
Sudamericana realizó un recorrido a lo largo del río Paraná en Corrientes Capital para verificar el impacto de la crecida del caudal y la situación actual de las zonas costeras. La señal de los ríos indica un pico crítico para los próximos días en la costa capitalina. Autoridades instan a consultar los reportes oficiales de Prefectura para evitar riesgos en la zona.
Jueves 15 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 09:58hs. del 15-10-2026
La cronista de Radio Sudamericana realizó un recorrido a lo largo del río Paraná en Corrientes Capital para verificar el impacto de la crecida del caudal y la situación actual de las zonas costeras. En el marco de esta emergencia que afecta a toda la región ribereña, se evaluó el comportamiento del río en los principales puntos de la ciudad, para prevenir inconvenientes con los vecinos e infraestructuras locales.
Alejandro Maidana, guía de pesca del Paseo Siete Puntas, brindó precisiones sobre el escenario ante la situación: "La idea es que las personas consulten la página de Prefectura porque ahí están los datos de las alturas de los ríos. Hoy por ejemplo verán que en el Iguazú está bajando y nosotros tenemos repercusiones en los puertos que estamos más abajo", explicó el referente costero.
Respecto a las proyecciones y a los antecedentes de la cuenca, Alejandro remarcó la importancia de observar las marcas históricas para tomar conciencia del fenómeno actual. "El pico máximo se espera para el 20 de octubre. Estamos a 5,75 metros en Corrientes Capital. Al mirar eso tenés una referencia", señaló, al tiempo que recordó que "la del 2016 fue la más alta y después la del 2023 que duró aproximadamente 20 días pero escurre rápido. En la Punta San Sebastián, cuando el agua pase e inhabilite el paseo, ahí es donde realmente el agua está alta".
A pesar de la magnitud de la corriente, las proyecciones meteorológicas traen cierto alivio momentáneo a la población. "Tenemos el agua alta pero al no tener lluvias el agua puede bajar tranquilamente", concluyó Alejandro y agregó que las áreas habitualmente más vulnerables como el barrio Santa Marta y demás asentamientos ribereños que sufren las consecuencias directas de la subida del caudal.