
El Tribunal del Mar tratará el 10 y 11 de noviembre el reclamo argentino para frenar de urgencia la extracción británica de crudo.
El Tribunal del Mar tratará el 10 y 11 de noviembre el reclamo argentino para frenar de urgencia la extracción británica de crudo.
Este martes, el presidente del Tribunal Internacional del Derecho del Mar, el juez Maurice Kamga, resolvió que los días 10 y 11 de noviembre de este año se llevarán a cabo las audiencias orales en su sede de Hamburgo, en respuesta a la demanda iniciada por el gobierno de Javier Milei contra el Reino Unido. Esta instancia judicial tiene como objetivo principal frenar de manera urgente el avance de la explotación de petróleo en el Atlántico Sur, puntualmente en el proyecto ubicado en la cuenca norte de las Islas Malvinas, mientras se resuelve el fondo del reclamo soberano.
El procedimiento internacional comenzó a tomar forma el pasado 28 de septiembre, cuando la administración argentina le dio un ultimátum a Londres para detener de inmediato los trabajos extractivos. Vencido el plazo, el 13 de octubre, el canciller Pablo Quirno formalizó el pedido de medidas provisionales, ya que el Gobierno británico había rechazado la solicitud enviando una respuesta que Argentina calificó oficialmente como "una mera repetición de argumentos previamente planteados".
La demanda argentina, un documento de 49 páginas firmado por el embajador Mario Oyarzábal, exige que la Justicia le ordene al Reino Unido impedir la continuación de la actividad petrolera. A su vez, se solicita que las empresas extranjeras se abstengan de utilizar la información exploratoria en perjuicio del país, que cumplan con las obligaciones ambientales y que no se otorguen nuevas autorizaciones comerciales en la zona.
Las audiencias que se realizarán el mes que viene serán públicas, podrán seguirse en vivo por internet y definirán si la urgencia del caso justifica aplicar las medidas solicitadas por Argentina.
El foco del conflicto es el proyecto petrolero conocido como Sea Lion, un yacimiento ubicado a unos 198 kilómetros (107 millas náuticas) al norte de las Islas Malvinas. Esta enorme operación extractiva está actualmente en manos de la empresa israelí Navitas Petroleum, que controla el 65%, y la británica Rockhopper Exploration, dueña del 35% restante, firmas que planean iniciar la producción formal de crudo en el primer trimestre del año 2028.