
La investigación por la desaparición de la docente rural Nanci Estela Godoy en el paraje El Malezal, departamento de Esquina, registró un giro determinante con la solicitud formal de detención presentada contra el peón rural de apellido Bordón, señalado como uno de los…
La investigación por la desaparición de la docente rural Nanci Estela Godoy en el paraje El Malezal, departamento de Esquina, registró un giro determinante con la solicitud formal de detención presentada contra el peón rural de apellido Bordón, señalado como uno de los principales sospechosos en la causa. La medida fue requerida por el fiscal al frente del expediente, Javier Mosquera, titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas de Esquina, al considerar la presunción de un hecho ilícito, la existencia debidamente justificada de un riesgo de entorpecimiento procesal y la posibilidad concreta de amenaza u hostigamiento a los testigos.En simultáneo, el fiscal general del Poder Judicial de Corrientes, César Sotelo, dispuso mediante la Resolución N° 59 el fortalecimiento del equipo investigador a través de la incorporación de la titular de la Unidad Fiscal N° 3 de Capital, María Andrea González y de la secretaria relatora, Loira Dufort Saserri. Esta decisión se tomó en atención a la alta complejidad de la causa, motivada por la vulnerabilidad de la víctima por razones de género y por su labor docente en un ámbito rural aislado, así como por las dificultades del contexto geográfico.La situación procesal de Bordón se agravó tras un allanamiento concretado en su vivienda por peritos e investigadores, dispuesto luego de que el trabajador rural dejara de concurrir a sus labores de manera imprevista tras un feriado. Durante la inspección en la propiedad, los efectivos secuestraron cuatro cuchillos, una camisa y una bombacha de campo con manchas rojas, elementos probatorios de alto valor que fueron derivados al Instituto Médico Forense para determinar si se trata de sangre humana, precisar el grupo y factor, y realizar un eventual cotejo de ADN. En tanto, dos personas que habían permanecido demoradas en el marco de las actuaciones recuperaron la libertad el día sábado tras prestar declaración.Estos avances investigativos se encuadran en una reconstrucción cronológica que se inició el martes 6 de octubre a las 6, momento en que Godoy salió de su domicilio rumbo a la Escuela Rural N° 626, donde ejercía como directora suplente. Según los testimonios recabados, la docente fue trasladada inicialmente por la propietaria de un campo hasta la estancia El Curupí, desde donde emprendió un recorrido a caballo de casi dos horas junto a otra mujer hasta arribar al edificio escolar. El último contacto directo registrado ocurrió el miércoles 7 de octubre a las 20.34, cuando envió un mensaje de WhatsApp a uno de sus hijos confirmando que se encontraba bien, registrándose una última señal de red a las 20.43 antes de que los mensajes dejaran de ingresar a su teléfono.Aunque la fiscalía consignó la declaración de una testigo que afirmó haber visto a la docente el viernes 9 de octubre a las 14 buscando agua en baldes fuera del colegio, dicha versión es puesta en duda por los familiares de la víctima. La alerta general sobre su ausencia se activó el miércoles 14 de octubre, cuando un trabajador rural encontró el establecimiento con las luces encendidas pero sin presencia humana. La situación derivó en que el jueves 15 de octubre uno de sus hijos radicara formalmente la denuncia por desaparición al constatar que la mujer no había regresado a su hogar ni se hallaba en la escuela. Posteriormente, la inspección ocular en el edificio escolar ratificó que la maestra estuvo en el lugar, constatándose que la estructura quedó cerrada, limpia y con un trapo en la puerta para impedir el ingreso de agua, aunque no se localizaron sus enseres personales, su bolso ni su celular. Ante estas evidencias, los allegados descartan que se haya desorientado por sus propios medios en el campo, y su sobrina, Sandra Godoy, manifestó la sospecha familiar de que pudo haber sido retirada del lugar mediante engaños.De manera paralela a las medidas judiciales y al análisis de cámaras de seguridad en la ciudad de Esquina por parte de la Comisaría de Pueblo Libertador, más de 80 efectivos continúan con los rastrillajes de campo en el paraje El Malezal. El operativo, integrado por la Policía de Corrientes, la Policía Rural y Ecológica (Priar), el Grupo Táctico de Goya, Investigaciones Criminales y Bomberos, recorre a pie y a caballo una geografía anegada con hasta metro y medio de agua acumulada, montes tupidos y malezales. Para sostener la coordinación en una zona sin señal celular, las fuerzas instalaron una antena de tecnología Starlink, apoyándose en el uso de cuatro drones, tres canes adiestrados y 16 vehículos móviles.