
El delantero uruguayo, quien había sido suplente en la ida (jugó Valencia), anotó el segundo en la vuelta de las semis de la Sudamericana.
El delantero uruguayo, quien había sido suplente en la ida (jugó Valencia), anotó el segundo en la vuelta de las semis de la Sudamericana.
"Pongo al gol en uno de los primeros puestos de mi carrera. Siempre es lindo marcar con esta camiseta y más en estos momentos importantes. A todos los hinchas de Boca, vamos por esa final".
Merentiel, siempre Merentiel. El de los goles importantes. El que pudo no haber sido titular en la ida, pero no tardó demasiado en poner su sello en la vuelta en el Maracaná: cuando más lo necesitaba Boca en estas semifinales de la Copa Sudamericana, recibió una gran habilitación de Sebastián Villa, picó habilitado casi en mitad de cancha y definió de gran manera ante la salida de un Léo Jardim que había quedado a mitad de camino y poco pudo hacer.
Como para no festejarlo besándose el escudo, con la cinta de capitán en el brazo (la tuvo porque Paredes, habitual portador, inició en el banco) y una alegría que fue más interna que la demostrada en su cara. Porque es cierto que aprovechó al máximo el error de Saldivia en ese cabezazo que quedó muerto en el mediocampo y el mal achique de un Renan que nunca dio el paso hacia adelante, pero fue una jugada con mucho mérito suyo para olfatear que podía llegar un pase largo y que ahí estaba la chance de poner a Boca al frente en la serie.
No fue casualidad tampoco. El delantero uruguayo de 30 años, generalmente importante desde su llegada en el 2023 desde Palmeiras, es el máximo goleador del equipo en el año (15 goles), en esta Sudamericana (cuatro), en el Clausura (cinco) y en el ciclo del Vasco Arruabarrena (nueve), una demostración total de lo que vale su contundencia. Convierte cada aproximadamente 190' en este 2026 (prácticamente cada dos encuentros) y quien lo sigue en tantos de la temporada es Santiago Ascacibar, con ocho (casi la mitad).
Sin embargo, la importancia de Merentiel en este juego trascendental no fue solamente con su aporte en la red. Más como un faro en el segundo tiempo para aguantar la pelota y desgastarse corriendo a defensores y volantes, en el primero tuvo dos apariciones de calidad que tranquilamente podrían haber terminado en asistencias: una muy buena habilitación de taco a Flores en el arranque furioso de partido y una apertura a Villa algunos minutos más tarde, que el remate fue bloqueado.
El gol de Merentiel a Vasco da Gama
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