
La conductora dialogó con su amigo Carlos Rottemberg luego de estar casi tres semanas internada. Ya se encuentra en su domicilio para continuar la rehabilitación.
La conductora dialogó con su amigo Carlos Rottemberg luego de estar casi tres semanas internada. Ya se encuentra en su domicilio para continuar la rehabilitación.
Tras recibir el alta médica el pasado 6 de octubre, la histórica conductora Mirtha Legrand rompió el silencio desde su casa y confesó cómo vivió sus 18 días de internación. En una íntima charla con su amigo y empresario teatral Carlos Rottemberg, la diva detalló su difícil cuadro de salud con el objetivo de llevar tranquilidad a su entorno y enfocarse en una nueva etapa de recuperación en su domicilio.
La reconocida animadora televisiva estuvo hospitalizada durante casi tres semanas en el Sanatorio Mater Dei. Su ingreso de urgencia se había producido el 18 de septiembre debido a una neumopatía —una afección respiratoria grave— que se desató luego de que atravesara una primera internación por bronquitis. Durante todo ese tiempo, los médicos le administraron un tratamiento con antibióticos y recibió asistencia kinesiológica para mejorar su respiración.
Una vez instalada en su casa y acompañada por sus familiares más cercanos, Mirtha mantuvo una conversación telefónica con Rottemberg, quien reveló públicamente la contundente frase con la que la diva resumió su estadía en la clínica. "Esta vez la pasé mal", se sinceró la conductora, dejando en claro que este problema de salud fue una experiencia inusualmente complicada para ella.
Sin embargo, a pesar del difícil momento, durante el diálogo también hubo espacio para el humor. Según relató el empresario, para levantarle el ánimo comenzó la charla con una clásica broma que suele hacerle a su amiga y que siempre le provoca carcajadas: "Tenemos que pensar qué país le vamos a dejar a Mirtha Legrand".
Tras abandonar el centro de salud con una evolución favorable, el objetivo actual de la conductora es continuar descansando y avanzando con los ejercicios físicos en su hogar para poder retomar, de manera progresiva, sus actividades habituales.