
¿Las invasiones inglesas? ¿Los que trajeron el fútbol? ¿Malvinas? ¿O simplemente fútbol? Se enfrentan en una semifinal de un Mundial, apenas eso. Y por supuesto, hay grandes historias detrás.
El partido con Inglaterra no es un partido más, perdón por la obviedad, porque es una semifinal de Mundial. Y repitieron una semifinal de Mundial en la Argentina, entre el 86 y el 90, solo 7 jugadores.
Entendamos lo que significa, lo difícil que es, y lo importante que es. Así juegue contra Inglaterra o contra quien sea.
Después, es cierto que se modifican los parámetros, ¿Por qué? Porque, bien decía Valdano hace un tiempo, en una de esas charlas maravillosas que da, a medida que pasan los años, el partido de los 86 cada vez vale más que la final. Y ni qué hablar de la semifinal con Bélgica. Esto es algo así como el partido con Países Bajos por cómo fue el partido, ¿no? Parece que hubiera sido en una instancia superior a la de Croacia, y fue al revés.
Entonces sí es cierto que no es un partido más, porque es una semifinal, y porque para mucha gente, Inglaterra tiene una connotación singular. Yo corro el escenario de Malvinas por dos factores. Primero, porque Malvinas pasó hace 40 años, más de 40 años. Con lo cual, la mayoría de las personas que tienen que ver con los equipos, con los planteles o con los cuerpos técnicos, hasta con el periodismo, ni siquiera vivieron aquellos años. Lo que no quiere decir que se olvide. A mí me da hasta una sensación de pudor creer que Julián puede, con un golazo como el que hizo el otro día, repetir hoy y con eso compensar el dolor de una pérdida. Sabemos que no es la idea tampoco de la gente, pero ahí voy con alguna curiosidad. Para empezar: "El que no es un inglés". Esa arenga de hoy es el "el que no salta es holandés" de 1978. Ahí es donde empezó el temita. Inglaterra ni siquiera jugó el Mundial 78. Es una curiosidad, pero es así. Ese es el origen y hay testimonios audiovisuales al respecto.
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Después, la rivalidad con Inglaterra tiene algo de ancestral. ¿Por qué? Porque los ingleses fueron los que jugaron por primera vez al fútbol un partido en el Planetario, en lo que ahora es la zona del Planetario. Porque la mayoría de los clubes de fútbol en la Argentina fueron fundados -los originales- cerca de las vías por los viejos empleados o los inmigrantes ingleses. Esto ha pasado en la zona sur y norte del Conurbano, también en Belgrano, en Palermo, en distintos lugares. En el interior del país también.
Es curioso, por ejemplo, ver por qué te dicen Buenos Aires, Lawn Tennis Club. Lawn quiere decir "juego sobre el césped, sobre la gramilla". ¿Cuántas canchas se ven así en la Argentina? Bueno, era cuestión de los ingleses que, entre otras cosas, crearon deportes racionales. Y encima: Buenos Aires Lawn Tennis Club, ¿dónde? Pegado a la estación de tren Lisandro de la Torre. Bueno, hecha la disgresión, también hay otras cosas para tener en cuenta.
La rivalidad en sí con Inglaterra va más allá. Obviamente de las invasiones inglesas, los frigoríficos, Rosas, Roca, la primera deuda con los Baring Brothers. Para qye entiendan los más jóvenes, nuestro primer empréstito no fue con el FMI ni con el Tesoro de Estados Unidos. Fue con los ingleses, con los Baring Brothers. Un préstamo que tomó Bernadino Rivadavia en 1824 siendo ministro de Gobierno y que fue totalmente usurero para Argentina. Una desgracia, como tantas veces. Pero no fue culpa de los ingleses, fue culpa de los nuestros, en definitiva. Los ingleses habrán sido beneficiarios. Pero de ahí vienen las rivalidades. Más tarde empiezan afinidades, ¿no? Pero voy a seguir por ahora con la discordia.
En 1951, Perón le pidió a Valentín Suárez, presidente de la AFA, que armara un equipo para ir a ganarles a los ingleses. Eso cuenta la leyenda. Ni Inglaterra ni Argentina jugaban mundiales, prácticamente. Argentina participó del 30, jugó con un equipo amateur del 34, después se enojó, no jugó el 38, tampoco el 50 porque queríamos hacerlo nosotros y fue Brasil...
Los ingleses sÍ fueron al 50 y perdieron con Estados Unidos un partido ridículo. Un jamaiquino hizo el gol para ganarle a Inglaterra. Igualmente, el tema era que fueran los alumnos a jugar con los maestros, con los que habían instalado el fútbol, el Buenos Aires English High School, Alexander Watson Hutton, el hombre que trajo el fútbol a la Argentina... Todo eso, ¿no? Había como una leyenda y como tradición y entonces había que ir a ganarle a los maestros.
Fueron los argentinos a Wembley, armaron un equipo especialmente para eso, con el famoso Miguel Ángel Rugillo, el León de Wembley. Argentina ganaba 1-0 con gol del Ángel Labruna, los ingleses lo dieron vuelta y ganaron 2 a 1 con un gol en el offside -en esa época no había ni VAR, ni mucho decoro, ni mucha vocería de reclamo. Hubo una revancha dos años después, también con Perón como presidente -estuvo en la cancha- y fue victoria, 3 a 1 con el famoso gol de Grillo sobre el cual hay imágenes, que no muestran la famosa gambeta que uno veía en los dibujitos de El Gráfico, solo se ve la parte final con un ángulo muy sesgado. Y tres días después se jugó la revancha, o en realidad no se jugó: arrancó el partido, la cancha de River estaba inundada y es patético ver cómo a los dos minutos se interrumpe el partido y sale la gente chancleteando: camarógrafos, jueces de línea...
Hasta ahí no había una gran rivalidad, sí estaba la fantasía de jugar con los maestros, era eso. Si armamos una línea de tiempo tenemos que pasar por el 62 (Mundial de Chile, Argentina perdió pero no hubo una gran novedad) y luego por el 66. Acá sí hay una anécdota más: a nosotros nos quedó como el día que expulsaron injustamente a Rattin, el día que los ingleses instalaron el término Animals por culpa de Alf Ramsey, entrenador inglés. Algo que es rigurosamente cierto: dijo que los argentinos habían jugado como animales. Terminado el partido, Pinino Mas le cambia la camiseta a Nobbi Stiles, que después sería rival de Estudiantes en la final de la Intercontinental del 68, y Alf Ramsey se la arrancó a Pirino porque no quería que un Animal se llevara la camiseta de Inglaterra.
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Respecto de la expulsión de Rattin -en la Argentina se vio como una semana después porque en ese entonces venía en barco o en avión una copia en cine- y Antonio tiró unas patadas y se mandó unas protestas tremendas mucho antes de la expulsión. O sea, la expulsión decantó como lógica inclusive. O sea, desmitifico que estuviera mal expulsado, en realidad lo expulsaron tarde. Y es cierto que estrujó la Union Jack, la bandera británica, pero hasta donde yo tengo visto en todas las versiones, en ningún lado se lo ve sentado en la alfombra de la reina, una curiosidad menor, más allá de su propio relato. Ese partido fue una carnicería también por parte de los ingleses, hubo omisiones de faltas o inclusive algún penal que debieron haber cobrado para Argentina. Más motivos para potenciar la rivalidad.
Pero, por supuesto, la divisoria de de Aguas se da en el 86. En un partido sobre el cual siempre pienso: ¿qué hubiéramos dicho de los defensores argentinos si no le pegaban una murra feroz a Kevin Keegan o a Paul Gascoigne (por citar dos grandes jugadores de otro tiempo) mientras se iban al gol como Diego? ¿Qué hubiéramos hecho con la FIFA, hubiéramos roto relaciones por el gol con la mano?
Fue un partido emblemático, que se recuerda como algo extremadamente groso, y ahí yo le doy un valor a algo especial. Hace poquito, el querido Ezequiel Fernández Moores escribió una columna en La Nación donde él dice "yo siempre pensé que Inglaterra-Argentina era un partido más, o solo un partido de fútbol, hasta que unos excombatientes me dijeron lo que significaron para ellos los goles de Diego en el 86". Y hasta ahí se entiende, pero yo no fui excombatiente, vos tampoco. Entonces es como que nos subimos a un bondi que es muy específico, imposible de imaginar, sobre todo para aquellos que no tuvieron que estar en la trinchera, que quedaron con el famoso "pie de trinchera". Me tocó conocer un muchacho que trabaja con autos de alquiler y tuvo muchos problemas para recuperar la sensibilidad en sus pies por el frío que hacía, que le congeló las piernas, ¿no?
La cantidad de cosas que pasaron que fueron... Sí, el Imperio Británico, los ingleses invasores, los piratas... Personalmente, yo me preocupé mucho más por el cinismo de la dictadura que mandó a los pibes a morir, porque no había ninguna otra chance que morir tal como lo plantearon, porque los chicos -muchos de ellos- ni siquiera tenían instrucción. Por supuesto que están los héroes de la aeronáutica, el famoso crucero General Belgrano, una cantidad de barbaridades que pasan habitualmente en las guerras. Pero de ahí a la lógica de trasladar eso de Malvinas al partido, es ahí donde yo no me subo.
En el 98 la expulsión de Beckham, los penales, los hooligans, los barras, hubo de todo un poco en ese partido. Tuve la suerte de estar en Saint Etienne y debo confesar, ese día me fui a la madrugada de vuelta a París y viajé con muchos hooligans en el tren. No estaban violentos, sí algunos muy borrachos, otros dormidos o muy apesadumbrados porque se terminaba la joda, se les acababa el Mundial y se volvían a casa. Esto no es un calificativo a favor de nadie, sino un diagnóstico de lo que me tocó vivir en ese momento. Entonces, algo que también tenemos que entender es que nosotros queremos ganar porque queremos que esto siga.
Es cierto que ahora sigue, pero en Miami, para mucha gente que no tiene sensación olímpica, jugar el tercer puesto del fútbol no debería hacerse. Yo no adhiero a esa lógica, pero bueno, es un problema mío. Es una tara mía.
En definitiva, claramente no es un partido más. Primero, porque es una semifinal del Mundial y no deberíamos sacar de foco eso. Segundo, porque el inglés es un muy buen equipo, con muy buenas individualidades, tampoco lo dejemos de lado. Tercero, porque queremos seguir viendo jugar a Lionel, que sea otra vez campeón, para que sea goleador del Mundial y siga ampliando su ventaja como asistente y como goleador histórico en la Copa del Mundo y como jugador que más partidos ha jugado. Y queremos que eso pase jugando la final y no el tercer puesto. Y cuarto lugar, pondría yo una rivalidad que es relativa. ¿Por qué? Porque el real clásico de Argentina, futbolero, es Brasil. ¿No te gusta Brasil? Bueno, correlo. ¿Me explicás cómo puede ser un clásico rival alguien con el que hace 21 años no jugás? Es raro. Pensalo en tu equipo. Vos sos de Racing o de Independiente. ¿Cómo sería un clásico 21 años sin poder jugar entre sí? Deja de ser un clásico, diríamos exagerando la nota.
No es un partido más, entonces, pero sobre todo por las connotaciones futboleras que tiene, por las historias que tiene. Y fíjense las vueltas de la vida. Beckham, frustrado en el 98, se toma la revancha en el 2002 y hoy es el principal admirador de un Messi en la MLS, es incluso socio de Messi en Inter Miami y demás. El mundo es circular. El fútbol, por suerte, tiene otra cosa circular que es la pelota, que es lo que importa.
Y voy a exagerar la nota. Tuchel, técnico de Inglaterra. ¿Un alemán técnico de Inglaterra? No se ofenda nadie, pero imaginen esto: yo no sé si el bisabuelo Tuchel no murió en los bombardeos a Berlín por parte de la Royal Air Force. Tampoco sé si algún abuelo de Tuchel no fue miembro de la Luftwaffe y bombardeó Londres. ¿Se entiende? O sea, hay un momento en el que nuestros hijos, nuestros nietos no tienen la culpa de lo que hicimos nosotros. Así que nada, es eso.
Ojalá pase lo que todos queremos.
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