
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó ayer una multitudinaria caravana por las calles de Copacabana, en Río de Janeiro, antes de viajar a San Pablo para una última movilización junto a sus militantes.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó ayer una multitudinaria caravana por las calles de Copacabana, en Río de Janeiro, antes de viajar a San Pablo para una última movilización junto a sus militantes. En tanto, Flávio Bolsonaro eligió cerrar su campaña en las playas de Barra da Tijuca, tras una marcha horas antes por Belo Horizonte. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) buscará su reelección en el balotaje frente al candidato del Partido Liberal (PL) este domingo 25 de octubre. Cerca de 158 millones de brasileños están convocados a votar en una segunda vuelta que se anticipa muy reñida.
"Estoy seguro de que vamos a ganar las elecciones. Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez", declaró Lula a los periodistas antes de iniciar la marcha por la emblemática costa de Copacabana. Lula, de 80 años, se mostró "muy optimista" de cara a la segunda vuelta y defendió la continuidad de su proyecto político. "Es verdad que el pueblo quiere cambio, pero un cambio a mejor, hacia adelante. El pueblo no quiere retroceder", afirmó.
Por su parte, Flávio Bolsonaro comenzó la última jornada proselitista en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, donde encabezó una caravana acompañado por cientos de motocicletas y reunió a miles de simpatizantes vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña. El senador de 45 años, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, recorrió el centro de la ciudad y se dirigió a una plaza donde sus seguidores lo recibieron al grito de "mito", el apodo con el que identifican a su padre. Antes de la marcha prometió que, si llega a la presidencia, será un socio de los habitantes de Minas Gerais y no los amenazará.
Tapa del Domingo 25 de Octubre de 2026