
El defensor de Luque encabezó una nueva jornada de exposición técnica centrada en rebatir la acusación contra el neurocirujano.
El defensor de Luque encabezó una nueva jornada de exposición técnica centrada en rebatir la acusación contra el neurocirujano.
Los abogados defensores presentaron sus fundamentos ante el Tribunal Oral durante el juicio por el deceso del astro.
En el marco de las audiencias decisivas del juicio oral y público que investiga las responsabilidades profesionales en torno a la muerte de Diego Armando Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 en el domicilio de la localidad bonaerense de Tigre, las defensas técnicas continúan desgranando sus alegatos finales ante el Tribunal Oral en lo Criminal interviniente. Durante una de las exposiciones más esperadas de la ronda de alegatos, el abogado Francisco Oneto, encargado de la representación legal del neurocirujano Leopoldo Luque, centró sus argumentos en desvirtuar las conclusiones centrales de la junta médica oficial y cuestionar la hipótesis fiscal que sostiene la existencia de un homicidio con dolo eventual imputado al equipo médico tratante.
Ante los magistrados, el letrado sostuvo con énfasis técnico que las evidencias científicas y los registros documentales incorporados al expediente demuestran que "Maradona muere boca arriba, no hay signos de insuficiencia cardíaca", argumentando que las condiciones en las cuales se produjo el deceso difieren sustancialmente del cuadro de agonía prolongada y desatención absoluta que describen los fiscales y los particulares querellantes. Oneto desglosó minuciosamente cada uno de los puntos del informe de la autopsia, intentando demostrar que el cuadro terminal que sufrió el ex capitán de la Selección Argentina respondió a un evento agudo imprevisto y de rápida evolución, el cual —según la perspectiva de la defensa— no podía ser evitado ni previsto de manera absoluta bajo las condiciones logísticas y operativas con las que contaba el equipo médico en la internación domiciliaria coordinada.
Durante su alocución, la defensa de Luque también focalizó sus cuestionamientos en el rol que desempeñaron los restantes actores del sistema sanitario, incluyendo a los coordinadores de la empresa de medicina prepaga encargada de proveer los insumos y la infraestructura de enfermería en el barrio San Andrés. El letrado argumentó que su defendido cumplió estrictamente con las indicaciones quirúrgicas y el seguimiento médico correspondiente dentro de su especialidad, deslindando responsabilidades sobre la falta de monitoreo cardiológico intensivo permanente, un recurso que —según adujo la defensa— debió ser provisto y garantizado por la estructura organizativa de la empresa prestataria de salud y por los profesionales de enfermería asignados al cuidado diario del paciente.
El proceso judicial avanza de esta manera hacia su etapa definitoria, manteniendo en vilo a la opinión pública nacional e internacional. Las complejas argumentaciones jurídicas y médicas expuestas por los defensores de los profesionales imputados buscan fracturar la acusación unificada de la fiscalía, abriendo un intenso debate técnico sobre los límites de la responsabilidad médica en pacientes con patologías crónicas complejas y entornos de asistencia domiciliaria múltiple. Tras la culminación de los alegatos de todas las partes involucradas, el tribunal se apresta a conceder las últimas palabras a los acusados antes de dar a conocer el veredicto definitivo.
Tapa del Jueves 22 de octubre de 2026