
Los productores alertan sobre el impacto económico y el riesgo que genera el avance de los ríos. Piden a los productores tomar las medidas correspondientes.
Los productores alertan sobre el impacto económico y el riesgo que genera el avance de los ríos. Piden a los productores tomar las medidas correspondientes.
LAS ZONAS CON MAYOR CANTIDAD DE HACIENDA SON LAS DE LA LOCALIDAD CORRENTINA DE ISLA APIPÉ Y EMPEDRADO, DONDE A SU VEZ EL NIVEL DEL AGUA CRECE MÁS RÁPIDAMENTE.
La preocupación también alcanza al centro de la provincia, en particular a zonas como Curuzú Cuatiá y Mercedes, donde las lluvias podrían complicar el drenaje de los campos. Según Roldán, buena parte del agua que afecta actualmente a Corrientes procede de las precipitaciones en Brasil y repercute sobre las costas de los ríos Paraná y Uruguay. El panorama podría agravarse si las lluvias alcanzan con intensidad el territorio provincial mientras los grandes cursos de agua permanecen altos. "Cuando empiece a llover acá y los ríos internos no puedan desaguar, esto se va a complicar cada vez más", alertó. Las previsiones para noviembre y diciembre mantienen en alerta al sector, ante la posibilidad de que las precipitaciones abundantes se prolonguen hasta febrero o marzo.
60.000 Son las cabezas de ganado que en este momento están con problemas por el avance del agua.
La emergencia hídrica obliga a trasladar animales desde las islas hacia tierra firme, en un operativo condicionado por la falta de embarcaciones y la escasez de campos para recibir la hacienda. Los productores advierten que las lluvias previstas hasta el verano podrían retrasar la recuperación de las pasturas y agravar los costos de la actividad ganadera.
La crecida de los ríos en Corrientes encendió las alarmas en el sector ganadero, donde unas 60.000 cabezas de ganado permanecen en zonas de islas y podrían necesitar un traslado hacia tierra firme ante el avance de las aguas. La emergencia expone las dificultades logísticas para evacuar a los animales y abre otro frente de preocupación: las consecuencias económicas que podrían extenderse durante los próximos meses, con especial impacto en el invierno de 2027.
Carlos Roldán, médico veterinario y presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, advirtió que uno de los principales problemas es la falta de embarcaciones para retirar la hacienda. Cuando los niveles de los ríos suben con rapidez, los productores deben actuar en poco tiempo, pero la disponibilidad de barcos y barcazas no siempre alcanza para responder a la urgencia.
"Tenemos poca logística porque no hay muchos barcos ni barcazas para sacar la hacienda. En una situación como esta, hay que hacerlo muy rápido", explicó.
Apipé Grande y Empedrado estuvieron entre las primeras zonas que encendieron las alertas. En Apipé, donde se estima la presencia de unas 7.500 cabezas de ganado, los sectores más elevados de la isla funcionan como refugio temporal, aunque la continuidad de la crecida obliga a organizar el traslado de los animales hacia lugares seguros. En Empedrado, la escasa altura de las islas aumenta la exposición ante el avance del agua.
El operativo comprende distintos puntos de la costa del Paraná y alcanza localidades como Bella Vista, Goya y Esquina. Según detalló Roldán, en Bella Vista ya se habían trasladado unas 900 de las 1.500 cabezas que se encontraban en la zona de islas al momento de la entrevista.
Sacar la hacienda de las islas representa apenas la primera parte del problema. Los productores deben encontrar campos con espacio y pasturas suficientes para recibir a los animales, una tarea que puede resultar especialmente difícil para los establecimientos más pequeños. A los costos de transporte se suman el alquiler de campos para pastoreo y el mantenimiento de la hacienda durante el tiempo que permanezca fuera de su lugar de origen.
"Hay una parte que va a poder reubicar la hacienda porque conseguirá campo y otra parte que la va a vender", señaló Roldán.
La posibilidad de que algunos productores deban desprenderse de sus animales abre otro interrogante sobre el impacto de la emergencia en el mercado ganadero. Una salida masiva de hacienda podría aumentar la oferta y presionar los precios a la baja, mientras que la demanda de campos para pastoreo podría elevar el valor de los alquileres. "Es un combo que se vuelve complicado para el negocio", resumió el dirigente rural.
Para aliviar la situación de los pequeños productores, la entidad también mantiene conversaciones para facilitar remates que permitan reunir animales de distintos propietarios y alcanzar un volumen comercial atractivo. La iniciativa busca mejorar las condiciones de venta de quienes no cuentan con recursos suficientes para trasladar y mantener toda su hacienda.
Roldán reconoció que existieron advertencias sobre la posibilidad de una crecida, aunque las previsiones cambiaron con el paso de los meses. En un primer momento, el riesgo se esperaba para julio y agosto; después, los pronósticos desplazaron el escenario hacia noviembre. No obstante, explicó que abandonar las islas supone mucho más que trasladar animales: para muchas familias, esos territorios son también su lugar de residencia, donde tienen sus casas, pertenencias y vínculos cotidianos. "Si bien tanto nosotros como el Gobierno provincial veníamos avisando que esto iba a pasar, la gente no quiere dejar sus cosas, su lugar de vida", afirmó.
Tapa del Sábado 17 de Octubre de 2026