
El informe elaborado por el Grupo de Modelagem Hidroambiental e Ecotecnologias del PPGECAM de la Universidad Federal de Santa María (UFSM, Brasil) y el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE señala que los modelos consultados ubican el máximo de El…
El informe elaborado por el Grupo de Modelagem Hidroambiental e Ecotecnologias del PPGECAM de la Universidad Federal de Santa María (UFSM, Brasil) y el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE señala que los modelos consultados ubican el máximo de El Niño entre octubre y los próximos meses. Esos productos difieren en la distribución territorial que tendrá el fenómeno y en cómo se debilitará después.
Algunos indicadores actuales están entre los valores más altos de sus registros históricos, pero presentan diferencias con el episodio de 1982–1983, que se usa como referencia. El informe aclara que un valor alto del indicador del fenómeno, conocido técnicamente como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), no determina por sí solo que haya lluvias extremas ni inundaciones en el Chaco. Los efectos dependen también de otros procesos del clima y del estado del agua en el territorio.
Las perspectivas para la temporada ubican la señal de más lluvia en el sector oriental de la Cuenca del Plata, sin extenderla de manera uniforme al Chaco. Por eso, según el documento, no corresponde asumir que se repetirán las lluvias y las crecidas de 1982–1983.
Los cuatro aspectos destacados del informe son los siguientes:
-Septiembre mostró grandes diferencias entre una zona y otra. Según MERGE, una base de datos que reúne mediciones de lluvia, cayeron más de 300 milímetros en conjunto, y en algunos núcleos de la zona oriental de la cuenca más de 400. En Corrientes, el río Paraná subió rápido desde niveles bajos, aunque no superó el nivel de alerta durante el episodio analizado. Esa crecida y los aumentos del río Uruguay se detallan en apéndices separados, porque son distintos de la crecida que está en curso en octubre.
-El Chaco requiere seguimiento local y regional. Las lluvias y la forma en que el agua escurre condicionan los anegamientos locales. Además, el agua que llega desde los ríos Paraná y Paraguay puede hacer subir los cursos aun cuando llueva poco sobre la provincia.
-Aumentó el agua almacenada en algunas represas. Entre agosto y septiembre creció de manera considerable. Si los límites de operación son los mismos, queda menos espacio libre para retener agua nueva y eso puede reducir la capacidad de las represas para atenuar crecidas posteriores. El efecto depende del agua que llegue, de las descargas y de las reglas de operación, y no solo del porcentaje almacenado, según datos de la Agência Nacional de Águas e Saneamento Básico (2026).
-Los escenarios de ríos justifican seguir vigilando. Los sistemas de pronóstico GloFAS estacional y SARDIM indican mayores aportes de agua en sectores del Paraná y del Iguazú, y una evolución despareja en el Paraguay. Estas tendencias no equivalen a las alturas que alcanzaría el agua en cada localidad. El seguimiento operativo debe apoyarse en el Instituto Nacional del Agua (INA), la Prefectura Naval Argentina, la Administración Provincial del Agua (APA) del Chaco y Protección Civil, según citan Copernicus EMS, la UFRGS y el INA.
La prioridad inmediata, según el informe, es verificar los planes de acción, los responsables, la población expuesta, los recursos, el alojamiento temporal y las comunicaciones. Esa tarea debe hacerse junto con los mecanismos municipales y provinciales y con el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027 del Ministerio de Seguridad Nacional.