó una variación interanual del 33,4%. vivienda, servicios y educación encabezaron los inrementos.
El índice aumentó 0,2 puntos respecto de agosto y alcanzó una variación interanual del 33,4%. vivienda, servicios y educación encabezaron los inrementos.
Llegar a fin de mes continúa siendo un desafío para miles de familias argentinas. Aunque los aumentos de precios son menores que los registrados en otros períodos, llenar el changuito del supermercado, pagar las facturas de los servicios y afrontar los gastos cotidianos exige cada vez más esfuerzo. En septiembre, la inflación volvió a acelerarse y alcanzó el 1,9%, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El dato representa un incremento respecto de agosto, cuando los precios habían aumentado un 1,7%. En los primeros nueve meses del año, el costo de vida acumuló una suba del 23,6%, mientras que en los últimos doce meses el incremento llegó al 33,4%.
Detrás de estos porcentajes aparece una realidad que los consumidores conocen bien: los precios siguen aumentando y los ingresos deben alcanzar para cubrir necesidades que no pueden postergarse. La comida, la vivienda, la electricidad, el gas, los medicamentos y el transporte absorben buena parte de los presupuestos familiares.
Durante septiembre, los mayores aumentos se registraron precisamente en varios de esos gastos indispensables. El rubro que incluye vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó las subas con un 3,1%. Le siguieron educación, con un 3%; comunicaciones, con un 2,5%; y salud, con un 2,4%.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 2%, una variación que impacta directamente sobre las compras diarias. Aunque el porcentaje pueda parecer pequeño, se suma a las remarcaciones de los meses anteriores y obliga a muchas familias a revisar sus consumos, buscar ofertas o reemplazar productos por alternativas más económicas.
El problema se vuelve especialmente difícil para jubilados, pensionados y trabajadores con ingresos ajustados, que deben distribuir sus recursos entre la alimentación, los medicamentos, las tarifas y otros compromisos que no dejan demasiado margen para gastos adicionales.
OCTUBRE CON MÁS REMARCACIONES
Las primeras mediciones de octubre tampoco ofrecen demasiado alivio. Los relevamientos realizados por consultoras privadas muestran que los alimentos continúan aumentando y que varios productos de consumo habitual comenzaron el mes con nuevos precios.
Según la consultora LCG, durante los primeros días de octubre los alimentos registraron un incremento del 0,5%. Entre los productos que más aumentaron estuvieron las bebidas, los panificados y las carnes, tres componentes habituales de las compras familiares.
Por su parte, Analytica detectó una suba del 0,8% en los alimentos relevados durante el mismo período. Las verduras encabezaron los incrementos, seguidas por los panificados, el café y las carnes.
A estas remarcaciones todavía deben sumarse los ajustes en los servicios públicos, que representan una carga importante para los hogares, especialmente cuando llegan las facturas de electricidad y gas.
Los especialistas estiman que la inflación de octubre podría ubicarse nuevamente alrededor del 2%, lo que significa que los precios seguirían aumentando a un ritmo similar al registrado en septiembre.
Si bien una inflación mensual más baja implica que los precios aumentan con menor velocidad, no significa que los productos vuelvan a costar lo mismo que antes. Cada incremento se acumula sobre los anteriores y termina elevando el dinero necesario para sostener los mismos consumos.
Por eso, más allá de las estadísticas, la preocupación cotidiana sigue siendo cuánto cuesta llenar la heladera, pagar los servicios y llegar a fin de mes. Para buena parte de la población, la desaceleración de la inflación todavía no se traduce en un alivio concreto para el bolsillo.
Tapa del Miércoles 14 de Octubre de 2026