
Tras quedar muy postergado con el arribo de Otamendi y sumar apenas 94 minutos en el torneo local, Lautaro Rivero busca cambiar su imagen en Núñez. Sin Martínez Quarta es una opción fuerte para volver al equipo.
Tras quedar muy postergado con el arribo de Otamendi y sumar apenas 94 minutos en el torneo local, Lautaro Rivero busca cambiar su imagen en Núñez. Sin Martínez Quarta es una opción fuerte para volver al equipo.
Lautaro Rivero junto a Moreno y el suspendido Martínez Quarta (Prensa River).
Hay partidos que valen más que tres puntos. Porque llegan en el momento justo. Porque aparecen cuando un jugador necesita volver a sentirse importante. Y porque, a veces, el fútbol ofrece una revancha cuando parecía que las oportunidades empezaban a agotarse. Lautaro Rivero tiene chances de vivir una de esas noches. Ante Racing, en el Monumental, corre con ventaja para volver a ser titular en River. Y después de un año con altibajos.
El punto de partida de esta historia había sido auspicioso. River lo repescó de Central Córdoba de Santiago del Estero después de un muy buen 2025 y Rivero respondió. Se metió en el equipo, mostró personalidad y sostuvo un rendimiento que incluso le abrió las puertas de la Selección Argentina Mayor. Fue un premio a su crecimiento con Marcelo Gallardo y también una señal de que el club había recuperado a un central con proyección.
El primer semestre de 2026, sin embargo, no tuvo la misma estabilidad. Rivero siguió teniendo minutos y protagonismo, pero también atravesó partidos en los que algunos errores puntuales lo dejaron demasiado expuesto. Hubo malas decisiones en la salida, fallas de cálculo, acciones dentro del área que terminaron en penales (uno en el Súper ante Boca; el otro frente a Belgrano en la final) y encuentros en los que le costó resolver determinadas situaciones defensivas. La reprobación de los hinchas se hizo sentir en ciertos momentos. Y aunque sus métricas generales no fueron malas, esas equivocaciones terminaron pesando mucho más que el volumen de acciones correctas.
Fue justamente después de ese semestre cuando empezó a evaluarse la posibilidad de una salida. Su nombre apareció en los planes de la Real Sociedad y también del Shabab Al-Ahli Dubai de Emiratos Árabes. Ninguna negociación prosperó. En River entendieron que las propuestas eran insuficientes y el defensor continuó en Núñez. Sin embargo, en paralelo, llegó Nicolás Otamendi. Y el escenario cambió de manera definitiva.
La jerarquía del campeón del mundo alteró naturalmente la competencia interna. Rivero perdió terreno y quedó relegado. El Clausura lo refleja con claridad: apenas disputó 94 minutos repartidos en tres partidos. Desde la fecha 5, incluso, sumó solamente 11'. Pasó de ser un defensor con continuidad durante la primera mitad del año a quedar prácticamente fuera de la rotación.
Por eso lo de Racing puede representar bastante más que una modificación obligada en la formación. Puede ser una revancha. Ponzio tiene que resolver la zaga ante la ausencia de Lucas Martínez Quarta y Rivero aparece con ventaja para sumar minutos desde el inicio. Llega sin rodaje, es cierto. Pero también con la posibilidad de demostrar que aquel primer semestre no determina lo que puede ofrecer de acá en adelante.
Porque los números defensivos muestran otra cara. Rivero sostuvo buenos porcentajes en los duelos, presencia en el juego aéreo, volumen de despejes y una precisión alta con la pelota. El problema nunca fue una incapacidad estructural para defender. Fueron determinados errores. Acciones concretas. Esas que, para un central de River, suelen quedar grabadas mucho más tiempo que diez intervenciones bien resueltas.
Ahora tendrá la oportunidad de empezar a cambiar esa imagen. Y también aparece su historia. Rivero ya atravesó obstáculos mucho más complejos que una suplencia. Su recorrido estuvo marcado por dificultades, por momentos en los que tuvo que remar desde atrás y por una capacidad constante para superarse. Nada le resultó sencillo. Quizás por eso esta chance tenga un valor especial. Esa "revancha" a la que se había referido en la carta post final en Córdoba, en mayo, que desea tomarse.
Rodri palpitó el clásico ante el Real Madrid: elogios a Mourinho y "siempre es un rival temible"
La viral frase de Neymar: "Cuando me retire, voy a pasar un año sin hacer un carajo, rascándome las pelotas"
Con un hat trick de Mercedes Diz, Argentina goleó a Marruecos y clasificó a los octavos de final del Mundial Femenino Sub 17
Temas que aparecen en esta nota: