
Dieciocho inversores denunciaron a Hernán Casciari por presuntas irregularidades en proyectos de Orsai Audiovisuales. El escritor negó la estafa y reconoció errores de gestión, mientras la comunidad admitió que la apuesta por el cine salió mal.
Dieciocho inversores denunciaron a Hernán Casciari por presuntas irregularidades en proyectos de Orsai Audiovisuales. El escritor negó la estafa y reconoció errores de gestión, mientras la comunidad admitió que la apuesta por el cine salió mal.
La Justicia penal investiga al escritor y editor Hernán Casciari tras una denuncia presentada por 18 inversores particulares que aseguran haber sido víctimas de presunta estafa y administración fraudulenta. Frente a las acusaciones, Casciari negó que haya existido fraude, reconoció errores de gestión y difundió documentación para respaldar su descargo. En paralelo, la Comunidad Orsai admitió que la apuesta por el cine no dio los resultados esperados y convocó a sus seguidores a defender públicamente el proyecto.
La presentación quedó radicada en la Fiscalía N.º 16, tras recaer en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 34 de la Ciudad de Buenos Aires.
Según reveló un detallado informe publicado por Infobae, el planteo judicial abarca un entramado de siete proyectos audiovisuales desarrollados entre 2020 y 2024 por el sello Orsai Audiovisuales, los cuales acumularon alrededor de 23.640 participaciones vendidas bajo promesas de rentabilidad que terminaron convirtiéndose en retornos insignificantes o pérdidas totales.
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El primero de los emprendimientos bajo la lupa judicial es Sola en el Paraíso, un documental sobre la vivencia de la actriz Justina Bustos durante la pandemia. La iniciativa reunió 938 participaciones con fines de explotación comercial; sin embargo, los querellantes denunciaron que la obra final terminó subida gratis al canal de YouTube de la propia actriz sin consulta ni aviso previo a los financistas. "
Yo sinceramente suponía que todavía estaban tratando de sacarle algunas monedas en diferentes mercados", declaró en la causa María Alecia Izturriaga, una de las damnificadas que aportó fondos al proyecto.
Por su parte, el largometraje La Uruguaya, basado en la novela de Pedro Mairal, se financió mediante 1.967 participaciones que sumaron aproximadamente USD 600.000. Si bien el film se vendió a Disney por el mismo valor de su costo de producción y permitió devolver el capital inicial, no generó ganancias para los socios productores.
Pese a que Casciari sostuvo en apariciones televisivas que el proyecto había dado beneficios, los denunciantes remarcaron que nunca se exploró la comercialización fuera de Latinoamérica. Además, en el escrito judicial consta que, ante la falta de una cuenta bancaria propia de la firma, se utilizó la cuenta personal del futbolista uruguayo Sebastián Fernández en el Banco Santander de Uruguay para recibir el dinero.
Cambios de formato y retornos de centavos en los proyectos de Orsai
El proyecto Canelones, ideado inicialmente como una miniserie de seis capítulos con 5.495 participaciones, sufrió múltiples modificaciones hasta convertirse en un largometraje, sin que se presentaran rendiciones de cuentas diferenciadas. A pesar de contar con un elenco de figuras estelares como Darío Barassi y Verónica Llinás, los inversores recriminaron la imposición unilateral de las fechas de estreno e itinerarios de distribución.
En tanto, la mayor masa de reclamos se concentra en La Muerte de un Comediante, ópera prima dirigida y protagonizada por Diego Peretti. La cinta reunió USD 1.800.000 a través de 10.139 participaciones, pero los retornos informados oscilaron de manera insólita entre USD 1 y USD 84,60.
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Los denunciantes recordaron que Casciari promocionó la película de Peretti en el programa radial Perros de la Calle asegurando públicamente: "Vas a ganar. Vos ponés cincuenta dólares y el año que viene vas a tener bastante más que eso". Un inversor que colocó USD 2.900, declaró en la causa que planeaba abrir una cafetería con las ganancias prometidas.
Las irregularidades alcanzaron también a Cinco Guiones, un proyecto de 2023 que acumuló 1.250 participaciones para financiar textos de autores renombrados. Ante el estancamiento de las ventas de los guiones, la firma acreditó USD 20 por cada bono de USD 100 en concepto de regalías impresas, representando una devolución de apenas el 40% del capital.
De ese grupo surgió la película animada sobre el arquero Emiliano Martínez, originalmente llamada Emi On Off, la cual acumuló 4.000 participaciones antes de ser cedida en exclusividad a la productora PEGSA y posteriormente vendida a Netflix sin consultar a los socios.
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Finalmente, el documental D.A.M. (Mi Historia con Diego) reunió 1.101 participaciones manteniendo la venta de bonos abierta aun cuando no se habían resuelto los derechos de imagen de Diego Maradona con sus herederos.
Un elemento central expuesto en la denuncia es la presunta utilización de fondos de nuevos proyectos para saldar deudas de producciones anteriores, un mecanismo que el propio inversor Facundo Pedrotti sintetizó como "pedir un préstamo para pagar la deuda de otro préstamo".
Casciari negó la estafa y Orsai pidió a sus seguidores que defendieran el proyecto
Hernán Casciari rechazó las acusaciones de fraude, aunque reconoció errores de gestión e ingenuidad en el desarrollo de las producciones audiovisuales. El escritor sostuvo que no hubo premeditación y aseguró que durante 2025 pidió disculpas personalmente a los inversores afectados. Además, difundió documentación sobre gastos, pagos y facturas para respaldar su descargo.
En paralelo, la Comunidad Orsai difundió un mensaje firmado por Nacho Merlo, su director, en el que reconoció que la apuesta por el cine no alcanzó los resultados esperados. “Nos salió mal. En estos veinte años que llevamos haciendo cultura, haber hecho cine nos salió mal”, admitió en un comunicado dirigido a los socios productores.
Merlo también reconoció que el equipo prometió resultados que no se concretaron y que no logró trasladar al sector audiovisual el modelo de financiamiento que había desarrollado en la industria editorial. “Dijimos cosas que no pasaron, creímos que podíamos llevar un modelo que conocíamos de taquito de la industria editorial a la industria audiovisual y no pudimos, no supimos o no estuvimos a la altura”, escribió.
El director aseguró que Orsai elaboró un informe con los movimientos financieros, los presupuestos y el detalle de lo ocurrido en los proyectos cuestionados, y que lo puso a disposición de los socios. Al mismo tiempo, convocó a los seguidores a compartir sus experiencias con la organización y a reivindicar el vínculo construido durante años alrededor de sus iniciativas culturales.
“Nos gustaría que sean ustedes los que le cuenten al resto qué es la Comunidad Orsai, cuál es su historia con nosotros, en qué momento fuimos refugio, qué tormentas pasamos juntos, qué sueños volvimos posibles”, expresó.
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