
Monseñor José Adolfo Larregain y monseñor Adolfo Canecín compartieron reflexiones dedicadas a todas las madres de la provincia. Hubo oraciones especiales por las difuntas, las adultas mayores y quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Monseñor José Adolfo Larregain y monseñor Adolfo Canecín compartieron reflexiones dedicadas a todas las madres de la provincia. Hubo oraciones especiales por las difuntas, las adultas mayores y quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
En el marco de las celebraciones por el Día de la Madre, las autoridades eclesiásticas de la provincia de Corrientes enviaron emotivos mensajes de fe, gratitud y bendición dirigidos a todas las mujeres que ejercen el rol materno en las diversas circunstancias de la vida.
Por un lado, se compartió el saludo del arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo, quien expresó: "Una bendición especial para las madres pidiendo a Dios que las colme de salud, paz y mucho amor. Para las que partieron el recuerdo y oración por su descanso eterno... Su legado y amor viven para siempre en nuestros corazones. ¡Feliz día de la Madre!".
Por su parte, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, hizo llegar un mensaje en video grabado desde la capilla del Obispado, junto a la imagen de la Virgen de Itatí, patrona del NEA y de la diócesis. En sus palabras, manifestó su gratitud por la maternidad, elevó una oración por las mujeres en sus distintas realidades y enfatizó: "¿Cómo no saludar a las madres en su día?".
El prelado remarcó que "Dios mismo quiso tener una mamá" y explicó que ese "fue el modo como el Señor quiso entrar en la historia". Durante su alocución, monseñor Canecín sostuvo que "la maternidad es una vocación, un don, un regalo, una gracia". Asimismo, al reflexionar sobre el descenso de la natalidad, señaló que "quizás se esté perdiendo de vista la maternidad como vocación y como uno de los grandes dones que Dios regala a la mujer".
Oración por todas las realidades
En su reflexión, el obispo de Goya enfatizó su deseo de llegar a cada hogar: "Hoy voy a rezar por todas las madres, por todas, todas, todas", e invitó a reconocer a cada mujer en su realidad particular, sin dejar a ninguna al margen del saludo y de la oración de la Iglesia.
Primeramente, recordó a aquellas que ya fallecieron para que, desde la presencia de Dios, intercedan por las que continúan caminando en este mundo. También tuvo especialmente presentes a las madres adultas mayores —algunas solas, enfermas o atravesadas por las limitaciones de la edad que transcurren sus días en el silencio, la oración o compartiendo unos mates—, a las trabajadoras que sostienen sus hogares, a las mujeres privadas de la libertad en establecimientos penitenciarios y a quienes padecen alguna adicción.
Finalmente, encomendó a todas las madres a la intercesión de Nuestra Señora de Itatí e impartió su bendición: "Quiero felicitarlas y entregarles, de parte de Dios, por medio de la Virgen de Itatí, la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", concluyendo su mensaje con un afectuoso "¡Feliz Día de la Madre!".
De esta manera, con un fuerte llamado a valorar el rol de la mujer y el regalo de la vida, la Iglesia correntina hizo llegar su abrazo pastoral a cada hogar, renovando la fe y el reconocimiento hacia quienes desempeñan la noble y desafiante tarea de ser madres.
Tapa del Lunes 19 de Octubre de 2026