
La familia Cáceres solicita repelentes, indumentaria y calzado para niños. A diario son asediados por distintas alimañas y debieron levantar un puente de madera para circular por su terreno.
La familia Cáceres solicita repelentes, indumentaria y calzado para niños. A diario son asediados por distintas alimañas y debieron levantar un puente de madera para circular por su terreno.
El avance del río Paraná sigue perjudicando la vida de cientos de familias ribereñas. Un caso particular se da en la zona conocida como el "bajo Galván", donde una numerosa familia debió improvisar un puente con tarimas para circular por su propiedad.
Un humilde grupo familiar, situado en la intersección de Víamonte y Río Dulce, tiene toda su casa tapada por el agua. Debido a que no tienen otro lugar donde trasladarse, optan por permanecer en el terreno y convivir con todo tipo de alimañas.
Los integrantes solicitan repelentes, insecticidas, y equipos de limpieza para sobrevivir el día a día. "A mi hija ya le picó un alacrán", contó a diario época, María José Cáceres. El hecho ocurrió cuando la familia improvisaba un puente elevado con tarimas para circular por su vivienda.
Por ello solicitan elementos no perecederos y ropa que puedan ser trasladados hasta su hogar, ubicado entre la arenera Del Litoral y el cementerio privado Parque Jardín Natural, en el fondo del barrio Galván. También está disponible el número: 379-4696221.
"Los más afectados son mi hija, mi tío y sobrina. Todos perdieron su cama", agregó. Por su lado, otra de las integrantes de la familia recordó que no solicitan dinero, solo indumentaria y calzado para tres menores que viven en la propiedad.
Por otra parte, los Cáceres esperan autorización para trasladarse unos metros más arriba, frente a un monoblock, sobre la vereda. Ellos no quieren dirigirse por el momento al centro de evacuados ya que temen por sus pertenencias.
Mientras el Paraná continúa creciendo, la familia damnificada intenta sostener su vida cotidiana en medio del agua, la falta de recursos y el temor a perder lo poco que tiene. Con sus camas arruinadas, menores expuestos a las picaduras de alimañas y una vivienda prácticamente anegada, aguardan una alternativa que les permita permanecer cerca de sus pertenencias, pero en condiciones más seguras.
Su pedido es concreto: ropa, calzado, elementos de limpieza, repelentes e insecticidas para atravesar la emergencia. En el "bajo Galván", la creciente no solo avanza sobre las casas, sino también sobre la tranquilidad de quienes, sin otro lugar adonde ir, buscan cómo resistir hasta que el agua baje.
Isla del Cerrito y Antequera parcialmente aisladas
Alrededor de 190 familias que viven en Isla del Cerrito y Antequera, localidades de Chaco, pueden quedar totalmente aisladas por la crecida del río Tragadero, río Negro, río Paraná y río Paraguay.
La Ruta N°63 que conecta con la Ruta Nacional N°16, que a su vez conecta con la Isla del Cerrito está cargada de agua, solo se permite el paso a vehículos que resistan la fuerza del agua y los que se animen a pasar. También, permiten el paso a personas que salen a buscar provisiones. Algunas familias se instalaron a la vera de la ruta.
Además, el móvil de Radio Dos, se trasladó hasta Puerto Vilelas y Antequera, donde describió que algunas familias ya están siendo evacuadas por la crecida del río que llegó a sus casas.
Con el avance de las aguas, crece la preocupación por las familias que podrían quedar aisladas y aquellas que ya comenzaron a abandonar sus hogares. Mientras algunos vecinos buscan provisiones y otros se refugian a la vera de la ruta, la crecida amenaza con complicar aún más la vida cotidiana de cerca de 190 familias de la zona.