
El propietario de Panadería Arriola, Enzo Arriola, aseguró a Radio Sudamericana que en Corrientes también cambió la forma de comprar de los clientes:
La industria panadera atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Mientras entidades del sector advierten que el consumo de pan cayó entre un 50% y un 60% a nivel nacional y que las ventas de facturas se desplomaron hasta un 80%, en Corrientes los comerciantes aseguran que la retracción también se ve en el mostrador y que los hábitos de compra cambiaron por completo.
En diálogo con Radio Sudamericana, Enzo Arriola, propietario de Panadería Arriola, explicó que el deterioro del poder adquisitivo modificó la manera en que compran los clientes. "Hoy estamos vendiendo más por pesos, que por kilos. Antes una familia llevaba un kilo de pan; ahora entra y pide mil o mil quinientos pesos. La gente compra lo justo para el día", señaló.
El comerciante contó que su panadería, con años de trayectoria en un barrio de la capital correntina, logra sostenerse gracias a la clientela de siempre, aunque reconoce que la caída del consumo es evidente.
"Tenemos la ventaja de que contamos con clientes de toda la vida, pero el consumo bajó y eso se nota. Hoy la compra se hace en función del dinero disponible y no de la cantidad de pan que necesita la familia", afirmó.
Arriola explicó que actualmente el kilo de pan en su negocio ronda los 3.000 pesos, un valor que contrasta con los precios ofrecidos por grandes cadenas panificadoras: "Hay almacenes que venden el kilo de pan a 1.600 pesos porque proviene de grandes plantas panificadoras. Nosotros no podemos competir con esos costos de producción".
El panadero sostuvo que la llegada de esas empresas modificó el mercado local y terminó inclinando la decisión de muchos consumidores: "Influyó muchísimo. Son tres plantas muy grandes que producen con costos mucho más bajos que los nuestros. Como está la economía, la gente termina priorizando el precio antes que la calidad".
Incluso comparó: "Nos pasa a todos. Antes uno elegía determinada marca de combustible; hoy carga donde encuentra cien pesos menos. Con el pan sucede exactamente lo mismo".
Un panorama que se repite en todo el país
La situación descripta por Arriola coincide con las advertencias realizadas por cámaras y federaciones panaderas de distintas provincias. Según referentes del sector, durante 2026 el consumo de pan cayó entre 50% y 60%, mientras que las ventas de facturas y productos de pastelería registran desplomes de entre 80% y 90%.
El impacto también se refleja en el empleo y la actividad. Las entidades estiman que cerraron alrededor de 2.850 panaderías en todo el país y se perdieron cerca de 17.000 puestos de trabajo, mientras numerosos establecimientos operan apenas al 50% de su capacidad.
Corrientes también siente la retracción
Referentes del rubro informaron que las ventas en panaderías llegaron a caer entre 30% y 40%, mientras que el consumo mayorista destinado a hamburgueserías, carros gastronómicos y locales de comida registró reducciones de hasta 90%.
A la menor demanda se suma el fuerte incremento de los costos de producción. La bolsa de harina de 25 kilos, que hacia fines de 2025 costaba alrededor de 9.000 pesos, pasó a ubicarse entre 17.000 y 19.000 pesos en 2026, además de los aumentos en energía, gas, combustibles y salarios.
En ese contexto, Arriola reconoce que las panaderías de barrio siguen apostando a mantener la calidad y el servicio, aunque advierte que sostener la actividad resulta cada vez más difícil. "Seguimos trabajando porque tenemos clientes que nos acompañan desde hace años, pero el panorama cambió. Hoy cada venta cuesta mucho más conseguirla que antes", finalizó.