
El pronóstico de la Entidad Binacional Yacyretá se materializó con una crudeza asombrosa sobre la ribera capitalina. Si bien los cálculos hidrológicos anticipaban que el pico máximo de la crecida castigaría hoy a la localidad de Ituzaingó, la inmensa masa de agua descendió con…
El pronóstico de la Entidad Binacional Yacyretá se materializó con una crudeza asombrosa sobre la ribera capitalina. Si bien los cálculos hidrológicos anticipaban que el pico máximo de la crecida castigaría hoy a la localidad de Ituzaingó, la inmensa masa de agua descendió con una velocidad implacable y ya reconfiguró por completo la postal costera de la ciudad de Corrientes. El río Paraná demostró su fuerza y avanzó sin contemplaciones sobre los espacios públicos y de esparcimiento más concurridos por los vecinos.
El impacto visual es contundente a lo largo de toda la traza ribereña. Las tradicionales playas de la Capital quedaron sepultadas bajo el manto marrón del río y no quedó un solo metro de arena habilitado para el uso de los visitantes.
La infraestructura costera siente la presión constante de la corriente, un escenario que se vuelve crítico en sitios icónicos como la Punta San Sebastián, donde el agua ya choca directamente contra el límite de la baranda peatonal.
Muy cerca de esa zona, los vecinos y proteccionistas observan con extrema preocupación cómo la crecida acecha sin piedad el sector de las casas de los gatitos, una situación que mantiene en vilo a la comunidad ante la necesidad de posibles traslados de urgencia.
Las históricas instituciones ubicadas a la vera del río tampoco logran escapar a esta invasión hídrica. El Club de Regatas Corrientes sufre las consecuencias del desborde en el corazón de sus instalaciones, con el agua avanzando libremente por las zonas de uso común y tapando por completo el tradicional sector de las parrillas. Los socios ven reducidos sus espacios de circulación mientras se monitorea hora a hora el comportamiento del caudal para evitar daños estructurales profundos.
Esta avanzada del Paraná confirma la gravedad del escenario trazado por los especialistas climáticos a raíz del fenómeno de El Niño. La capital correntina absorbe ahora el golpe directo de los miles de metros cúbicos por segundo que bajan desde la alta cuenca, una realidad que obliga al municipio y a la provincia a extremar las precauciones viales y de seguridad sobre un río que, al menos durante este fin de semana, no muestra intenciones de retroceder.