
El pasado domingo, en forma por demás inesperada, desde la ventana del palacio apostólico que da a la plaza de San Pedro, en Roma, León XIV le anunció a las veinticinco mil personas presentes allí y al mundo entero que lo veía por televisión, que pocos días después lo…
El pasado domingo, en forma por demás inesperada, desde la ventana del palacio apostólico que da a la plaza de San Pedro, en Roma, León XIV le anunció a las veinticinco mil personas presentes allí y al mundo entero que lo veía por televisión, que pocos días después lo internarían para extirparle un nódulo de un pulmón. Fue todo tan directo y escueto como inesperado. Solo agregó que el nódulo “fue detectado en una fase muy inicial y bien localizado”.
En medio de las especulaciones sobre la factibilidad de la gira pontificia, este sábado el médico Stefano Margaritora, el cirujano que operó a Robert Prevost, de acuerdo a lo informado por Vatican News, sostuvo que “no hay motivos clínicos” para que el Papa no pueda realizar el viaje previsto a Sudamérica.
A falta de otra información oficial, la confirmación, postergación o eventual programación del viaje papal depende de la decisión personal y la voluntad del propio Robert Prevost. Todo parece indicar que la decisión será de confirmar la gira. El Papa reapareció públicamente ante miles de fieles este domingo en la oración del Angelus, pero no anticipó qué hará.
“Esta experiencia me ha hecho sentir de manera especial la cercanía con quienes atraviesan la enfermedad y una condición de dolencia”, dijo sobre su operación y agregó: “Una vez superada esta fase delicada, como saben, ahora retomaré gradualmente mi actividad, con la ayuda de Dios y de sus oraciones. ¡Gracias de nuevo y que tengan un buen domingo!“.
Se recupera de forma favorable
El domingo anterior, el pontífice no adelantó nada sobre su viaje a América del Sur, pero saludó “a los miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros (n. de r.: una devoción católica peruana muy tradicional) en Roma y a cuantos han participado en la procesión con la venerada imagen del Crucificado” y les agradeció “sus oraciones por la visita pastoral que realizaré a Perú”. Fue un casi “nos vemos pronto” ante la sorpresa y el escepticismo de la mayoría, respecto de que la operación le permitiría hacer un largo viaje a Uruguay, Argentina y Perú, con una agenda por demás intensa en los tres países.
El martes, el Vaticano anunció que la intervención se había realizado con éxito, pero enseguida admitió la existencia de cáncer, diciendo además que al papa Prevost se le había extirpado un lóbulo pulmonar, presuntamente para garantizar que el mal no se propagara.
Cada vez que fue consultado sobre el viaje a los países sudamericanos, el director de la Sala de Prensa del Vaticano, el italiano Matteo Bruni, repitió que no había cambios en la agenda pontificia y, eventualmente, serían los médicos los encargados de aconsejar al papa. Mientras se multiplicaban las hipótesis y las especulaciones –en Roma pero también en el mundo– sobre la posibilidad de que el Papa pudiera cumplir con una agenda internacional por demás exigente después de semejante intervención quirúrgica, comenzaron a aparecer datos sobre la recuperación de Prevost, acerca de la reanudación de su actividad haciendo ejercicios y retomando parte de su rutina. Firmó documentos, nombró obispos, mandó mensajes y hasta se supo que el jueves dialogó con Vladimir Putin, comprometido en la búsqueda de soluciones a la guerra entre Rusia y Ucrania.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y segundo en la jerarquía vaticana, había admitido su sorpresa por el anuncio que León hizo el domingo sobre su salud. Dijo también que él se enteró en ese momento. Dos días después declaró que “la decisión inicial, cuando el Papa fue hospitalizado, fue que continuaría según lo previsto, pero todo dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos”. Y respecto a las previsiones inmediatas sobre la agenda papal, agregó entonces que “el Papa lleva recién dos días ingresado y no se pueden hacer previsiones de ningún tipo”.
Un giro en la política comunicacional del Vaticano
Evidentemente, con León XIV cambió radicalmente la forma en que el Vaticano informa sobre la salud de los pontífices. La transparencia dejó de lado el secretismo de antaño en un tema que ha sido tradicionalmente un tabú en el mundo eclesiástico.
El pasado viernes, la Santa Sede difundió fotos del pontífice celebrando la misa de pie y vestido con todos sus atuendos litúrgicos en una capilla improvisada en el Policlínico Gemelli donde estaba internado. El sábado, León XIV fue “dado de alta” y regresó a su departamento en el Palacio Apostólico. Al mismo tiempo, se anunciaba oficialmente que el Papa rezará este domingo el acostumbrado Ángelus desde la ventana de su biblioteca en la Plaza de San Pedro y desde allí saludará a los fieles.
En ese marco, se especulaba con la posibilidad de que desde la Plaza de San Pedro, León XIV ratificara su voluntad de continuar con la visita programada a Uruguay, Argentina y Perú, dejando detrás todas las especulaciones que se tejieron. En caso de que realice la gira, la duda —dada también la salud del pontífice— es si el programa podrá cumplirse de la forma tan intensa como fue inicialmente previsto. Pero eso será cuestión de informes posteriores, resultado de las propias determinaciones de la Santa Sede y de las conversaciones que se mantengan con las autoridades de los tres países a visitar y los obispos de esas conferencias episcopales.
También podría haber postergación o suspensión del viaje. Será León XIV quien finalmente lo diga.
Este sábado, el Vaticano, a través de su página oficial Vatican News, difundió un reportaje a Stefano Margaritora, el cirujano que operó al papa. Después de afirmar que la operación fue “de rutina” y de evaluar como positiva la recuperación del pontífice, se le consultó si llegará a tiempo para el viaje a América Latina. A ello, el médico respondió que “Si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más. En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar”.
Vale señalar que, mientras el Papa estuvo internado, nada se interrumpió en el proceso preparatorio de la visita, tanto por parte de la Santa Sede como de los países que lo van a recibir. Esto a pesar de la incertidumbre que hasta hoy no se ha despejado.
Aparte de lo que el propio León pueda expresar públicamente, cualquier anuncio oficial se hará de forma conjunta entre la Santa Sede, las autoridades nacionales y las conferencias episcopales de los tres países.
Una visita que inquieta al Gobierno de Milei
Mientras se expresan deseos de una pronta recuperación de la salud del Papa, en el Gobierno argentino no se oculta la inquietud por los efectos políticos y sociales que pueda acarrear la visita, en particular por la reafirmación que puede hacer León sobre la justicia social, la dignidad de las personas y los derechos humanos, en el marco de la doctrina social de la Iglesia.
Si algo faltaba en ese sentido, bastaría mirar el mensaje que el Papa envió este viernes al Director General de la FAO con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación. Allí sostuvo que “el hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”. Y calificó de “intolerable” que, en una época caracterizada por un progreso técnico sin precedentes, “el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada”. Agregó además que “el acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental” y, por tanto, garantizar este derecho “es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional”.
Todos los ojos y los oídos estaban fijados este domingo en el balcón del departamento pontificio para escuchar de boca del propio León si confirma o posterga su venida a los países sudamericanos. Habrá que seguir esperando.