
Las lluvias en la cuenca del Iguazú superaron ampliamente las previsiones técnicas y obligaron a activar medidas en Yacyretá. La evolución de los caudales mantiene en alerta a distintas localidades del Litoral.
Las lluvias en la cuenca del Iguazú superaron ampliamente las previsiones técnicas y obligaron a activar medidas en Yacyretá. La evolución de los caudales mantiene en alerta a distintas localidades del Litoral.
La crecida del río Paraná mantiene en alerta a Corrientes, Misiones y Chaco este jueves 15 de octubre, en un escenario marcado por la intensificación prevista del fenómeno de El Niño entre octubre de este año y febrero de 2027. Así lo explicó María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá, quien advirtió que los efectos hidrológicos podrían prolongarse durante varios meses, mientras que el pico de la crecida se esperaba entre el 15 y el 16 de octubre.
La especialista puso el foco en las precipitaciones registradas en la cuenca del Iguazú, que fueron cinco veces superiores a lo previsto por los equipos técnicos. En ese contexto, el caudal de las cataratas del Iguazú alcanzó aproximadamente los 13.000 metros cúbicos por segundo, un volumen que refleja la magnitud de los aportes de agua que recibe la región.
Cristanchi también explicó la intervención de la represa de Yacyretá frente al incremento de los caudales. El domingo 11 de octubre se abrieron las 18 compuertas del vertedero, en respuesta al aumento del agua y a los cambios en las descargas de las centrales hidroeléctricas ubicadas aguas arriba.
Según precisó, el caudal descargado por el vertedero principal equivalía aproximadamente al de las cataratas del Iguazú, unos 13.000 metros cúbicos por segundo. La maniobra tuvo como objetivo amortiguar el pico de la crecida ante el escenario hidrológico registrado.
En relación con los niveles del Paraná, Cristanchi señaló que el umbral de evacuación comienza a partir de los cuatro metros de altura. Ese nivel ya era alcanzado en Ituzaingó, Itatí, Paso de la Patria y Corrientes capital, donde la evolución del río mantenía en alerta a las autoridades.
En la isla Apipé, la situación era especialmente compleja: se habían registrado 57 evacuaciones y las estimaciones indicaban que el Paraná podría alcanzar los cinco metros. De concretarse ese escenario, el agua podría cubrir el 45 % de la superficie de la isla.
A la emergencia se sumaba el traslado de animales. De las 2.000 cabezas de ganado identificadas, todavía quedaban aproximadamente 1.500 por llevar a zonas seguras.
En Itatí, las autoridades declararon el estado de emergencia y preveían que el río superara los niveles de evacuación entre el 20 y el 21 de octubre. En Chaco, por su parte, la crecida podía dejar aislada por vía terrestre a la isla del Cerrito.
Las consecuencias del escenario hidrológico también se reflejaban en la infraestructura vial de Misiones. La ruta nacional 12 permanecía totalmente cortada en el puente sobre el arroyo Paranay, cuyo nivel aumentaba a un ritmo de 10 centímetros por hora.
El aislamiento afectaba a cerca de 20.000 habitantes de Montecarlo, además de los residentes de Puerto Piray y Caraguatay. Frente a las dificultades de circulación, se coordinó el traslado de siete personas que necesitan hemodiálisis al Hospital SAMIC de Eldorado para garantizar la continuidad de sus tratamientos.
A su vez, la ruta nacional 14 registraba un corte entre los kilómetros 895 y 896, con trabajos cuya duración se estimaba en unos 20 días.
Las proyecciones para los próximos meses mantienen la atención sobre la evolución de El Niño y su impacto en los caudales de la región. De acuerdo con la advertencia de Cristanchi, la situación no se limita al pico de la crecida previsto para mediados de octubre, ya que los efectos hidrológicos podrían continuar durante varios meses.