
La crecida del río Paraná vuelve a poner la mirada sobre el parque Camba Cuá. La geografía del lugar y el funcionamiento de los desagües explican un fenómeno que se repitió en distintos momentos de la historia de Corrientes.
Jueves 22 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 18:58hs. del 22-10-2026
Las imágenes tomadas este jueves del piletón del parque Camba Cuá completamente bajo agua, tras las intensas precipitaciones y en medio de la crecida del río Paraná, volvieron a poner en foco un fenómeno conocido por los correntinos. La escena tiene antecedentes en distintas décadas y una explicación vinculada con la geografía del lugar y el funcionamiento de los desagües.
El paseo está asentado sobre una hondonada de la antigua cuenca del arroyo Salamanca. Esa ubicación lo convierte en un punto de concentración de los excedentes de lluvia de la zona céntrica, con capacidad para retenerlos temporalmente y amortiguar su impacto sobre las calles, viviendas y comercios del entorno.
Qué ocurre cuando crece el Paraná
Cuando el nivel del río bloquea la salida de los conductos pluviales, se produce una contrapresión conocida como “efecto tapón”. El agua deja de descargar normalmente hacia la costanera y busca salida por el punto más bajo de la red.
Por el principio de los vasos comunicantes, el flujo invierte su recorrido habitual y aflora a través de los sumideros del piletón. Según la explicación hídrica difundida sobre estos episodios, este proceso responde a la presión del Paraná sobre el sistema y no a fallas de mantenimiento.
La depresión natural funciona, a su vez, como una cuenca de retención y amortiguación. Al recibir miles de litros, cumple una función de protección frente a los anegamientos en los sectores vecinos.
Las hemerotecas locales registran situaciones similares bajo distintas administraciones municipales. En noviembre de 2023, la creciente cubrió por completo la hondonada durante más de una semana y luego fue necesario utilizar bombas de achique.
En 2018 y 2019, las lluvias intensas, combinadas con niveles elevados del río, provocaron el mismo reflujo en los desagües. Antes, en enero de 2016, una tormenta extraordinaria de más de 130 milímetros superó la capacidad de escurrimiento y colmó el sector bajo del anfiteatro.
También existen registros de anegamientos durante las grandes crecidas del siglo pasado, que dan cuenta de la relación histórica entre este espacio de la ciudad y su geografía costera.