
El equipo de Scaloni perdía en el segundo tiempo, pero lo dio vuelta de forma agónica con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. El 2 a 1 en Atlanta desató una marea humana en el Obelisco y en todas las plazas del país.
El equipo de Scaloni perdía en el segundo tiempo, pero lo dio vuelta de forma agónica con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. El 2 a 1 en Atlanta desató una marea humana en el Obelisco y en todas las plazas del país.
El reloj marcaba el final y el sufrimiento parecía eterno, pero la redención llegó con aroma a épica pura. En una tarde de nervios de acero donde los corazones latieron al límite, la Selección Argentina reescribió la historia en Atlanta: le dio vuelta el partido a Inglaterra en la agonía del encuentro, selló un inolvidable 2 a 1 y sacó el pasaje directo a una nueva final del mundo.
Cuando el grito de Lautaro Martínez infló la red en tiempo de descuento, el país entero se transformó en un solo abrazo de desahogo. Desde un Obelisco porteño desbordado hasta las plazas centrales de San Juan, Córdoba y Santa Fe, una marea humana salió a las calles para llorar, cantar y celebrar un triunfo heroico que deja al equipo de Lionel Scaloni a un paso de la máxima gloria, con España como último escollo para el gran domingo en Nueva Jersey.
El trámite del encuentro justificó cada grito ahogado en las gargantas. La Albiceleste tuvo que apelar a su estirpe de campeón luego de que Anthony Gordon, asistido por Morgan Rodgers, enmudeciera a la parcialidad nacional a los 55 minutos marcando el primer tanto frente al Dibu Martínez. Pero el equipo de Lionel Scaloni jamás bajó los brazos: a los 85, Enzo Fernández clavó un remate implacable desde afuera del área para igualar la historia. Ya en el descuento, una habilitación milimétrica de Lionel Messi encontró la cabeza del "Toro" Martínez, sellando el 2 a 1 que depositó a la Argentina en el choque decisivo del próximo domingo en Nueva Jersey frente a la España de Lamine Yamal.
Con el silbatazo final, el frío invernal desapareció por completo y las calles se transformaron en un carnaval. En la ciudad de La Plata, la tradicional intersección de 7 y 50 reunió a familias enteras, grupos de jóvenes y adultos mayores bajo una nube de humo, bengalas y pirotecnia. A pesar del vallado preventivo que frenó el tránsito vehicular, el centro de la capital bonaerense tembló al ritmo de los bombos y de una caravana interminable donde los escapes modificados de las motos y los bocinazos constantes impusieron la banda sonora de la noche.
Una postal casi idéntica de pasión desbordada se vivió en Luján. Allí, la Plaza Belgrano concentró a miles de fanáticos que marcharon hacia el monumento ecuestre céntrico. Las autoridades municipales cercaron la estructura durante la mañana para evitar los daños sufridos en festejos anteriores, pero la marea de gente fue imparable. En medio del frenesí por la clasificación, varios hinchas sortearon el cerco de seguridad y treparon hasta la cima de la base para revolear banderas albicelestes desde lo alto.
La onda expansiva de la victoria atravesó todas las provincias, replicando escenas de llanto y abrazos en las plazas principales de Santa Fe y San Juan. Mientras el clásico cántico de "dale campeón" rebotaba en cada rincón del país, las multitudes ya empezaron a palpitar lo que será el próximo fin de semana. Con el sueño del bicampeonato mundial intacto, todos descuentan que las concentraciones populares de este miércoles quedarán chicas comparadas con la movilización que se prepara para la gran final del domingo.
Operativo preventivo y "Ley Seca" en el corazón cordobés
El Patio Olmos funcionó una vez más como la capital de la alegría en Córdoba, congregando a miles de personas en su perímetro. Sin embargo, los festejos en la zona céntrica estuvieron enmarcados por una medida inusual en este tipo de celebraciones: la Municipalidad implementó restricciones contundentes orientadas a frenar el consumo en la vía pública para evitar incidentes durante la aglomeración masiva.
Las autoridades cordobesas establecieron la prohibición absoluta de expender, suministrar, entregar y vender bebidas alcohólicas en toda el área de influencia. Esta especie de "ley seca" temporal entró en vigencia a las 14 horas de la tarde y se extendió de manera estricta hasta dos horas después de que el árbitro diera por finalizado el encuentro en el estadio de Estados Unidos.
Desde el Ente Municipal de Fiscalización y Control explicaron que este cerrojo operativo tuvo un carácter netamente preventivo. El objetivo de bloquear la venta de alcohol en el epicentro de las caravanas fue preservar la seguridad pública de los vecinos, minimizar las situaciones de riesgo y garantizar que el orden y la convivencia ciudadana no se vieran alterados por los excesos, permitiendo que la euforia mundialista transcurriera en paz.
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