
La crecida de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay mantiene en alerta a distintas localidades del Litoral. En Corrientes, 472 personas debieron abandonar sus hogares, mientras el Paraná superó los 6,50 metros frente a la capital provincial y el caudal de las Cataratas del Iguazú…
La crecida de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay mantiene en alerta a distintas localidades del Litoral. En Corrientes, 472 personas debieron abandonar sus hogares, mientras el Paraná superó los 6,50 metros frente a la capital provincial y el caudal de las Cataratas del Iguazú llegó a multiplicar por diez su promedio habitual.
Según Defensa Civil de Corrientes, 206 personas permanecen evacuadas y otras 266 se autoevacuaron. En la capital, 65 familias se trasladaron por sus propios medios a viviendas de familiares o conocidos.
En Itatí hay 110 personas evacuadas; en la isla Apipé, 44; en Paso de los Libres, 31; en Ituzaingó, 19, y en Yahapé, dos.
En la ciudad de Corrientes, el agua alcanzó sectores del barrio Anahí y comenzó a afectar calles, veredas y viviendas. Las autoridades identificaron además como zonas especialmente vulnerables a Punta Taitalo, Puerto Italia y la franja comprendida entre los barrios Caridi y La Tosquera.
El nivel de evacuación en la capital es de siete metros. En Itatí, la crecida cubrió sectores de la costanera, afectó campings e ingresó en áreas bajas del barrio Ibiray.
El Gobierno provincial anunció la habilitación de refugios con servicios básicos, alimentos y asistencia sanitaria. Prefectura Naval Argentina recomendó extremar las precauciones debido a la velocidad de la corriente y al arrastre de troncos y otros elementos.
La crecida también afecta a Misiones, Chaco, Entre Ríos y Santa Fe. En Concordia se registraron evacuados por la situación del río Uruguay, mientras distintas localidades permanecen en niveles de alerta o evacuación.
En el norte santafesino, un productor rural de 70 años murió en Villa Ocampo mientras arreaba ganado en una zona inundada.
En el Parque Nacional Iguazú, el caudal de las Cataratas alcanzó aproximadamente 15.000 metros cúbicos por segundo, frente a un promedio habitual cercano a 1.500.
El protocolo de cierre de la Garganta del Diablo se activa cuando el caudal supera los 8.000 metros cúbicos por segundo. Por ese motivo, las pasarelas fueron desmontadas y resguardadas. Su reinstalación podría demandar entre 20 y 25 días una vez que las condiciones permitan comenzar los trabajos.
El resto de los circuitos permanece sujeto a evaluaciones permanentes y Parques Nacionales conformó un comité de crisis junto con organismos de seguridad y emergencia.
La crecida está asociada al aumento de las precipitaciones en la Cuenca del Plata, especialmente en el sur de Brasil, Misiones y el noreste argentino, en un contexto influido por El Niño.
Las represas de Itaipú, Yacyretá y Salto Grande abrieron vertederos para regular los volúmenes de agua y reducir los picos de crecida, aunque el riesgo continúa aguas abajo.
Especialistas de Yacyretá advirtieron que el fenómeno podría intensificarse entre octubre y febrero. Si bien se esperaba una estabilización o leve descenso de algunos caudales, también se pronosticaron nuevas lluvias en la cuenca a partir del 22 de octubre.
La onda de crecida puede tardar entre diez y 15 días en desplazarse por el Paraná. El Instituto Nacional del Agua proyectó que frente a la ciudad de Paraná el río podría alcanzar los 5,12 metros hacia fines de octubre, por encima del nivel de evacuación.
Fuentes: Diario La Gaceta, Portal TN24, Portal Cfin, Diario El Tribuno, Portal Perfil, Portal Infobae, Portal Elonce y Defensa Civil de Corrientes
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